Música

Vuelve La Gossa Sorda

Canciones desentraman la angustia y la incerteza de la juventud y que describen, a su vez, el amor mediante la lengua con la que aprendimos a mirar el mundo

7 de abril 2026


Un domingo cualquiera de un otoño cualquiera, pero que sería este último, recibí un mensaje con el que llevaba fantaseando los últimos diez años:



- Vuelve la Gossa Sorda


Aunque podría parecer la enésima gira-retorno sacaperras en esta era de postnostalgia empachante, me gustaría aclararle a un lector desprevenido, desafortunadamente, la difícil tarea que supone sobrevivir para una banda con once (¡11!) integrantes (más equipo) que canta en valenciano por territorios catalanoparlantes. Más aún, teniendo en cuenta un circuito donde el espacio e interés por lo autóctono se han ido sacrificando, con pocas excepciones, para llenar eventos plantilla que repiten alineación en toda España, los ya bautizados festiguales.


No, el retorno de La Gossa Sorda es, ante todo, una imposición del tiempo. El grupo de Pego (Alicante) estuvo durante dos décadas guerreando sobre los escenarios del territorio y creando una música que todavía rebota por la médula de aquellos que intentamos convertirnos en adultos —creyendo que estábamos acabando de crecer— con ellos. Hay pocas cosas tan intransmisibles como ser un adolescente valenciano de clase trabajadora que escucha la Gossa en sus auriculares. Canciones que desentraman la angustia y la incerteza de la juventud y que describen, a su vez, el amor mediante la lengua con la que aprendimos a mirar el mundo.


Puede que su trascendencia fuese más cultural que musical. Aun así, es fascinante repasar su discografía y encontrar sonidos que suenan frescos incluso a fecha de hoy con un oído más fino y quizá menos hormonado. Fusionaron géneros y hacían con ellos experimentos caseros ilegales. Jamás dejaron de ser músicos de calle pasándolo bien. Rock, reggae, punk, ska y rap se unían con sonidos mediterráneos, de xarangas y elementos locales como la dolçaina, en un hermanamiento total que sintetizaba un mensaje: reducir las distancias.


A finales de 2015, durante su gira de despedida LÚltima Volta, grabaron un emotivo disco-concierto en directo que escenificó el relevo generacional en la música valenciana. Durante la actuación subieron al escenario bandas invitadas de amigos como La Raíz, Aspencat, Smoking Souls o Zoo, que tras ocupar durante años el espacio que dejó la Gossa, hemos visto cómo se retiraban poco a poco. Las condiciones precarias, el cansancio y el desinterés político por la música en catalán han acabado con muchas otras de ellas. Pero todas, junto a la Gossa, no han cesado nunca en su mensaje contestatario.


Como un peón que llega al final del tablero vuelven ahora a la batalla transformados, pero con su espíritu de siempre, lanzando un sencillo titulado “A Tornallom”. Tornallom es un término utilizado por los agricultores de L’Horta de València para referirse al intercambio de trabajo en la huerta del vecino a cambio de recibirlo, de vuelta, en un futuro. Unidad, orgullo de clase y de tierra.



Las piezas del tablero apenas han cambiado y sus letras son el reflejo de su posición insoslayable, humilde y consecuente contra las injusticias que muchos años después aún vivimos. Desde la catástrofe de la DANA y el auge reaccionario (foco de Tornallom) al cambio climático y el calentamiento del Mediterráneo que ya advertían en Quina Calitja (2008).


bullirà la mar com cassola al forn el temps s'acaba s'acaba



En 2009 ya denunciaban la masacre en Gaza en Raíces, que siempre ha estado presente en sus conciertos y discurso político,


foc a la franja de Gaza un altre día més comença com s'acaba l'anterior


así como el racismo y la marginalización de las minorías en la ciudad condal mediante la historia de Babaloco (2010).


a la Rambla: putes i kebabs i carteristes, // botiguers desconfiats i cases buides guiris, camells, uniformes i secretes // un grup de valencians que s'avorreixen el diumenge

demanes per fumar i t'asseus al nostre rogle // amb certa timidessa ens miraves el fum et fa somriure i t'allibera les paraules // fumaves, callaves, parlaves de ta mare



Durante años les preguntaron el porqué de cantar en valenciano, señalando como una excentricidad algo que afortunadamente ya no sorprende tanto a día de hoy. Si bien, el menosprecio a nuestra lengua se ha acentuado recientemente con iniciativas políticas1 2 que abren de nuevo una puerta que conduce a la desaparición del valenciano en la enseñanza3. En Senyor Pirotècnic (2003) ya nos contaban cómo la identidad y la lengua siempre se han visto atacadas.


la llengua, xafada, arrassada, venuda, paraula a paraula amagada, sospir a sospir defensada com si fora un tros de la nostra vida, sentida com si fora un tros de la nostra vida.


Mediante un lenguaje sencillo y repleto de simbología, expresiones y motivos locales, crearon himnos como Esbarzers o Camals mullats, cuyo estribillo culmina con un T’estime, t’estimo, t’estim”, cosiendo con un solo verso todos los territorios que hablan catalán. Rutinariamente contaban lo que era la vida de muchos jóvenes valencianos que emigraban a València para emprender sus estudios universitarios y conocían allí la independencia, el amor y una vida distinta a la del pueblo. Vivíamos su música sin saberlo. Hay noches de mi vida que fueron antes versos de La Gossa Sorda. Como parte de la diáspora valenciana y provinciano eternamente desarraigado, no fue hasta que la distancia me situó lejos de esta vida que tracé un verdadero vínculo post-mortem con la música en valenciano y el grupo. Si alguna vez pertenecí a algún lugar, estaba ahí dentro. Ahora, diez años después, repatriado y a falta de días para verles cantar de nuevo, siento que la partida sigue en curso, que mi fantasía va a cumplirse y que una vez más viviremos su música.



¡A la batalla!



1 El valenciano será opcional en la Selectividad

2 Los padres podrán elegir la lengua base de sus hijos

3 Tiempo atrás, ya nos lo decía el cantautor alcoyano Ovidi Montllor: “Hi ha gent a qui no li agrada que es parle, s'escriga o es pense en català. És la mateixa gent a qui no li agrada que es parle, s'escriga o es pense.”


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