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MaiteQuiero: «He elegido el optimismo»
Cuando componía tenía una foto mía de pequeña en la mesita del estudio, porque a veces me perdía en la dirección creativa.
16 de octubre 2026
Así, como suena, del tirón. Sin espacios ni pausas para coger aire. MaiteQuiero. “Al principio quería ponermelo separado, como que fuera un apellido, pero no quería dármelas de cantautora tampoco. Entonces dije bueno, todo junto y listo”, confiesa Maite (Madrid, 1998) sobre el nombre artístico que ha escogido para esta nueva etapa en solitario recién estrenada. La ex vocalista y compositora de Shego, y a mucho orgullo, acaba de publicar Un Ángel y Yo, un EP de cinco canciones en las que la madrileña se reencuentra con sus raíces y su imaginario más adolescente. Charlamos con Maitequiero sobre este gran salto, el vértigo de los principios o su compromiso generacional.
¿Cómo estás ahora mismo?
Ahora muy tranquila. He tenido unas semanas muy estresantes por el lanzamiento y por conciertos que coincidían. Ha sido heavy, pero ahora ya he aterrizado y sigo currando, pero más tranquilita. Estoy disfrutando del momento.
Acabas de sacar “Un ángel y yo”, tu primer trabajo en solitario. ¿Qué sientes? ¿Qué te llega de las nuevas canciones?
Parece ser que está gustando bastante. Yo una vez saco los proyectos es como que me desapego un poco, como que digo pues ala, ya está. Me siguen gustando, evidentemente, pero es un poco que sea lo que Dios quiera. Ahora lo estoy viviendo tranquilamente. Creo que lo más estresante ha sido lo previo, y ahora ya me he quedado bien a gusto.
¿Y por qué crees que sientes ese desapego?
No es que no me importe. Creo que tengo tantas expectativas previas que también es incluso positivo, porque si siguiera ahora mismo un poco enganchada a cuál está siendo el feedback, qué está ocurriendo etc, acabaría un poco loca. Entonces es como que, bueno, me gustaría que encantara y que tuviera un gran éxito, pero eso ya está en manos de quien lo escuche.
¿De qué te ha apetecido hablar en estas canciones?
Estaba en un punto bastante concreto, pasando una etapa difícil y a la vez con pareja estable, nunca había estado en un momento así. A nivel emocional me estaban pasando cosas tan gordas que no era capaz de escribirlas. Tampoco tenía nada que ver con lo romántico, porque estaba bien en ese sentido. Fue un poco un punto de inflexión entre vale, siento que no puedo tirar de los recursos anteriores porque no estoy en el mismo punto de mi vida, y al mismo tiempo estoy empezando una carrera y necesito descubrir qué sonido me apetece y quién soy yo en solitario. Todo esto llevó a la idea del recuerdo, de volver atrás, de indagar en experiencias pasadas y sacarle algo de chicha. Era volver a la raíz. Qué música escucho, con qué me lo gozo componiendo y escuchando y dónde puedo encontrar un nexo entre esas dos cosas. Y así ha surgido.
Te has reencontrado con la Maite niña y adolescente.
Sí, hay niñez y adolescencia en este EP. Creo que no es lo que va a ocurrir en el futuro, ya que lo que estoy componiendo ahora no tiene nada que ver con eso, pero aquí sí que hice un ejercicio de nostalgia de decir bueno, ¿qué me conecta con la música? y al final tuve que volver a mi infancia. Hay veces que, cuando llevas muchos años en la música, te quemas un poco y vives determinadas experiencias que también dices Dios, la industria. Entonces fue guay y sí que creo que hay mucha niñez. De hecho cuando componía tenía una foto mía de pequeña en la mesita del estudio, porque a veces me perdía en la dirección creativa y decía vale, si a esta niña le gusta esto que estoy haciendo es que voy por buen camino.
Desde fuera, todo suena muy a ti. Son muy reconocibles las canciones. Imagino que te has sentido muy libre para hacer lo que has querido.
Sí, he tenido mucha libertad, y era un poco lo que buscaba. Siento que antes he estado un poco condicionada, por la mirada externa, por trabajar en un proyecto conjunto… muchos factores que me hacían quizá no sentirme con la libertad que me apetecía, y en este sentido sí que la he tenido al 100%. A veces tenía un poco de miedo de pasarme de libre y que fuera tan concreto y tan específico que no se entendiese nada el proyecto. Estas canciones hablan de momentos tan concretos que a veces puede ser difícil empatizar, pero no siempre hay que empatizar con las canciones para que te gusten.
Me ha contado nuestra amiga Irene que has estado de residencia artística en Matadero. ¿Cómo fue ese proceso creativo? ¿Qué te ha aportado esa experiencia?
Ha sido muy guay, en un momento en el que yo no sabía muy bien hacia dónde iba mi carrera y estaba haciendo borrón y cuenta nueva. Matadero ha sido un lugar donde poder ir diariamente, un poco como una oficina donde poder tener una rutina de creación. Hay veces que la vida, los espacios y la vivienda no te lo permiten. Los estudios son carísimos, hay veces que componer en casa es un tostón, porque tu espacio de descanso y de trabajo es el mismo… y la residencia me aportó mucho apoyo en este sentido y mucha libertad creativa. También era una beca económica que me ha ayudado a estar viviendo más tranquilamente mientras veía hacia dónde quería ir. Nada de lo que hay en este proyecto a nivel musical surge de la residencia, aunque sí a nivel conceptual, de imaginario y dirección artística, pero sí que me ha ayudado a componer todo lo nuevo que estoy haciendo, que creo que es lo más auténtico que he hecho hasta ahora, y ese espacio me lo permitió.
¿Hacia dónde quieres dirigir esta etapa en solitario?
Tengo un poco de conflicto con la industria de la música, supongo que como la gran mayoría de músicos. A mí me gustaría poder tener una carrera fructífera y maravillosa y súper próspera, y a la vez poder llevar un poco de corazón y de alma al mundo musical, porque es un poco frío, está muy pendiente de la estadística y del click y de la escucha fácil. Esta cultura del hype tan bestia puede ser positiva, pero siento que tanto discográficas como artistas tienen muy puesto el foco en un éxito rápido y en fabricar más que en expresar emociones y hacer artesanía y un producto que esté en contacto con el ser humano y con la parte más mágica. La música es traer a tierra cosas que están en la nube. A mí me gustaría poder equilibrar ambas partes.
Has sido la cara y la voz de uno de los grupos más reconocibles de los últimos años, ¿cómo te enfrentas a la etiqueta de ex cantante de Shego?
Estoy muy orgullosa de ser ex cantante y compositora de Shego. Siento que es un grupo que está donde está gracias a un porcentaje altísimo de mi trabajo, entonces no lo llevo como algo malo, simplemente ya no participo de ello. Pero no me parece mal que esté ese reconocimiento ahí y se me asocie. De hecho es positivo, al final están cantando mi catálogo completo, eso es algo bueno, quiere decir que algo hice bien. De cara al futuro supongo que mi carrera irá hablando por sí sola, tampoco tengo una necesidad de tachar nada ni de estar recordando constantemente una cosa; es parte de mi vida, de mi pasado y de mi carrera, está ahí. Hay gente que se me acerca en los conciertos y dice joder, me encantaba Shego y ahora te sigo… a mí esa experiencia y ese recorrido me ha ayudado a que yo ahora pueda empezar una carrera desde otro lugar. Empiezo desde cero y a la vez no. Estoy bastante agradecida.
Y ahora en solitario, ¿qué es lo que más ilusión te hace de enfrentarte a la industria? ¿Y lo que más miedo te da?
Lo que más ilusión me hace es lo bien que me lo paso siempre, que es algo que no siempre me ocurría en el pasado, y ahora todo lo que tiene que ver con mi carrera y con lo creativo me parece un disfrute total, y además siento que tengo una libertad asombrosa. Aunque eso llevado al otro extremo, mucha libertad a veces puede dar una sensación de estar súper perdida, y dices Dios mío, ¿dónde está el límite? necesito otro cerebro a mi lado pensando. Pero siento que con el tiempo estoy aprendiendo a rodearme bien de gente que me echa un cable cuando a mí se me hace bola, y sé que cuanto más tiempo pase mejor acompañada voy a estar. Es necesaria una visión externa, es que si no una se puede perder muchísimo en su propio criterio y en su paja mental. Creo que venga alguien de fuera y te diga tía, te estas rayando o esto está super bien como está o vaya puta mierda acabas de hacer… y luego ya una utiliza su propio criterio y ve si hace caso o no, pero por lo menos tener esa segunda opinión y contar con ello.
Vamos, que reivindicas al amigo que te dice esto es una puta mierda.
Lo reivindico, pero siempre desde el tacto, que también hay mucho gilipollas. Me parece algo muy complicado. Yo, por ejemplo, con Álvaro, de Toldos Verdes, que hemos sido pareja y hemos trabajado juntos mucho tiempo, ahora hemos encontrado la clave y somos muy buenos amigos y muy buenos colaboradores, y ahora entendemos cómo podemos hacerle una crítica al otro sin herirle, y también entendemos hasta qué punto vamos a dejar que nos afecte la crítica del otro. En ese sentido, lo hemos aprendido de una manera muy guay. No pasa con todo el mundo.
Te he visto en rrss muy concienciada con lo que está pasando ahora en España, el tema de la vivienda, de la acampada de Sol… Da la sensación de que estás muy identificada con tu generación. ¿Cuánto hay de eso en ti, en tu conciencia colectiva de generación y cuánto se refleja esa realidad en tus canciones?
Mi visión de la música y mi visión del mundo están muy alineadas. Creo que nuestra generación ha vivido una serie de cosas bastante clave para estar militando en nuestros barrios y en nuestras ciudades. En su momento ocurrió el 15M y nos afectó directamente a todos los estudiantes, que estuvimos super activos y súper concienciados. Luego ha habido unos años en los que eso se ha desinflado, ha habido un poco de decepción. Pero siento que todo aquello está muy vivo, que en cuanto hay una mínima chispa ya prende rápido, y me alegra mucho verlo. Siento que todos hemos estado un poco a por uvas. Aparecieron las redes, que han sido una gran distracción, y se nos ha ido el foco de lo importante, pero es que la situación es ya insostenible. Creo que es muy necesario, desde la música y desde cualquier sector, que estemos todos a una. Quiero pensar que las generaciones que vienen están todavía más concienciadas al respecto. De hecho, en la acampada de Sol, la mayoría de campistas eran chavalas de 17 años. Según pasaban los días, había más gente sumada a la causa, eso me hizo mucha ilusión.
¿Eres optimista con el futuro?
Super optimista, la verdad. Antes tenía mucho más miedo, y según pasan los años siento que no me queda más opción que ser optimista. Siento que cambia mucho el entorno, la visión y la vida cuando le das otro enfoque. Como cuando te quieres comprar un coche y ya tienes mirado el modelo, y sales a la calle y sólo ves ese tipo de coche. Pues siento que es un poco similar. Cuando pones el foco en otras cosas que no son la mierda, la negatividad y el miedo, de pronto empiezan a aparecer oportunidades y vínculos y conexiones que hacen que crees una vida que tenga mucho más sentido. Y si eso es de forma individual, si lo colectivizas podemos hacer un mundo de puta madre. Siento que cada vez la peña está más despierta y más concienciada. Aunque parezca lo contrario y nos quieran vender que todo se va a la mierda, no estoy nada de acuerdo. Yo he elegido el optimismo, creo que es algo que se elige.
Para acabar, recomiéndanos algún artista, alguna banda, alguna peli, algún libro, lo que quieras.
Estos tres meses no he parado de currar y lo único que hago es ver Friends para que mi cerebro pueda estar en modo reposo. Aparte de eso, de banda te puedo decir The Guest List. La descubrí hace un par de días y me está encantando.
¿Qué opinas?
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