Música

DobleFondo: Notas del Subsónico 2026

Pequeños apuntes del nuevo festival madrileño que ojalá venga para quedarse.

12 de junio 2026


«MADRID no es SALVAJE, es SUBSÓNICO». Sin pelos en la lengua y cargado de intenciones, aparecía en enero el anuncio de un nuevo festival en la capital con un objetivo muy claro: aprovechar el cuestionamiento y boicot generalizados de aquellos festivales asociados al fondo de inversión israelí KKR (Viña Rock, FIB o Brava, entre otros), problemática muy sonada en 2025, para presentarse —por así decirlo— como la alternativa ética y competencia directa del Madrid Salvaje. Esta cita, un clásico ya de las escenas nacionales de rap y urbano, sufrió la caída tanto de una parte de su cartel como de su público, al difundirse la información sobre sus conexiones con el fondo y, aunque mantiene su edición este septiembre, el Subsónico se lo ha llevado por delante; al menos, en lo que a artistas se refiere. En contraste, además, el festival neófito separaba las escenas (viernes-rap, sábado-urbano), lo que hacía muy pero que muy jugoso acudir, aunque fuera, uno de los días, al no contar con ningún nombre flojo en el cartel.

Así que mientras todo el mundo estaba en el Primavera Sound, en los Metropolitanos de Bad Bunny o con el Papa (en adelante: Los Eventos), la peregrinación que nos tocó a algunos fue en bus verde, dirección Rivas-Vaciamadrid, al Auditorio Miguel Ríos. Y, a decir verdad, el día fue bastante un 10.

Con la esperanza de que el año que viene se repita, venga más gente, y cambie alguna cosilla en la organización, si algún duende lee esto, aquí unas pequeñas notas sobre la jornada del sábado. Alguna logística, alguna sociológica, alguna artística, alguna económica; todas desordenadas, como lo fue el día. Poca crítica, aunque parezca mucha, la verdad; cuando las cosas se hacen bien, pues bien hechas están.

1.

Llegar a Rivas no es ni la mitad de terrible de como lo pone la gente. Volver, tampoco. Fue mucho peor ir y volver (dios mío, lo que fue volver) de aquel Primavera Sound Madrid 2023 en Ciudad del Rock. A la ida unas latas de cerveza y a la vuelta el podcast-resumen del día. No hace falta pagar 50 euros de Uber. Estamos demasiado acostumbrados a la inmediatez; la experiencia también pasa por el trayecto; el trayecto, en este caso, supuso tres transbordos, pero bueno, y qué. Buen ojo de la organización en ofrecer una lanzadera directa al afterparty oficial de mano de Casa Pepa en La Riviera con entrada incluida. El resto de lanzaderas, para llegar a cualquier otra fiesta, poco efectivas. Sorprendente la EMT madrileña, casi no se notó que acontecían dos de Los Eventos en la ciudad con sus respectivas vueltas a casa.

2.

Xiyo y Fernándezz y John Pollõn son conciertos perfectos para las 17-19h. No voy a pedirles que me deslumbren con un show imposible o escenografías complejas. Bailes y bobería para calentar el día y soltar la cadera. Creo que el reguetón entra mejor al sol que a las tres de la mañana. Aparición estelar de C. Marí. Solo hits. Se agradece la incorporación de las pasarelas a los dos escenarios principales.

3.

Te tienes que reír de que valga menos una copa en un festival que en tu discoteca de confianza; puntazo para la organización. La cerveza podía haber sido un eurito más barata (la sin alcohol lo era, ¿promoviendo el consumo responsable?), que con el sol se calentaba en dos segundos. Cantidades y precios más que aceptables. Puntos de hidratación (punto, mejor dicho, porque solo había uno), insuficientes, teniendo en cuenta los 30º, y totalmente colapsado en la migración de escenarios l0rna-Juicy BAE. Pocas colas por multitud de barras y camareros extramajos. BAÑOS LIMPÍSIMOS.

4.

¿Echamos de menos el icónico swoosh de Nike en la cabeza de Soto Asa? Sí. ¿Está guapísimo con este pelito de modernito que se ha dejado? Muchísimo. Setlist perfecto pero ¿a las 19h? Jugador 9 y Smartphone piden, requieren y necesitan de un entorno nocturno que favorezca el roneo oscuro, suave y dulce para maximizar sus sonidos y letras. El hueco de Soto debería haber sido, sin lugar a duda, el de L'haine. Aunque de lo que requiere L'haine es de un atardecer de fondo (Riverland 2025, nunca jamás te olvidaremos), El Odio Siempre Gana acaba prácticamente de salir; era esperable, entonces, un nuevo show, con un nuevo set, con unas canciones que no nos íbamos a haber aprendido todavía. Pero es que encima, estaba programado a las 22:20, justo antes de Yung Beef (energías dispares) y solapado con Sticky M.A. El más absoluto sinsentido.

5.

Entremos aquí, pues, al gran problema de cualquier festival, el más sonado, el más incómodo, el terrible y el que, en este caso, tras una respuesta muy negativa del público, se intentó solucionar de la forma más desastrosa posible: los horarios. La organización publicó una primera versión (en adelante: El Borrador) que más tarde sería eliminada. El Borrador tenía los siguientes problemas, bien por solape exacto o por logística de movimiento entre los dos escenarios principales, pegados, y el tercero, apartado de estos: Xiyo y Fernándezz vs Gloosito; el Bugg vs JohnPo + Soto; yyy891 vs Pablo Chill-E; 8belial vs l0rna y el mencionado y criminal L'haine vs Sticky. A quién quieres más, a papá o a mamá, en la mayoría de los casos. Lo que no se entendía, principalmente, era que se dieran solapes teniendo en cuenta que se anunciaba la apertura de puertas a las 15h y el primer concierto no empezaba hasta las 17h. Que es muy pronto estar ahí a las 15h, sí. Pero si me vas a abrir, dame algo que hacer. Que los trabajadores ahí estarían en las barras chupando sol por la cara, además.

Tras la más absoluta funa en los comentarios del Borrador en Instagram, el Subsónico decidió eliminar la publicación y darle una vuelta. O eso creímos. Porque a veces el remedio es peor que la enfermedad. Los segundos horarios (o Mi Ex Cuando Dijo Que Iba a Cambiar) presentaban dos únicas modificaciones, más para mal que para bien: Gloosito pasaba de abrir al festival a cerrarlo, solapando con Yung Beef —más acorde, pero the fuck?—, por lo que el tercer escenario no solo no abría antes sino que comenzaba con un retraso de 15 minutos para el Bugg a las 18:25. ¿Nos estaban castigando por quejarnos, acaso? Por lo ínfimo del cambio, pienso que en realidad hubo algún problema logístico por parte de Gloo.

En cualquier caso, como en todo festival, la realidad es que por una amiga perdida, una cola tremenda para pedir una cerveza o un beso que se alarga es fácil perderse tres canciones, o diez, o un concierto entero, y al final no afecta tanto a tu día. La importancia de los trayectos, de nuevo; de las transiciones y de las cosas que no se planean o no dependen de nosotros. Como nuestra vejiga llena o una cobra inesperada.

6.

La unión hace la fuerza, y nosotros echamos de menos a DISOBEY en conjunto. En lo personal, el último proyecto de 8belial no me entusiasmó y de este solape al más puro estilo Street Fighter, preferí ir a l0rna. yyy891, rocambolesco como siempre. Pero para acabar saliendo ambos juntos, con roomtrash6 y cybernene también, pues haberles concedido un slot más amplio y dárnoslo todo junto que es como nos gusta. Entendemos que la boyband quiere desarrollar sus proyectos en solitario y que los sonidos individuales empiezan a ser algo dispares entre sí, pero creo que podría conceptualizarse una propuesta que abarcase todo.

7.

El precio por un día era más que correcto, oscilando entre los 40 y 50 euros dependiendo de cuándo se comprase y con apariciones fugaces de diferentes descuentos a lo largo de los meses. El de los abonos creo que solo rozó, en último momento, los 70. A ciegas, con Sticky, JohnPo y Gloosito anunciados, 40. Se aprecia. Si tenemos en cuenta que el precio medio de una entrada para cualquiera de los artistas del cartel son unos 20 euros, parece más que justo por lo fuerte del line-up.

En relación con los problemas de horarios, y aunque la cartera aprecie pagar solo un día en lugar de la entrada completa, quizá habría que considerar que la separación de escenas le ha hecho peor al festival que si se hubieran mezclado raperos y traperos ambos días. Al final, por presencia en el panorama que más me atañe a mí, colaboraciones, y participación en festivales del estilo, La Blackie, Israel B o el Grecas ya son bastante "urbanos". Además, esto podría evitar solapes. Por lo que me comentaron bastantes personas, también, el viernes hubo una afluencia considerablemente menor de gente en el recinto. Menos quejas, más dinero. 2x1 a tener en cuenta para próximas ediciones.

8.

Más de año y medio después, yo sigo pensando en lo que Yung Beef hizo en el Palacio Vistalegre con El Día de la Bestia. Tras anunciar su rehabilitación y con una dirección creativa nunca antes vista en el padre de la escena, Fernandito nos dio un concierto histórico. La propuesta, basada en los nueve círculos del Infierno de Dante, fue adaptada y reducida con éxito para ofrecerse en festivales el pasado verano y quizá por habernos dado absolutamente TANTO en esos shows, lo que hizo en Rivas se sintió vago. Ver a Yung Beef siempre entra, siempre se disfruta, siempre apetece. Pero dejar el listón tan alto tiene un coste y ahora queremos más.

9.

Por ahora solo hemos hablado de tres escenarios y de artistas con renombre pero ¡si había un cuarto! En pos de apoyar nuevos proyectos, que siempre queda genial, el Subsónico daba la oportunidad durante los últimos meses a artistas under-under-under a enviar sus propuestas. Así, junto a nombres que suenan cada vez más, como alberrrrt (cómo me jode que fuera el viernes) o los colectivos Rich Farmers (aka los hijos de Gloosito) y Antipublic, el escenario Rising Stars, patrocinado por Burn, permitía a propuestas más nuevas como Joga o Emilio Valentino compartir foco y cartel con los grandes ídolos de la escena de los que venimos hablando. Idea genial. ¿El problema? Más de uno.

El cuarto escenario se encontraba justo a la entrada, junto a la zona de restauración, por lo que o te entraba el hambre o era poco probable caerle a esa zona del festi, básicamente. Aunque en este croquis el recinto no parece demasiado grande, la realidad es que la peregrinación desde el Bass al doble Subsónico/Wave se sufría un poco. Por otro lado, programar a estos artistas en paralelo al resto era soñar bastante con que alguien prefiriese ir hasta la otra punta del festival a ver a un artista con menos de 10k oyentes mensuales. Yo vi un cacho de Antipublic con Yung Brandy mientras esperaba a l0rna y gracias. Una pena, porque el formato rookies del Riverland a mí me ha hecho descubrir a más de un artista, y en este caso no creo que el Rising Stars le haya dado un trampolín tan grande como podría a estos nuevos nombres.

10.

El show que presentaba Juicy BAE en la gira de El Secreto funcionaba de maravilla en salas. Con esos sofás de terciopelo rojo, acompañada de banda, un telón de fondo… la estética cabaretera hacía que el set resultara íntimo y acorde a los sonidos de su último LP. Por desgracia, no es el caso en festival. Al perder, digamos, la caja negra, y sacar a la vedette del club, el efecto se rompe por completo y —perdóneme, madre—, queda algo a medio gas. Mientras termino de escribir esto suena de fondo el nuevo single de la artista, primer adelanto de su próximo proyecto lanzado ayer mismo, que parece prometer un sonido alejado de las guitarras y los tonos más r&bescos de El Secreto. Aunque sin fecha de salida para este nuevo álbum por ahora, estaría bien que el set del Riverland en agosto tenga un nuevo concepto que sí funcione en escenarios de gran calibre. De todas formas y como siempre, si alguien quiere una lección sobre presencia escénica, Juicy BAE es la profesora que necesita; maestra suprema en demandar la atención con su lenguaje físico cada segundo.

11.

Esto ya es quejarse por quejarse, pero tal vez, solo tal vez, cortar algún nombre y permitir conciertos más largos hubiera sido una buena idea. La media de los shows era de 50 minutos y, mientras que para algunos artistas es más que suficiente dentro de este contexto, en otros faltaron clásicos imprescindibles de energías más bajas/tristes que sí suelen estar presentes en sus setlists.

12.

l0rna no ha tenido unas semanas fáciles por lo que se ha comentado en redes. Como no pretendo hacer prensa del corazón de la escena, no diré más. Con su típica actitud despreocupada y divertida, sin embargo, se subió al escenario para hacer lo que siempre hace: devorárselo, demostrando que es de las más duras de la escena actualmente y que ha llegado para quedarse. Donde más bailamos y gritamos, a decir verdad. Es una estrella. Cita obligatoria.

13.

Un público más lleno de botas de pelo y polos Ralph Lauren de los 2010 que de prendas de Scuffers se agradece bastante. La falta de nombres más comerciales como mvrk o D.Valentino sumado a Los Eventos, a la aparente lejanía de Rivas y a ser una primera edición debieron de alejar a la audiencia cada vez más recurrente en estos espacios, como mencioné al hablar de Bosco, que está subiendo precios, masificando eventos y afectando negativamente a la experiencia de estos a medida que nos mudamos al mainstream. La charca parecía estar algo ausente en el auditorio y fue un plus. Cada veinte metros una cara conocida. En general, ambiente muy agradable, 0 problemas, espacio y aire, nada saturado, amigos nuevos.

14.

Los años pasan por nosotros pero no por Sticky M.A. De alguna forma, temas como Diablo o TKM siguen pegando en el punto exacto en el que tienen que hacerlo. El highlight del día. Escuchó quizá críticas hacia la falta de temas viejos en su última gira y a la reutilización de escenografía ya muy vista, y actuó acorde. Inclusión de clásicos olvidados como Tom Ford o Shooters. Ya actualizó el escenario el verano pasado con una especie de ¿iglesia? ¿campanario? y detalles lúgubres que mejoraron la propuesta. Ahora, llevado al máximo, el stage se convierte en un cementerio completo. La visión del artista subido a lo alto del edificio para cantar Ki Infinito es otromundista. Simplemente perfecto. Sueño Permanente con roomtrash6 en directo tiene todas las de hacerse un imprescindible en sus conciertos. La verdad que no puedo ser demasiado objetivo con Sticky, pero juro que se sintió como ascender al cielo. Gracias por tanto.


Y hasta aquí. Aunque parezca que hay críticas (que las hay, claro), me reitero en todo lo positivo, en la buena gestión y en el disfrute. Viva Rivas, vivan los trayectos y las cosas con margen de mejora. Nos vemos el año que viene. Lo espero de verdad.

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