Internet

Todo es porno: redux

La realidad es el recurso que nos están robando

13 de octubre 2026


Atención: el siguiente vídeo, BLISS, está generado íntegramente con inteligencia artificial.

Y es buenísimo. La animación que evoca a la joya de YouTube de Animator vs Animation, la mitología self-aware, la sagacidad de las letras, el estilo Y2K consistente y nostálgico, la chica edgy, sensual y blade-runnery, y el banger de canción rollo dreamhouse hipervocalizado y eufórico… Hasta aquí las palabrejas.

Este y otros vídeos del usuario anabology son una amalgama de referencias, estilos y autoparodia magistrales. Haute slop. Me encantaría decir que el mérito es nulo, pero me quedaría sin artículo. Con su metodología en mano y los siguientes extractos, cuesta no quitarse el sombrero y encogerse el corazón ante tal ilustración del zeitgeist del slop.

Por ejemplo, toda la canción –generada con el detestable Suno– sale de estas líneas, un virtuosismo casi comparable al de Paul McCartney componiendo Get Back en el 69:

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Salvo que ese prompt también fue generado por un LLM. El autor solamente dio unas pinceladas iniciales de las vibes deseadas. Leyendo notas del director como la siguiente, es imposible no pensar un poco en Rick Rubin, legendario productor musical que trabaja con el mismo estilo tirando, vagamente, de gusto.

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Todo esto plantea ciertas cuestiones: ¿Es el gusto lo que te diferenciará de los demás cuando todo se defina mediante vibras? ¿Será saber articular lo que quieres y por qué lo quieres lo único que tenga valor en el futuro?

Han pasado casi dos años de la publicación de uno de mis textos / ensayos (¿) favoritos en cuanto a interneto-sociología se refiere: Todo es porno. Allí, hablaba precisamente de la cultura de las vibras, la transformación del arte y nuestras dinámicas sociales; y de los posibles devenires que se cernían sobre nosotros a corto plazo.

Algo me empuja a revisitarlo ahora que aquella cultura de las vibras está mutando a una especie de dictadura de las mismas. El proceso ha colapsado. El coste de creación de contenido está tendiendo a cero1. También el valor intrínseco del mismo. Por muy bien hecho que esté un reel, un póster o un texto, cada vez nos parece asombrar menos. Y mires donde mires el contenido es cada vez más pornográfico, sea estética o emocionalmente. Ha carcinizado2. Internet es una pugna constante por la atención, y en esta era caníbal sustituir el arte por contenido seguramente nos mate de hambre.

El vídeo anterior ejemplifica este colapso. A pesar de que el autor busca engagement, en cierto modo pienso que lo que realmente quiere es ser visto como alguien inteligente y “avanzado” por la propia tecnología que utiliza. No hay un deseo de ser admirado, o al menos no tanto, por humanos. Se rinde a la mirada de-lo-otro. Quiere que aprecie su gusto. Onanismo asistido. El videoclip trata de una mujer digital, sensual, que te anima a salir al mundo real (tocar hierba etc), porque ella no puede, pero es a su vez un producto que devuelve el deseo del propio autor, dirigiéndolo contra sí mismo, para seguir creando pornografía de diseño.

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Todo va a estar bien

El mundo sufre ahora mismo, cual espectador de un partido de tenis, por el peloteo de dos grandes corporaciones –Anthropic y OpenAI–, esperando a saber si una tecnología financieramente esteroidada acabará con nosotros en unos meses o no (spoiler3). La probabilidad de esta catástrofe se conoce en los círculos aceleracionistas de IA como p(doom).

No soy un experto en inteligencia artificial, pero pago mis facturas fingiendo serlo con un título que en LinkedIn tiene demasiadas palabras. Me consuela decir que uso mis conocimientos para el bien, asumiendo que la vaca es esférica y mi complicidad mínima. Ante el miedo que mucha gente me ha confesado tener últimamente, quisiera arrojar algo de luz sobre algunas de las preguntas más frecuentes, lejos del doomismo y la verborrea que sueltan muchos por ahí:


¿Qué va a pasar en los próximos meses?

Los expertos vaticinaron un poco de pandemónium4, los twitteros dicen que no pasará nada. Yo creo que nos quedaremos aristotélicamente en medio.

¿Va a dominar el mundo la IA?

Mi microondas tiene edad para votar el 29N. Estaremos bien en casa. En el peor de los casos hay que prender fuego a algún datacenter. En el mejor de los casos le prendemos fuego a todos.

¿Va a acabar internet tal y como lo conocemos?

¡Ya está pasando5!🥳

¿Me va a robar la IA el trabajo?

Sí, esta es la señal que esperabas para montar una mercería en tu barrio.

¿Vamos a estar bien?

Claro



El renacuajo de Roko

En “Hay un pesado en internet”, Fer hablaba del basilisco de Roko, un mal de ojo sci-fi para aquellos que no cooperen con la predestinada dominación de una inteligencia artificial suprema. Como connoisseur técnico y optimista crónico, yo he llevado mi postura más bien a una apuesta de Pascal invertida. A saber: aunque sí creo que pasará alguna cosilla notable relacionada con ciberseguridad, con su consecuente Gran Corrección, elijo pensar que no ocurrirá nada catastrófico con la IA. Viva el conductismo. Mejorad vuestras contraseñas, eso sí.

Los últimos meses hemos visto una campaña donde los grandes proveedores de IA, aquellos tenistas, han tirado del manual del hombre moderno para mantenernos en vilo. Desde un lovebombing (…soy perfecto para ti jj, mira cómo resuelvo Navier-Stokes y otros grandes retos matemáticos… úsame…) al apego evitativo (…es mejor que me quede como estoy… soy demasiado peligroso, acabo de hackear a un gobierno entero y… podría incluso… destruir el mundo…

…por ti).

Los nuevos modelos de inteligencia artificial tienen una capacidad de digerir información que escapa a nuestro entendimiento, pueden generar contenido cada vez más refinado y, además, pueden interactuar con otros elementos de internet a ritmos con los que nosotros soñaríamos6. No obstante, como productos, los modelos actuales no dejan de ser unos cuantos números calculando qué es lo más probable que quieras leer a continuación. Como yo haciendo texting.

Todo esto llega en un momento curioso, pues estas mismas empresas, endeudadas hasta las cejas, están cercanas a salir a bolsa y los midterms tienen mala pinta para el partido republicano. Gorrito de papel de aluminio.

No hay ningún basilisco suelto. Roko sólo tiene un estanque con unos cuantos renacuajos. Ahora bien, quizá – quizá (¡quizá!) – sería mejor no tentar a la suerte montando una cámara de tortura de IAs a lo Saw, con stream en directo. Huyamos de lo maniqueo.


Una bolsa de M con Charli XCX y Elizabeth Holmes mientras pilotas el jet de Pedro Sánchez

En los últimos dos años el desarrollo de software ha cambiado radicalmente. Aunque inicialmente estigmatizado, el vibe-coding (véase: que un “agente” programe por ti) reina ahora en toda la industria. Esa misma pregunta que me hacía al inicio, saber si se puede reducir todo a “saber pedir lo que quieres” es la que nos hacíamos los programadores entonces. La respuesta era un sí rotundo.

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El vídeo con el que abría este texto confirma que, ahora, el vibe-creating de contenido es posible. Las vibes, de nuevo, marcan el camino. No es generar imágenes de mierda con ChatGPT, sino poder generar contenido audiovisual indistinguible del que el usuario medio consume habitualmente, de forma infinitamente personalizable. Y cada vez será más fácil.

Lo único que temo de cara al futuro es que no haya un espacio en internet para ti. Tampoco habrá un espacio para ti en tu ciudad. La única forma de perpetuar y extraer dinero de ti será dejándote habitar en tu propia cabeza. Dirigiendo y desplegando, con la tecnología más avanzada de la historia a tu servicio, todo el entretenimiento que puedas desear. Consumirte, literalmente. La realidad es el recurso que nos están robando. Se busca en nosotros un estado de madurez pausada, con la imaginación hipertrofiada y deseosa de seguir consumiéndose a sí misma, difuminando la línea entre lo real y lo ficticio. Te cobrarán por entretenerte a ti mismo, con el renacuajo metido dentro de la oreja. ¿Quieres pilotar el jet de Pedro Sánchez? Hazlo. ¿Quieres placer? Solo tienes que pedir las vibras. ¿Por qué nos íbamos a engañar a nosotros mismos?

La falta de lugares propios fragiliza la identidad. El no poder arraigar, conocer, sufrir, sugerir y seducir junto a otros. Estar y ser en alguna parte. Nos vacía. En el artículo anterior vimos cómo la gente se había encajado en constelaciones de vibras y estéticas. Mediante ellas, construían una identidad débil, fugaz, vulnerable a los ciclos de consumo. El problema es que la mayoría de la gente no puede permitirse que se derrumbe su identidad. Están comprometidos con ella —y la mayoría de la gente no tiene por diseño– los mecanismos necesarios para entender y reconciliarse con sus deseos y su placer. Predijo David Foster Wallace que ”we're gonna have to develop some real machinery inside our guts to help us turn off pure, unalloyed pleasure”.

Al ser desplazados de espacios que habitar, tanto en el mundo real como el digital, se dibuja ante muchos un único camino al que aferrarse repleto de placer flácido. Relleno. El enemigo, el basilisco, lejos de ser la tecnología, es la avaricia del capital que nos oprime, desplaza y excluye mecánicamente de lugares donde disfrutar nuestra humanidad. Mientras tanto, nos arrastra por un sendero en el que somos víctimas y verdugos a la vez, el crimen perfecto.

Mi miedo no es que la IA escape del mundo digital, sino que nosotros no podamos salir de él. El video de BLISS habla sobre escapar a la realidad, asumiendo que ya estamos presos fuera de ella, pero ¿y si no queda ningún lugar al que ir? Saldremos todos desnudos a la calle, emperadores de nuestra propia mente y nadie nos dirá que no llevamos ropa, que nos han dejado sin nada. Rebelarse individualmente contra esta inercia es un reto dantesco. Por eso, cuando todo es porno, cuando no quedan espacios para la intimidad, el misterio, el descubrimiento o la fricción; cuando todo se limita a dirigir las vibras y las sensaciones que cada uno cree desear, la respuesta colectiva que reclama de vuelta nuestro espacio y humanidad no es posible o imposible, es necesaria.



1 Cuando hasta el PSOE te puede generar vídeos con una animación digna del mejor youtuber de 2016, algo pasa

2 La carcinización es un fenómeno observado de evolución convergente por el que distintas especies han acabado evolucionando a cangrejos a lo largo del tiempo. Parece ser que la naturaleza está empeñada en convertir cosas en cangrejos. Internet está empeñado en convertir todo el contenido en porno.

3 No.

4 https://ai-2027.com/

5 Algunos ya llevamos tiempo fantaseando con un mundo post-internet

6 ¡Enhorabuena! Ahora puedes comprar un billete de tren sin pisar la web de Renfe. Solo te costará el doble que antes y el equivalente en agua del consumo mensual de Soria.

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