Diseños

Brotes: Laura Talaya

Motos que no arrancan, Horchata y Wallapop

Por Brotes

29 de julio 2026


Laura Talaya es ingeniera de diseño industrial y la persona detrás de La Mata Studio, un taller de serigrafía artesanal situado entre Madrid y Guadalajara. Desde allí diseña y produce obra gráfica, textil y merchandising para artistas, marcas y proyectos culturales, mezclando oficio, producción real y una obsesión bastante difícil de apagar por no dejar que esta técnica muera. Además, organiza cursos y talleres en vivo para acercar la serigrafía a la gente y demostrar que imprimir como antes sigue teniendo bastante sentido, además de ser un acto de resistencia de alguna manera.

Quiere creer que el diseño sirve para hacer cosas, que lo artesanal no pertenece al pasado y que aquello que se imprime en un medio físico a veces consigue trascender.

Mis cinco últimas obsesiones


La moto de enduro

El año pasado compré una moto de Enduro, de campo: una Husqvarna del 2024 estropeada porque aparentemente solo tenía un pequeño problema eléctrico. Digo aparentemente porque los problemas eléctricos son siempre los que más dolor de cabeza dan, pero también porque aquel supuesto fallo sencillo ha terminado convirtiéndose en una reconstrucción casi integral de la moto.

Durante este año he desmontado y rehecho el motor entero (ojo equipos de F1), roto y vuelto a montar la caja de la centralita, realizado el mantenimiento completo y comprobado prácticamente todas las conexiones del arnés eléctrico. A estas alturas, conozco partes de la moto que jamás imaginé conocer (o pensaba que no necesitaba conocer) y he desarrollado una relación emocional bastante poco saludable con la moto. Quiero terminar el proyecto, pero cada vez que me acerco a la moto me entra una desesperanza paralizante.

Ahora mismo está casi casi. O eso quiero creer, porque la alternativa sería asumir que debería mandar a tomar por culo la moto, las horas invertidas, los recambios y una cantidad de dinero que me habría permitido comprar una moto en perfecto estado.


Como cada verano: la horchata

Cada verano necesito ver el tradicional vídeo de El Comidista sobre cuál es la mejor horchata de supermercado. Es una especie de pistoletazo de salida estival. Este año descubrí que una de las mejor puntuadas es una horchata de Aldi bastante barata y, sorprendentemente, bastante rica. Pero vamos, que nada como una horchata de horchatería de toda la vida, servida muy fría, casi granizada, y si va con fartons ya ni te cuento, que por cierto DEP por Horchatería Vida en Alboraya que creo que ha cerrado permanentemente y me pone tristísima.


bIIIp, de Blanco Palamera

Sigo a Blanco Palamera desde que publicaron Promesas en 2019, obsesión compartida con mi amiga Blanca, compañera habitual de conciertos. 

Su último álbum, *bIIIp*, lleva semanas acompañándome. En especial, la canción *CorazonSalvaje*, que encabeza mi lista de canciones reproducidas en bucle desde la primera vez que la escuché.

Me parecen unos chicos tremendamente talentosos y recomiendo encarecidamente tanto su escucha, como ir a los próximos conciertos en Zaragoza, Barcelona o Madrid.


Wallapop

Me da vergüenza reconocer (después de haber acusado tantas veces a mi pareja de tener una obsesión y más consumo de horas de esta app que de ninguna otra en su móvil), pero mi nivel de uso y consumo de plataformas de segunda mano empieza a ser difícil de justificar.

Mínimo desplazamiento que hago: consulto qué objetos y extrañas antigüedades puedo encontrar en ese código postal. No sabéis la cantidad de encajes de bolillos que he hecho para quedar con alguien para comprar un mueble, una cajita de metal diminuta o un mueble de almacenamiento para el taller. Por no hablar del delirio que me da a veces de buscar sin límite de km y vérmelas para querer una mesa de madera que está en Italia.


El descanso

Estoy muy cansada. Mis amigas están muy cansadas. Todo está diseñado para mantenernos permanentemente agotadas, ocupadas y con la sensación de que siempre deberíamos estar produciendo, contestando, avanzando o aprovechando mejor el tiempo.

Este verano he leído "El derecho a las cosas bellas” y “JOMO”, de Juan Evaristo Valls Boix, y siento que ambos libros me han ayudado a sentirme un poco más ubicada dentro de mi privilegio. Creo que es necesario entender mejor el cansancio, que nos reconciliemos todas con cierta improductividad y defendamos que la belleza, el disfrute y el tiempo aparentemente desaprovechado también son cosas importantes (veo cambios y veo que estamos todas enfocadas en esto, solo hace falta creérnoslo un poco más). Recomendaré estos libros a todas mis amigas cansadas, es decir: a todas mis amigas.


Plantar tomates

Por un lado: banal, delirio de vida en el campo, intrusismo laboral. Por otro lado: resistencia, agujetas de usar el azadón, esperanza ciega en tener cosecha a mitad de agosto. Este año he tenido la oportunidad de plantar un pequeño bancal de tomates de ensalada en el pueblo de mi abuela, en Segovia, sitio que visito casi semanalmente. Me hace bastante ilusión plantar algo que luego dará recompensa en forma de comida (amo comer) y que de alguna forma supone un acto de rebeldía en cuanto a los medios de consumo se refiere.

Pero esto me ha llevado, así rápido y corriendo, a unos delirios de vida rural, en el campo, con su huerta y sus animalitos y su slowlife que me da terror de una manera muy extraña: cómo de fina es la línea que separa una vida tranquila y corriente de ser una tradwife que solo se dedica al ámbito doméstico. Creo que tengo que profundizar más en esto, me estoy quedando en la superficie.

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