Eterno retorno
/Para que algo pueda echarse de menos, tiene que haber terminado. Entonces, ¿nos están quitando la capacidad de echar de menos?
10 de marzo 2026
Por clifford.
10 de marzo 2026/Para que algo pueda echarse de menos, tiene que haber terminado. Entonces, ¿nos están quitando la capacidad de echar de menos?
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/Volver como refugio, regresión como casa. El presente se experimenta como un agudísimo efecto túnel en el que todo está hiperrevolucionado. Esta velocidad no es la nuestra, si no la de nuestro entorno y nuestros contextos que, con frecuencia, o nos hace pretender alcanzar la velocidad del escenario o bien tirarnos al suelo y hacernos una bola inmóvil. Ante un presente turbocinético y sin dirección y un futuro directamente cancelado, el pasado se presenta como la única alternativa. La fuerza G nos centrifuga fuera de nuestras propias vidas y nuestro propio presente, expulsándonos y dejando al márgen nuestras voluntades y anhelos.
/El capitalismo es consciente de esto, de modo que lo retro y el volver atrás, se empaqueta, etiqueta, distribuye y vende cada vez de forma más evidente y desvergonzada casi en forma de analgésico. Si el pasado también queda monopolizado por el mercado y el sistema, que nos queda entonces, ¿convertir nuestro cuerpo en compost? Calma.
/El pasado también es refugio, es seguridad. Aunque el revisionismo y la crítica se deban emplear también hacia atrás, esto no hace que pierda su solidez, lo que pasó, pasó. Sentimos nostalgia por algo no vivido y por un lugar en el que jamás hemos estado, pero experienciarlo y proyectarlo en nuestra cabeza, da seguridad.
¿Somos impostores dentro de nuestro propio recuerdo?
/La música es una expresión en la que lo referencial, lo hereditario y el préstamo, es inherente a esta. Por ende, la idea de pasado y regresión, está fuertemente atada a prácticamente cualquier sonido, corriente y es tilo imaginable. En si, el mero acto de escuchar y repetir algo que fue grabado y ahora es reproducido, constituye la idea propia de volver atrás y de experienciar una repetición del pasado, una escucha espectral. Hay músicas que en su momento resultaron futuristas (los futuros del pasado), pero que al escucharlas desde el estricto presente, se sienten nostálgicas desde nuestro punto de vista, en cambio, hay otras que desde su propia concepción, miraban atrás con melancolía. Escuchar entonces, se presenta como un eterno retorno.
/La velocidad y el paso del tiempo depende del punto de vista del sujeto con respecto su propio entorno. Dos personas no experienciarán la misma sensación de movimiento y paso del tiempo, dependiendo de dónde estas se encuentren, la viviencia cambia.
/Para que la nostalgia y el extrañamiento del pasado funcione y cumpla su efecto emocional, debe existir una diferenciación entre el ahora y el entonces, cosa que cada vez más, resulta confusa fruto a este no-tiempo y atemporalidad en el que nos encontramos, un no-tiempo para un no-lugar que compartimos todes: nuestro permanente ser/estar en Internet. Allí donde nada termina, no hay fondo, no hay dead-end. Para que algo pueda echarse de menos, tiene que haber terminado. Entonces, ¿nos están quitando la capacidad de echar de menos?
/No logramos tomar distancia porque no hay distancia. Para los que hemos nacido en los 90, todo lo sucedido después del 2000 resulta casi una sucesión continua de acontecimientos en los que es difícil marcar finales y comienzos. Por otra parte, la permanente ola de revivals y productos culturales retro/vintage postizos nos desorienta constantemente, generando una brecha y un borrado de esa necesaria distancia. No toleramos que algo acabe, no permitimos un final cerrado.
/Regresar al pasado para mi tiene dos caras: una que nos protege y ofrece refugio, y otra que nos ayuda a descifrar lo ya ocurrido, que nos da pistas para avanzar hacia delante, no para quedarnos atrás.
/En la música, vivimos un momento en el que la industria ha entendido la relevancia que supone la reedición, el embalsamamiento de viejas glorias, la taxidermización del pasado con respecto la apuesta por el presente, ya no digamos el futuro. Cada vez se tira más de catálogo, se permite la accesibilidad física, la sobre-accesibilidad más bien. Aunque me guste y lo disfrute, tal vez sea problemático que pueda tener acceso casi instantáneo a unas cintas casi perdidas de una banda de Wisconsin de 1962 o de una recopilación de música para anuncios taiwaneses de 1995. Aunque sea el primero que reivindica y abraza el pasado y el archivo, resulta conflictivo esta sobrecarga y saturación de realidades pasadas. Económicamente, las empresas se han dado cuenta de la rentabilidad de la explotación de músicas pasadas, catálogos inmensos que representan apuestas seguras. El presente y futuro son un riesgo para el capital, el pasado no. ‘The past inside the present’
/Hace un tiempo leí un artículo sobre unas encuestas que hablaban de que aproximadamente, la mitad de personas que compran música en vinilo, no tienen un tocadiscos donde ponerlos. Esto nos cuenta muchas cosas, como la romantización de un formato presuntamente caducado, la idealización de un modo de escucha. Pero también, un claro ejemplo del sobrecosto económico, la poca practicidad y la relativa poca calidad que ofrece el formato frente al streaming: compro un vinilo en FN*C por 35 euros, no lo reproduzco, y pago un servicio de streaming para poder ponerlo de forma más cómoda. Un solo disco cuesta lo mismo que medio año de suscripción a un catálogo que roza el infinito. Entonces, comprar nos vincula a la música por el esfuerzo que implica, o más bien, se compra como gesto automatizado e idealizado para alimentar nuestra delusion de que vivimos en los 90 aunque nacieramos en el 96(?).
/Comprar vinilos de nueva fabricación resulta pues, ofensivo y ridículo. Yo siendo el primer ridículo, claro.
Trampantojo del recuerdo.
/Por algún motivo, los proyectos musicales que desde Internet hemos enten dido y catalogado dentro de la hauntología y la hipnagogia, son perfiles esquivos, crípticos y con frecuencia escurridizos. Más allá de los ejem plos evidentes como son Boards Of Canada, The Caretaker, Burial, Broadcast o James Ferraro, traigo una serie de escuchas algunas más conocidas y otras menos para las más románticas y las más daydreamers de pasados que jamás vivisteis pero que decidís sentir cada día.
Habitar el pasado es un acto de resistencia.
//////////////Cindy Lee - Just For Loving You I Pay The Price /2020
Con una influencia del también nostálgico David Lynch, Cindy Lee cerró 2024 haciendo aparición en los tops 3 de incontables medios con su ‘Diamond Jubilee’. Bajo su personaje travestido, pelucón en cabeza, vestido bañado en glitter, botas de hasta la rodilla y una guitarra casi a la altura del cuello, Cindy Lee es uno de los proyectos de los últimos años que más y mejor acopio hace del pasado dentro del presente.
/Con un estilo a-la-ronettes y una voz andrógina bañada en un slapback delay bien cincuentero, Cindy Lee perfectamente podría ser un personaje de ‘Lost Highway’ o una novia del insufrible James Hurley con la que poder grabar tirados en la moqueta del salón.
/El directo y presencia de Cindy son de una extravagancia y onirismo que podría haber grabado con John Waters, personalmente, habré visto este vi deo 50 veces desde que lo subieron hace algunos meses. HIPNÓTICO. El hecho de que su música sea sonoramente tan densa y redonda, y en el show, lite ralmente, solo aparezca ella y su guitarra, le da un componente de “no hay banda” en clave queer, ¿lipsync o lynchsync?
/////////////////////His Name Is Alive - Love Can’t Buy Happiness /1990
/Fichados por un 4AD previo a su propio colapso, este dúo de Michigan, anticipó una paleta sonora totalmente derivada del Internet de finales de los 2000: Hype Williams, James Ferraro, Tirzah o incluso John Maus son algunos de los ejemplos que me vienen a la cabeza dentro de esta maraña de estilos brut. Con una buena cantidad de música grabada en cinta, el formato
en sí, le viene como anillo al dedo. No precisamente faciles de rastrear y seguir la pista, estas tapes se encuentran en Internet con nombres y fechas intercambiadas entre 1985 y 1990, fechas que bailan y nos confirman el no-tiempo en el que se mueve esta música.
/Las demos nunca han sido algo inacabado, y tampoco los bocetos, desde aquí reivindico absolutamente el valor, la autonomía e independencia de esos trabajos sucios, preliminares y sin pulir que muchas veces, tienen una genuinidad y un carácter mucho más profundo que sus obras finales.
////////////Com Truise - Galactic Melt /2011
/Dentro del sector más electrónico, encontramos al sello Ghost Box, total mente esencial y nombrado cuando los fantasmas del pasado salen en la con versación, siendo Pye Corner Audio uno de los proyectos más aclamados pero con el que nunca he terminado de conectar. Dentro del sector sintetizador nostálgico, un disco que me parece maravilloso es ‘Galactic Melt’ de Com Truise, a medio paso entre el baile fantasmagórico de Washed Out, el friki ultraprolífico de Legowelt y la banda sonora de ‘Drive’ o ‘Hotline Miami’.
/Un disco muy apropiado para escuchar recordando tus comienzos en la Tumblr era. Aunque tiene un clarísimo componente nostálgico, se puede atisbar una mínima modernidad dentro de sus sonidos.
//////////Vinyl Williams - Brunei /2016
/Un poco en la onda del sello Mexican Summer, un formato de baja fidelidad pasado por un filtro más pop y menos outsider sin perder autenticidad. El nieto de uno de los compositores más famosos de cine, John Williams, se presenta como una versión mas vaporosa y menos Coachelesca de Tame Impala.
/Una interzona entre Ariel Pink y los sintes de la primera etapa de Oneohtrix Point Never, voces sumergidas en efectos lisergicos y producciones muy atiborradas y saturadas que recuerdan a Jefre Cantu-Ledesma. En gene ral, la densidad sonora que adquiere todo lo lo-fi, se siente super con fortable, casi hogareña
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Este artículo nace un poco motivado las lecturas fantasmagóricas de K-Punk aka Mark Fisher, ‘Retromanía’ de Simon Reynolds y ‘Foreverism’ de Grafton Tanner. Si sois unas nostálgicas, el primer capítulo que saqué hace ya un año de RadioRelativa, abarca este tema de lleno tomando la niebla de Silent Hill como vehículo, personaje y escenario.
sustrato funciona gracias a las aportaciones de lectores como tú, que llegas al final de los artículos. Por eso somos de verdad independientes.
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