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La cultura de la cancelación que nunca existió
No puedo hablar de este tema sin mencionar que Kanye West.
30 de septiembre 2026
Hace ya casi una década, cuando internet y, especialmente, Twitter (ahora llamado X) se convirtieron en un espacio donde la gente fomentaba el boicot, comenzó lo que denominamos la cultura de la cancelación. La crítica siempre ha sido una parte inherente de la cultura de internet, pero los hashtags de Twitter permitieron la creación de movimientos a través de ellos. A lo largo del tiempo, los impulsos de boicot se multiplicaron, y con ello fue menguando la gravedad de las acusaciones. Algunos no lo recordarán, pero Taylor Swift, la cantante que recientemente rompió todos los récords con su gira mundial, llegando a generar $2,000,000,000 en ventas, fue cancelada en el 2016 #TaylorSwiftIsOverParty. La polémica vino a raíz de una canción de Kanye West, en la que la insultaba. Según sus declaraciones, ella no era consciente de que West la iba a insultar en la canción, pero Kim Kardashian (entonces la pareja de West) publicó un video donde Kanye llamaba por teléfono a Swift para advertirla de que ella sería mencionada. Las redes sociales de Swift se inundaron de emojis de serpientes. Años después se filtró el audio entero de la llamada, dejando en evidencia que West en ningún momento clarificó que Swift sería insultada, y entonces las redes sociales de Kim Kardashian fueron colapsadas por emojis de serpientes. Sí, el único que se salvó fue el verdadero causante de la polémica, Kanye West.
A pesar de que en determinados momentos tanto Taylor como Kim fueron las personas más odiadas de internet, ambas a día de hoy siguen con sus carreras profesionales/empresas ajenas a las polémicas del pasado.
Pero, ¿Y los casos más serios? ¿No hay situaciones en las que sí se haya cancelado a gente que se lo merezca de verdad? En 2009, Chris Brown, el cantante, compositor y productor, se declaró culpable de una felony —haber cometido un delito grave— y aceptó 5 años de libertad condicional, seis meses de trabajo comunitario y un año de asesoramiento sobre violencia doméstica, tras haber pegado a su entonces novia, Rihanna. Un hombre que se ha declarado culpable, admitiendo el acto, y teniendo en cuenta que la víctima es una de las personas más populares del mundo, supondríamos que recibiría consecuencias a nivel social, que estaría realmente cancelado, que el boicot le impediría trabajar. No es así. En el 2009 su actuación en los Grammys fue cancelada, pero desde el 2011 ha recibido 21 nominaciones y ha ganado 2 de ellas. En el 2026 ha estrenado su último álbum BROWN, que debutó en el séptimo puesto en el US Billboard 200.
La lógica nos dice que, si tanto se habla de la cultura de la cancelación, debe haber algún caso de una persona que realmente haya llegado a ser cancelada, que después de su polémica haya dejado de trabajar. Sí, lo hay. La cómica Ellen DeGeneres, conocida sobre todo por su programa The Ellen DeGeneres Show, donde entrevistaba a famosos. El programa era muy popular por las múltiples causas benéficas que apoyaba, momentos virales y un claro intento de atraer público femenino al exponer a muchos ayudantes masculinos sin camiseta. Ellen tuvo su primera polémica en 1997 cuando, tras la salida del armario del personaje que realizaba, ella misma salió del armario como lesbiana. El escándalo fue masivo y la serie fue retirada de su programación. Sin embargo, fue en el 2020 cuando vivió la polémica que ‘acabó con su carrera’, tras unas acusaciones de ambiente laboral tóxico, el cual incluía despidos improcedentes y racismo dentro de su show. En el 2021, Ellen anunció el fin del programa, coincidiendo este con el fin de su contrato. No se ha visto a Ellen DeGeneres desde entonces; su retirada ha sido fulminante. Se podría usar este caso como ejemplo de que la cultura de la cancelación sí que existe… salvo por un motivo. No me cabe ninguna duda de que la decisión de estar fuera de la vida pública, ha sido una elección propia de una mujer que sufrió el escrutinio sobre su vida privada. Ellen vive con su pareja, Portia, en el Reino Unido en una casa con una granja. Está donde quiere estar. Si quisiera volver mañana, lo haría; si quisiera escribir un libro, lo publicarían; si sacase un podcast, la gente lo escucharía; si hicieran una nueva película en la que apareciera Dory (el pez olvidadizo de Buscando a Nemo), seguirían usando su voz. Ellen no está cancelada, está disfrutando de su riqueza en privado, sin tener ningún interés en convencer a nadie de nada.
Si me tuercen del brazo, podría llegar a ceder en un caso de cancelación absoluta. Rachel Dolezal, la presidenta de la Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color (NAACP) de Spokane (Washington, EE. UU.). Dolezal perdió su puesto tras filtrarse la información de que no tenía ascendencia afroamericana, a pesar de haberlo declarado. Además, perdió su puesto dando clase en la Eastern Washington University, donde impartía Historia Africana, Cultura Afroamericana y La Lucha de las Mujeres Negras. Rachel mintió sobre su procedencia, se apropió de una cultura que no es suya y se benefició de ella. Hay otros casos mucho más conocidos de mentiras que llegan muy lejos.
Últimamente se habla mucho de Elizabeth Holmes, la CEO de Theranos, que mintió sobre la efectividad de los análisis de sangre que ejecutaba su tecnología. Elizabeth, a pesar de haber mentido, y haber puesto en juego la salud de seres humanos, ha sido entrevistada para un documental por Nathan Fielder y su actual pareja, William "Billy" Evans, está recaudando millones para una nueva start-up, de nuevo dedicada a las pruebas de sangre. Parece ser que ser ‘cancelado’ solo se mantiene en el tiempo si las personas que te cancelan son un grupo social al cual has ofendido. Pero si incumples la ley, dañas a seres humanos y estás rodeado de gente con dinero, tu polémica es solo un capítulo más para incluir en el libro que seguramente te acaben publicando.
Cuando comenzó la guerra entre Ucrania y Rusia en el 2022, Putin aseguró que se estaba intentando cancelar a Rusia como se canceló a J.K. Rowling. La realidad es que J.K. Rowling nunca fue cancelada. La escritora de los libros de Harry Potter ha fomentado el odio a las personas trans sin ningún tipo de freno. La BBC nominó su ensayo transfobo al Russell Prize y ha continuado publicando libros; en el 2025 publicó The Hallmarked Man, bajo el seudónimo ‘Robert Galbraith’, porque en su caso ‘hacerse pasar por el género opuesto’ está justificado.
Hace poco, el debate que circulaba en internet era sobre Nicholas Hoult; aparentemente, el actor había sido fichado para hacer de Gilderoy Lockhart en la nueva serie de Harry Potter. Como la transfobia de J.K. Rowling ha sido notoria durante los últimos años, los fans de Hoult han criticado su participación. La franquicia de Harry Potter es la fuente de ingreso principal del J.K. Rowling’s Women Fund, dedicada a financiar organizaciones e individuos dedicados a promover legislación transfoba, entre ellos la organización For Women Scotland, la cual consiguió que el término ‘mujer’ en la sección 11 y la sección 212 del Equality Act 2010 se limite a mujeres biológicas sin incluir a mujeres trans’1. Por lo que sí, el hecho de apoyar la nueva serie de Harry Potter, implica financiar este movimiento contra las mujeres trans. Hoult saltó a la fama por su personaje principal en Skins, un drama adolescente, donde el protagonista llega a intentar explorar su sexualidad con su mejor amigo en la primera temporada, algo que era poco común de ver en la televisión en el 2007. Esto aportó a Hoult una fanbase dentro del colectivo LGTB+. Por ello, su casting en Harry Potter resultó tan polémico, tanto que el actor abandonó la serie, excusándose por motivos de agenda. Una vez más, parece ser que solo hay consecuencias cuando la gente defrauda a sus seguidores, y si estos se componen principalmente de un colectivo minoritario que se siente traicionado por las acciones de la celebridad en cuestión.
Finalmente, Kit Harington será quien interprete a Gilderoy Lockhart; en su caso, sus fans —principalmente los fans de su papel en Juego de Tronos— no han recibido mal la noticia de su participación en Harry Potter.
Hace poco, Macklemore pronunció las palabras ‘Free Palestine’ en un concierto de Ed Sheeran. Sin duda habrás visto el resultado: Macklemore fue expulsado de la gira, después de que los promotores presionaran a Sheeran y declararan que la actuación de Macklemore fue un caso de antisemitismo. Tras la expulsión, todos los teloneros que iban a participar en la gira y hasta la banda de Ed Sheeran, abandonaron en repulsa.
No puedo hablar de este tema sin mencionar que Kanye West, declarado fan de Hitler y que vendía merchandising con la esvástica, no ha sufrido la misma persecución. Siete estadios formaron parte del ultimátum para echar a Macklemore. Uno de ellos es el James Stadium; este recibió a West hace 3 meses. Otro de los estadios que prohibieron la participación de Macklemore es el AT&T, el mismo que recibirá a West dentro de dos meses. Por lo tanto, no, Macklemore no ha sido ‘cancelado’ por los promotores de los estadios por su antisemitismo. Si fuese el caso, Kanye West, que tuiteó death con 3 on Jewish people, debería tener prohibida la entrada. Macklemore ha sido expulsado de la gira por su posicionamiento antisionista —por su defensa del pueblo palestino. Parece que la verdadera cultura de la cancelación viene desde arriba, de las personas con poder, aquellos que deciden qué se puede decir y qué no en sus estadios. Una pena que lo que se cancele sea el apoyo a los derechos humanos de las personas que están viviendo un genocidio, y no los discursos de odio.
A día de hoy, mientras escribo esto, se desconoce qué ocurrirá con la gira de Sheeran, mientras tanto, las redes sociales se han inundado con críticas hacia el cantante. El cual ha cedido ante la presión de los promotores como Robert Kraft y se ha abanderado como defensor de la neutralidad. No fue neutral en la guerra entre Ucrania y Rusia, pero ya sabemos todos que hay una doble vara de medir para Israel, sea Eurovisión el ejemplo más claro de esto. Lo que me interesa a mí es qué ocurría después con la carrera de Ed Sheeran, cuántos de sus seguidores están realmente ofendidos por lo ocurrido. Si algo he defendido a lo largo de este artículo, es que la ‘cancelación’ de Sheeran de hoy no será muy proclive a tener consecuencias a largo plazo, eso nos lo demuestran los antecedentes. Pero hoy he visto algo que me ha hecho dudar: la cadena de radio irlandesa Classic Hits Radio ha retirado la música de Sheeran de su playlist. Eso sí que es un cambio real, que un porcentaje pequeño de gente que era fan tuyo te deje de seguir no te afecta, sobre todo cuando estás en la cima, como es el caso de Sheeran, pero que una cadena de radio te boicotee, ¿Puede esto causar un efecto dominó? ¿Y qué otras empresas dentro de la industria se alejen del cantante? Es poco probable.
La semana pasada he visto otra ocasión donde parece que, por primera vez, la cultura de la cancelación no solo existe, sino que funciona como debería. La empresa Allianz se ha retirado como patrocinador del Festival de las Ideas tras la amenaza de boicot de muchos de sus participantes, debido a sus vínculos con Israel. ¿Podría ser que la cosa esté cambiando… que el genocidio cometido por Israel sea el punto de inflexión, que los ciudadanos como los fans de Hoult, las celebridades como las que amenazaron con boicotear el Festival de Ideas, y las empresas como Classic Hits Radio de Irlanda estén dando los primeros pasos para una sociedad donde sí haya consecuencias para todos, donde ser neutral durante un genocidio sea algo de lo que avergonzarse? Habrá que verlo.
1 https://forwomen.scot/20/04/2025/uk-supreme-court-the-jument/
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