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Un cocido madrileño de altura
El cocido madrileño nunca es tan asturiano como durante estos días.
23 de octubre 2026
Un pueblo donde hay más vacas que vecinos es raro, pero donde la proporción es de 600 cabezas de ganado por 12 personas es único. Estoy hablando de Leitariegos, que se eleva a más de 1.500 metros sobre el nivel del mar y es uno de los pueblos más altos de Asturias. Frontera entre León y el Principado, a diferencia de muchos lugares limítrofes no es un «no lugar», todo lo contrario: es uno de esos rincones de ensueño entre montañas, verdes prados, animales, lagos y cumbres nevadas. Para llegar hasta allí, hay que ir expresamente, no es algo que quede a mano ni aparece por casualidad.
Entre la nada y el todo, tan cerca del paraíso, se encuentra el restaurante Leitariegos, con los hermanos Pepe y Héctor Cosmen al frente. En «el techo del paraíso», como dicen, se come como en el cielo. Siendo esta una razón —si no la principal— para dejarse caer por el suroccidente asturiano.
Leitariegos es una parroquia rural del concejo de Cangas del Narcea, una de las pocas zonas vitícolas de la comunidad. Lejos de todo y cerca de mucho, que es lo mismo pero distinto, afronta su transformación económica impulsando el turismo y la gastronomía de calidad. Y yo, que hablo con experiencia de varios vasos y bocados, puedo asegurarles que lo están consiguiendo.
Los hermanos Cosmen, junto a su tío Antonio —un pope en esto del yantar, propietario y cocinero de Cruz Blanca de Vallecas, donde se come el que para muchos es el mejor cocido del mundo—, organizan las «Jornadas del cocido madrileño», que ya van por su sexta edición. Del 17 al 30 de octubre, se puede disfrutar de la receta de Antonio en su pueblo natal. Este saber hacer regresa a Leita para encontrarse con el producto y la hospitalidad de la montaña.
El cocido combina el garbanzo castellano con carnes y embutidos tradicionales que elabora la familia. Desde que uno llega, todo es una fiesta del sabor y el disfrute. Como decía Rafael Azcona: «La única diferencia que hay entre un día bueno y un día malo es una buena comida». Pues con los Cosmen todo es alegría. Llegas y te reciben con vino de Cangas y con una degustación de pote asturiano, por el que fueron galardonados como el mejor del mundo. Luego llega el cocido, con todos sus vuelcos. Después, el postre, y se termina brindando con un licor o una copa.
Gastronomía, historia, cultura, raíces, paisaje y amistad, todo en torno a una mesa y al cocido madrileño, que nunca es tan asturiano como durante estos días.
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