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con Ale Oseguera, la autora de Dugongo
En tiempos en los que lo digital, las prisas y el trabajo nos tienen permanentemente pendientes de varias cosas a la vez, llega a la Fnac “Tómate un libro (solo, con leche, descafeinado)”, un formato en el que el texto es el protagonista. Con un café de tu preferencia en mano, tómate un tiempo para degustar no solo la bebida, también la literatura, en un evento en el que toda conversación es detonada por la lectura del texto. En esta ocasión Ale Oseguera nos leerá fragmentos su nuevo libro Dugongo:
¿Qué tanto podemos transformarnos sin perder las coordenadas del retorno? Lula, migrante mexicana en Barcelona, emprende un viaje por el Sudeste Asiático en un intento de recuperar la memoria perdida del hogar, el cuerpo y el amor, mientras lidia con la depresión, las tensiones del duelo y las burocracias familiares. Surcando paisajes deslumbrantes al otro lado del mundo, y navegando entre la experiencia turística y la viajera, la protagonista se enfrentará a la inevitable circularidad del trayecto para descubrir que somos portadores de nuestro propio origen.
Como el mamífero herbívoro -un poco monstruo, un poco sirena- que da título a la novela, Oseguera mezcla, desordena e hibrida poesía, crónica de viaje y ensayo-ficción para desmontar nuestras obsesiones y traumas compartidos, así como las jerarquías geopolíticas y las relaciones coloniales que arrastramos como un pesado equipaje de heridas y privilegios. Una exploración despojada y lúcida de lo que late, duele y persiste, aquí y en las antípodas.
Una novela sobre el duelo, la migración y la identidad escrita desde el cuerpo y el viaje; una travesía poética por las heridas del desarraigo contemporáneo
El mercado de los que trabajan la tierra
Entre bragas, calcetines, libros de saldo, bisutería al más puro estilo Zapatero o quincalla a precio de oro, uno puede encontrarse en muchos mercadillos asturianos a mujeres y hombres —tradicionalmente ellas, ahora ya está mucho más equilibrado— que venden su cosecha directamente, sin intermediarios. Uno puede comerse un tomate con su carne tersa y un olor intenso que la tarde anterior fue arrebatado de su planta o, por ejemplo, unos kiwis magníficos que los abuelos de mi colega Litos recolectaron esa misma mañana en su finca de Las Caldas.
Álvaro Boro
Guerra y paz con los higos
Tengo una batalla diaria contra las avispas y los pájaros que se abalanzan por los higos maduros y sabrosos antes que nadie y con una voracidad infinita.
Álvaro Boro
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