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Texas azul

Ante la posible victoria de James Talarico, los demócratas ya están vaticinando el trayecto que el tejano podría tener a largo plazo.

22 de octubre 2026


El estado número 28 de EE. UU. es el segundo más grande detrás de Alaska y el segundo más poblado por detrás de California. Ocupa aproximadamente la mitad de la frontera terrestre con México y es, ante todo, un bastión del Partido Republicano. Texas no ha tenido un gobernador demócrata en más de 30 años y lleva sin votar a un candidato demócrata para hospedarse en la Casa Blanca desde 1976. Uno puede echar la vista atrás y observar que desde 1876 hasta 1924 el gran estado del sur votó de forma consecutiva al Partido Demócrata. Esto tiene más que ver con que el Partido Demócrata fue, en aquel entonces, un partido conservador y, en el sur, fue defensor de la esclavitud, ya que sus votantes eran agricultores que dependían de esa mano de obra esclava. A día de hoy, el Partido Demócrata representa el liberalismo y es predominantemente popular en la clase media alta. El votante promedio suele tener estudios universitarios, defiende el derecho al aborto y el matrimonio igualitario, pero cree en la meritocracia y reside en las grandes ciudades. El 3 de noviembre, los jóvenes que se pasean por la ciudad de Austin con un matcha latte de camino al trabajo y los agricultores dispersos por los condados de Texas tendrán que acercarse a las urnas para decidir quién será su representante en uno de los dos asientos que les corresponden en el Senado de los EE. UU.

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Las esperanzas de que Texas se tiña de azul en unas elecciones han sido escasas en los últimos años, pero no cero. Debido a la crisis de la vivienda, especialmente agravada en ciudades como Los Ángeles, muchos americanos se han trasladado a estados del centro del país donde el coste de vida es más bajo, y esto ha traído consigo un aumento de los votantes que tienden más hacia el Partido Demócrata. Lo que poco a poco ha incrementado la esperanza de los demócratas de mejorar sus resultados en el Lone Star State.


El candidato al Senado del Partido Demócrata para el estado de Texas en las elecciones de medio mandato de 2026 es James Talarico. Este político de solo 37 años destaca por su papel como pastor en la Iglesia Presbiteriana de San Andrés en Austin. Su carácter crítico contra el nacionalismo cristiano ha sido el punto de partida para ser proyectado como la antítesis del movimiento MAGA1 en Texas. Talarico ha defendido el derecho de los tejanos a servicios sanitarios asequibles, una educación pública de calidad, y ha promovido el respeto hacia las personas migrantes.

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La primera vez que James Talarico se viralizó fue mucho antes de que presentase su candidatura a senador. Talarico estaba en una iglesia dando un discurso; el demócrata predica con la entonación de alguien especialista en dar oraciones; su tono tranquilo y su forma de espaciar las frases contrastan con las de la mayoría de los políticos. No suena a un sermón; los huecos entre las frases del orador dotan al discurso de un tono conversacional.

Los nacionalistas cristianos andan con la boca llena de la sagrada escritura y el corazón lleno de odio. No me digas en lo que crees, enséñame cómo tratas a otras personas y te diré en lo que crees. Jesús no nos dijo que amásemos nuestras iglesias, no nos dijo que amásemos nuestras doctrinas y nuestros credos, ni siquiera nos dijo que amásemos nuestras escrituras; nos dijo que amáramos a nuestros vecinos, y no había ninguna excepción a ese mandamiento. Ama a tu vecino, sin importar su raza, clase, género, orientación sexual o estatus migratorio… Ni una sola vez en la Biblia Jesús nos pide que le adoremos; lo único que pide es que le sigamos. Ama como el amo, ama al paria, recibe al extraño, alimenta al hambriento, cura al enfermo, libera al oprimido… sabrán que somos cristianos por nuestro amor; tenemos que volver a eso.

Muchos demócratas se han hecho populares en redes sociales a lo largo de los últimos años. Algunos han llegado lejos, como hizo Zohran Mandani; otros se han quedado por el camino, como Graham Platten (menos mal); otros, como Talarico, están peleando para ganar en las elecciones de medio mandato, como Abdul El-Sayed en Michigan. Talarico y El-Sayed son, sin duda, los contrincantes que los Republicanos más temen, es en estos estados donde más dinero están gastando y, por ello, de los que más merece la pena hablar.

Si has seguido últimamente las elecciones de medio mandato, habrás oído hablar de los super PACS. Estos son comités de gastos independientes dedicados a gastar dinero en publicidad apoyando o atacando a candidatos políticos. Las elecciones para el senador de Texas han sobrepasado los récords, superando los 250,000,000$, de los cuales 119,600,000$ han sido dedicados directamente a publicidad criticando a James Talarico2. Gran parte de esa publicidad está exclusivamente enfocada en criticar el apoyo que James Talarico ha demostrado hacia la comunidad trans.

Lamentablemente, esta publicidad está teniendo éxito, ya que Talarico, a medida que aumentaba la presión, se ha posicionado en contra de que las chicas trans en los institutos participen junto a otras chicas en competiciones deportivas. El movimiento MAGA ha conseguido movilizar a sus votantes a través de la transfobia, a pesar de que el presidente de la National Collegiate Athletic Association asegura que hay menos de 10 atletas trans de los más de 510.000 atletas universitarios,3 la presencia de las personas trans en el deporte se ha convertido en un argumento en contra de los candidatos demócratas como Talarico. El dinero invertido en publicidad en contra del candidato demócrata no es la única demostración de lo asustados que están en el Partido Republicano. En septiembre, Donald Trump presionó a la cadena ABC para que no emitiera la entrevista del programa de Jimmy Kimmel con James Talarico. La entrevista no se emitió en directo, pero está disponible en YouTube. Échale un vistazo.


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Lo que nos dicen las encuestas es que, de media, Talarico lidera con un 3%, pero con un margen de error de un 3,6%, lo que implica que la victoria para el demócrata no está garantizada. Las casas de apuestas dan a Talarico un 64% de posibilidades de victoria; si se llegara a dar el caso de que el demócrata ganase, sería un absoluto retroceso para el movimiento MAGA ya que Trump ganó el estado de Texas en las elecciones presidenciales con un margen del 13%.

Hay que entender que parte del éxito de Talarico se debe al fracaso de su contrincante, Ken Paxton. El republicano fue acusado por sus propios diputados de sobornos, fue ‘impeached’ por su propio partido en la Cámara de Representantes de Texas, el Senado lo absolvió; pero Paxton despidió a cuatro de los trabajadores que le habían denunciado, lo cual llevó a un pleito reclamando que había infringido la ley de protección de los whistleblowers del estado, lo que resultó en unos 6.6 millones de dólares americanos en compensaciones a los trabajadores, pagados con los impuestos de los tejanos. Según escribo esto, Paxton aún no ha respondido a ninguna invitación de Talarico para debatir; el republicano parece ser consciente de su incapacidad de enfrentarse a Talarico en un coloquio. Mientras tanto, sus polémicas aumentan. Hace poco se ha publicado la noticia de que Paxton estuvo celebrando el Año Nuevo de 2025 en Dubái, supuestamente junto a dos fugitivos de la justicia, acusados de fraude de atención médica federal.

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Ante la posible victoria de James Talarico, los demócratas ya están vaticinando el trayecto que el tejano podría tener a largo plazo. En las elecciones presidenciales no valen igual los votos de todos los estadounidenses, de hecho, la decisión está en manos de unos pocos, aquellos que viven en los ‘swing states’ o estados morados, los estados que no disponen de una mayoría clara a favor o en contra de un partido u otro. A lo largo de los años la lista suele cambiar. Actualmente estos son los estados donde se están disputando el vencedor de las elecciones: Arizona, Georgia, Michigan, Nevada, Pensilvania, y Wisconsin4. Estos tienen, respectivamente, un peso de 11, 16, 15, 6, 19 y 10 votos electorales, es decir, 77 de los 538. El estado de Texas está considerado como parte del ‘red wall’, lo que significa que es una apuesta segura para los republicanos. Si esto cambiase, los republicanos perderían el estado que más votos les garantiza (40). Pero el hecho de que Talarico gane unas elecciones al Senado no necesariamente se traduce en una victoria para el siguiente candidato demócrata a la presidencia. Talarico no es ni siquiera una de las opciones a candidato; es demasiado nuevo, pero ya hay quien promueve la idea de que Talarico sea el vicepresidente del que gane las primarias demócratas. Esto supondría un verdadero impulso para que Texas se convierta en un posible estado a ganar en las próximas elecciones presidenciales de 2028. Por ello, el esfuerzo que se está haciendo desde el Partido Republicano para evitar la victoria de Talarico el próximo 3 de noviembre es colosal.

Predecir lo que va a ocurrir en unas elecciones es complicado, especialmente cuando las opciones son prácticamente 50/50, pero sin duda, si hay una oportunidad de que Texas se tiña de azul, es este noviembre, y con ello, se abre la primera posibilidad para los demócratas de cambiar el tablero para las elecciones del 28. Con el tiempo, las opciones de que haya un cambio real en Texas han ido creciendo, no solo por los comicios por el Senado a los que se presenta Talarico. En las elecciones al cargo de gobernador del estado de Texas, la candidata demócrata Gina Hinojosa ha cogido carrerilla y ahora las encuestas también se encuentran en un empate técnico. Hinojosa ha conseguido que los tejanos vean en su oponente, Greg Abbott, una extensión de las políticas de Trump que tanto están castigando la economía doméstica de los ciudadanos y el culpable de la construcción de los centros de datos que tan impopulares son.

Puede que el cuatro de noviembre nos despertemos y que Texas siga siendo un bastión del Partido Republicano, o puede que ocurra un cambio trascendental en la política estadounidense. Sea como sea, el trabajo del demócrata ha dado lugar a la posibilidad de un cambio. La lección es que las cosas que parecían imposibles, con un buen candidato y mucho trabajo, dejan de serlo; estaría bien que nuestros políticos tomaran nota.



1 Make America Great Again es el eslogan de la campaña electoral de Donald Trump, lo ha usado las tres veces que se ha presentado al cargo, y es un copia-pega del eslogan de Ronald Reagan Let's Make America Great Again.

2 https://integrityindex.us/race/texas-senate-class2-2026

3 https://glaad.org/fact-sheet-for-reporters-transgender-participation-in-sports/

4 Carolina del Norte con sus respectivos 16 votos suele estar en la lista, pero lleva sin ganarlo un democrata desde Obama en las elecciones del 2008.

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