Música

Chateando con Marina Herlop (Parte I)

Creo que una música pensada, artificial, pasada por filtros… También puede tener una gran verdad.

14 de octubre 2026


La consecución de esta entrevista es la historia de un proyecto ambicioso que, al igual que el nuevo álbum de Marina Herlop, salió adelante, no sin enormes dudas y frustraciones por el camino. El viernes 9 de octubre la artista catalana lanzaba quinto trabajo de estudio, un “Dja Dja” que es también su disco más totalizador hasta la fecha. Entusiasmado con el anuncio, hace un par de meses escribí a Lapsus, la agencia que está llevando su promoción (el álbum es autoeditado) queriendo tener un acercamiento distinto a la obra de Marina. La decisión final que alcanzamos conjuntamente, que la autora de trabajos inclasificables como “Pripyat” o “Nekkuja” y yo tuviéramos un par de semanas para chatear por Whatsapp, tratando de comunicarnos mientras gestionábamos nuestras afiladas agendas.

El resultado, preguntas complejas y retorcidas de un periodista cultural intentando vivir entre el activismo voyeur, tropecientas entregas y su casa, contrapuestas a audios masivos de una artista con un nivel de autoexigencia y autoexamen extraordinarios. Marina nos habla con un entusiasmo que roza el lirismo, extasiada ante su nuevo proyecto, preocupada y abrumada por las partes “menos musicales” del mismo… Pero siempre reflexiva y crítica con el proceso. A continuación, la primera de las dos partes de una “conversación” (¿qué es una conversación en el ámbito de la promoción musical estos días?) que gira en torno a los pormenores posteriores a la grabación de “Dja Dja”, las exigencias mercantiles, la velocidad global o la música como dispositivo autónomo al drama humano.


Quería preguntarte un poco cómo estás llevando toda la previa del lanzamiento ¿qué tal las mañanas de esta semana? ¿A qué hora te estás tomando el primer café y cuántas cosas de prensa como esta estás teniendo que hacer?

Esto ha sido como un viaje muy largo que, irónicamente, ha sucedido casi todo en el mismo sitio, que es el estudio en el que estoy ahora mismo. Pese a que ha sido algo quieto en un sentido físico, con algunas excepciones –por ejemplo, ahora que hemos estado preparando el directo, sí que ha habido días que he tenido que salir de casa para ensayar–, el paisaje que ha ido cambiando en este largo viaje ha sido la sensación de la psique. La sensación que iba teniendo dentro era donde había un desarrollo y sí que ha habido como una experiencia de fatiga que se ha ido extendiendo y también ha ido cambiando de forma o de carácter, hacia estas etapas más finales que tampoco sé dónde situarlas. Yo te diría que más o menos desde la primavera de 2026, la velocidad del proceso se ha ido acelerando y digamos que la agitación o el estrés, que en un inicio tenían que ver con el hacer música se han desplazado hacia la parálisis, hacia algo muy abstracto, era un estrés que no tenía que ver con la acción, sino con el pensamiento, con el pensar, digamos. Y este estrés o la naturaleza de esta agitación ha ido mudando hacia tareas que tienen que ver con la intendencia, con la ejecución, con organizar con otras personas, con entregar cosas.... Entonces esto ha ido transformándose paulatinamente y en estas últimas semanas sí que está habiendo mucho movimiento.

Siento que esta música se comenzó a gestar de una forma muy lenta, como como una estalactita, como con el tiempo que ella necesitó. Y en el momento en el que esta música ha abandonado, ha cruzado el umbral de las puertas del estudio, todo ha empezado a tener más velocidad y a estar a veces un poco fuera de mi control. Tengo la sensación de que la velocidad que tiene la vida y todavía más la vida de nuestro tiempo, a veces la siento un poco agresiva. A mí me gusta hacer las cosas muy despacio y dedicarles el tiempo que se merecen. Y a veces, como hay tanto por hacer de distintos departamentos y de distinta índole, no sé si me quedo con la sensación de que no se puede hacer todo con el cariño que se que se merece o que me gustaría o que me dejaría tranquila. Todo esto como preámbulo de la respuesta [risas]. Entonces, yo estos días, por lo general estoy durmiendo bastante poco, me levanto, me bebo varios tés que me activan y estoy teniendo, afortunadamente, que hacer bastantes entrevistas y otra serie de tareas que no tienen mucho que ver con la música en sí, pero que sí, que son como ramificaciones que al final acaban llegando al tronco que sería la música: el lanzamiento de este disco y la interpretación en directo que vamos a seguir haciendo a partir del ocho de octubre.

03_MARINA_HERLOP_2_7536.jpg
Fotos de Silvio Deiaco, Danilo Gambara y Christian Kondić

¿Qué es lo que más disfrutas y lo que más odias de los días previos a un release?

A ver, es que están siendo tan torbellino estos días... Estoy tan abrumada, también en el buen sentido. Es simplemente que todo ha cobrado tanta velocidad que no estoy tampoco siendo muy consciente de que el disco sale ya. Yo todo el día estoy, como tú decías, con la sensación de que voy apagando fuegos y haciendo equilibrios para resolver lo que hay que resolver a tiempo. Pero no estoy encontrando el momento para pensar. Creo que tendría que hacerlo, sentarme y pensar en esto profundamente porque sí, ha sido un proceso muy intenso y creo que se merece que yo le haga caso. Una vez más, merece que le dedique un tiempo a ser consciente de que este río llega a su desembocadura. Este proceso creativo, sobre todo en sus últimas fases, me ha desapegado un poco, paradójicamente o irónicamente, del propio proyecto, lo cual obviamente es un problema. Pero espero que sea momentáneo. Es decir, obviamente me identifico con este lanzamiento, aunque hay una parte mía que siente que todo mi apego y mi implicación tenía más que ver con hacer la música y terminarla. Entonces, una vez esto estuvo resuelto, digamos que sentí que mi propósito real había concluido. Así que me estoy teniendo que recordar y que convencer de que la vida real, o sea, de que este lanzamiento y de que este proyecto que se llama Marina Herlop y donde va a salir este disco son de verdad, que es aquí y que tengo que seguir poniendo energía en ello.

No puedo evitar que este trabajo posterior a terminar el disco se sienta de otro tipo como otro trabajo que no tiene nada que ver, como una segunda profesión y como una prórroga. Como un esfuerzo extra después del esfuerzo que supuso hacer la música. Entonces lo estoy llevando a cabo, pero también me estoy teniendo que insistir para no perder el foco. No tengo ni idea de si eso responde a la pregunta [risas]. Lo que más disfruto: tengo ganas de que la gente lo escuche y de compartir esto. Y curiosidad por saber que despierta. ¡Ah! Y sobre todo, tengo ganas de los conciertos. Insistí mucho para que el lanzamiento y la gira estuvieran enganchados en el tiempo, para que cuando tocáramos esta música aún se sintiera como algo vivo y que no estaba interpretando algo de otra etapa muy lejana de mi vida, que es algo que había pasado con otros discos. Entonces, esto tiene sus pros y sus contras. El pro es que todo, tanto la composición de la música como su interpretación, va a formar parte de una misma etapa y va a tener un sentido casi a nivel biológico. La parte negativa es muchísimo trabajo, totalmente abrumador, nunca había experimentado algo así. Está siendo interesante a nivel psicológico y mental sostener esta pieza y todo lo que ello está implicando. Es muy difícil de explicar lo que comentaba, la sensación de cansancio y de no reconocerme mucho en ella a veces, es algo nuevo para mí. Algo que estoy experimentando por primera vez.

WhatsApp Image 2026-10-12 at 12.51.43.jpeg
Aquí uno de los rosarios de audios que nos compartió Marina.

Creo que, sin saber adjetivar todavía, “Dja Dja” es tu álbum más “simétrico”, con una estructura interna más coherente, casi geométrica. Las primeras escuchas me recordaron, por esa sensación de simetría a la música que hacía originalmente Anna Meredith, sobre todo en la etapa de “Varmints”, donde todo era un poco barroco, un poco marciano… A la par cuadriculado de un modo no peyorativo. Quería saber un poco cómo has estructurado el álbum en conjunto y cómo has hecho para mantener eso que en la nota de prensa se describe como “defender tus principios”.

Esto que dices de que te parece simétrico o una estructura interna muy coherente: para mí es un gran halago y era quizás uno de mis objetivos principales en la composición de este disco. A veces creo que asociamos la música —sobre todo cuando tiene algún deje pop o digamos que no está diseñada únicamente para un círculo académico e intelectual— a algo espontáneo, ligado a la improvisación, a las experiencias propias y a algo como inmediato. Parece que eso le da entidad, le da verdad a la música y no digo que no, pero también defiendo lo otro. Creo que una música pensada, artificial, pasada por filtros… También puede tener una gran verdad. Que puede ser honesta y ligada a la vida e incluso a la naturaleza. No veo por qué pasar la música por el laboratorio y darle mil vueltas le quita entidad. Entonces siento que la estructura es una de las patas más desafiantes, de las que me queda más por aprender todavía, porque cuanto más larga es la estructura, más difícil es llevarla a cabo. Hay una serie de elementos en cada canción y en este caso también en el seno del disco que se van repitiendo, porque tampoco puede ser de otra forma; tampoco puedes no repetir nada. Obviamente sí que puedes. Puedes hacer lo que quieras, siempre y cuando tenga un sentido —si es que quieres que tenga un sentido y que sea más o menos inteligible o más estructurado, también es lícito no hacerlo, es lícito todo—, pero en el caso que me ocupa a mí, yo sí que sí que intento, al menos en esta etapa, que la narrativa de la propia música tenga un sentido. Y eso lo intento tejer a través de la repetición o no repetición de ciertos elementos, en base al momento de la pieza en el que estamos o lo que se quiere de esa pieza.

Por ello, la distribución de esas repeticiones, de esa estructura, de esos momentos de clímax en cada pieza y en la totalidad del disco ha sido una ardua tarea. Porque quería que todo cuadrara y que todo tuviera un sentido, que nada estuviera ahí porque sí. Me he preguntado muchas veces a lo largo de este proceso: “¿Por qué esto aquí? Esta sección aquí, esta en este otro tema con material que no había salido hasta ahora… ¿Es demasiado para el oyente? ¿Me parece justificable a mí porque he oído el tema muchas veces, o puede estar ahí y en una primera escucha?¿Es un viaje agradable o es un viaje que justificable?”. Y también: “¿cuál es la escucha en la que tengo que pensar? ¿Tengo que pensar en la primera escucha o tengo que pensar en la escucha número mil?”. Porque siempre se habla mucho de la primera escucha, pero ¿por qué tiene que ser más sagrada que la enésima? Así que todas estas preguntas han ido inundando mi mi cabeza a lo largo de este proceso sin fin. No puedes ir devanándote los sesos e ir probando cosas. Este enfoque yo lo había ido teniendo de una manera más prematura a nivel pieza, pero no a nivel disco, no lo había hecho nunca… Para volverse loca [risas]. Me alegro de que me digas que te parece que tiene una estructura sólida. Ha sido un reto y ha sido difícil. Por una parte me apetece en un siguiente disco hacer algo más sencillo, pero por la otra me apetece seguir perfeccionando esto, así que veremos qué pasa.

MARINA_HERLOP_2_2166.jpg
Fotos de Silvio Deiaco, Danilo Gambara y Christian Kondić

Para estructurar todo el álbum en su conjunto, lo que hice fue este esquema que ahora te pasaré una foto de él. Me da un poco de vergüenza pasarlo porque está hecho un desastre [risas]. Ya era un desastre en un inicio, pero ahora hay cosas arrugadas y creo que es bastante ilustrativo de las dos fuerzas matrices que han vehiculado, no solo este proceso, sino un poco mi persona en general. Una es una fuerza pues muy analítica, estructurada, organizada… Eso, perfeccionista. Y luego hay otra un poco indomable, un poco salvaje que sí que está conectada con el juego, con la subversión o con la sorpresa. En esta cartulina se ve bastante este contraste. Ahí dibujé lo que sería, — ya lo verás— una representación de la forma de onda del máster del disco, muy a grandes trazos. Cuando es más gruesa más sonido, más intensidad, más clímax y cuando es más delgada, momentos más tipo interludio, más pequeños en el álbum. En un principio el propósito de ello era simplemente vencer la página en blanco y transformar la ambiciosa y abrumadora tarea de hacer un disco en tareas más pequeñas, más asequibles y más relacionadas con la artesanía. Esas premisas que eran totalmente arbitrarias, podría decirse —aunque sí que utilicé la estructura del viaje del héroe y eso le daba cierta estructura que yo no controlaba— me comprometieron con ello. Algo que podía ser arbitrario, ante lo que yo podía decidir: “Mira, voy a tomar otro camino porque para encontrar lo que en teoría tengo que encontrar, voy a tardar mucho tiempo y tampoco puedo tardar tanto en sacar este disco” y etcétera, etcétera… Me condujo a comprometerme mucho con la estructura y me me empeciné en resolver cada pasaje como me había propuesto. Un poco saber que a mí misma no me voy a mentir, saber que si estoy tomando un atajo aquí porque no estoy sabiendo resolver lo que yo me había propuesto, pues me estoy haciendo trampa. Y si el objetivo aquí es ser mejor músico, aprender cosas nuevas e investigar y trazar nuevas rutas… Pues si yo aquí voy por una que ya conozco y que es un atajo, no estoy cumpliendo con mi propósito. Entonces me estoy engañando. Por tanto, tomé el camino más largo, lo cual también ha tenido sus contras y no es que esté satisfecha u orgullosa de ello. Ahora mismo no sé muy bien qué valoración haría de este proceso, porque como te decía, ha sido bastante arduo y eso también me ha despertado algunas reflexiones.

Diagrama de Marina.jpeg
El esquema que dio forma a “Dja Dja”


También quería saber, entendiendo que la interpretación del álbum es para el oyente, qué era lo que tú encontraste o hallaste en el propio disco; de qué habla para ti.

De lo que habla el disco para mí es una interpretación más. Yo le pongo ahí mis vivencias, pero son una más. La música es música. La intención no es que hable de una experiencia mía y pregonar que “este disco habla de esto”. No habla de nada, en realidad es solamente música. Bueno, no solamente música. Para mí la música en sí, es algo de una entidad titánica. Personalmente siento que supera el drama humano y las historias —que siempre son las mismas— que contamos y que hay detrás de cada de cada libro, de cada película, contadas con más o menos gracia y que obviamente trazan unos puentes muy sólidos entre el que el autor y el receptor; entre la obra y el receptor. Pero la música puede divorciarse de eso si quiere y puede ir por libre. Sí que es verdad que me he servido de la estructura del viaje del héroe y que está por ahí. Ha teñido la textura del disco y se ha colado en el proceso, pero para mí es un vasallo de la música. La música no está subordinada a este molde que ha dado a luz a su estructura o a su carácter. Entonces para mí habla del propio viaje del héroe que ha sido su composición y espero que a lo largo de la gira se vaya imbuyendo de más recuerdos y de más reflexiones y conclusiones. No creo que este viaje se haya terminado, la conclusión final todavía se está formando. Este conflicto o esta guerra que hay dentro del viaje del héroe, para mí ha sido entre la obra y la vida. La obra que quiere prescindir o que en mi caso quería prescindir de toda circunstancia y quería un poco apoderarse de todo mi tiempo y energía; que quería estar ajena a las constricciones del propio proceso y opuesta a ella la vida. Cuando digo la vida digo el tiempo, los deadlines, la paciencia de tus seres queridos… Que bueno que a veces no tienes presentes porque estás trabajando en ello, volcando tu propia energía. Todo esto, claro, yo lo pude poner on hold por un tiempo, pero luego empezó a desbordarse y se empezó a dar un conflicto entre ambas fuerzas.

02_MARINA_HERLOP_2_7482_4.jpg
Fotos de Silvio Deiaco, Danilo Gambara y Christian Kondić

¿Podrías hablar un poco más del diagrama? Qué está o no está expuesto en sus partes, cómo organizaste la información y cómo ello se aplicaba a la composición del disco…

Acabó siendo muy sagrado, yo lo miraba a diario. Lo tenía aquí en el suelo del estudio y cada día lo miraba para ver si estaba cumpliendo lo que me había propuesto y lo ordenaba también. Tenía como unos post-its y ahí me apuntaba un poco las ideas, los embriones que tenía coleccionados o que iban surgiendo a medida que avanzaba el proceso. Estas estructuras, cuando van creciendo, van cobrando vida y se van revelando un poco. De repente tienen autonomía y cada vez te piden más que tú estés a su servicio. Había momentos en que decían: “no, un momento, no te no puedes ir hacia donde te dé la gana”. Las ideas iban creciendo como embriones y a uno le salía un brazo por aquí, a otro le salían dos narices... Yo intentaba ordenar este caos y decir: “Vale, esta melodía aquí. Aquí han surgido dos melodías, pero sólo puede quedarse una, así que esta otra melodía, que también está muy bien, ¿por qué no la ponemos en esta otra pieza? Ah, pero es que si esto lo ponemos en esta otra pieza, de repente esta otra melodía, pues ya no brilla tanto. Entonces ¿lo reconsideramos?”. Y así todo se iba rearmando a medida que iba avanzando y siendo quince temas, ¡había un barullo ahí! En el Ableton, en la cartulina, en mi cabeza había un jaleo, era como intentar mantener el cortijo; un alboroto en el intentar mantener el orden. En algo que en su naturaleza ya quería ser entrópico y quería irse por unos cauces propios.

Lógicamente una planta crece un poco hacia dónde ve la luz, no hacia donde tú has decidido y así fue. Yo quería que hubiera un equilibrio en todos los elementos a nivel de Intensidad sonora, a nivel de qué instrumentos aparecían en cada momento. Por ejemplo, en la primera pieza la voz no se desvela del todo, en la segunda sí, pero no hay una melodía; una Señora Melodía cantada por una voz reconocible, lit. El bajo tarda mucho en aparecer, no lo hace hasta el final del tercer tema. Todo esto ha sido pensado y de la misma manera ha sido pensado qué temas tienen más velocidad, cómo se distribuye la intensidad, en qué compás está cada tema, que interludios dan aire a las a las partes más demandantes del disco; a las más protas o grandilocuentes… Pero claro, es difícil no quedarse con la sensación de que la música también ha dicho la suya y que ha decidido por sí misma, era imposible que todo cuadrara. Yo estoy satisfecha con cómo se ha resuelto, teniendo en cuenta el caos que había ahí. Se ha podido domar bastante la estructura y los elementos. Creo que para ser un primer attempt, para ser un primer conato, está bien. Estoy satisfecha de cómo lo he podido resolver. Pero también pienso que debo seguir estudiándolo y mejorándolo. Me quedo con una sensación ambigua igualmente.

Uno de los hits lit del álbum, en las propias palabras de su autora.


En un apartado un poco más “mundos posibles” me gustaría saber un poco sobre tu “retiro a Bali” y cómo ha marcado el desarrollo de “Dja Dja”. Por qué decidiste ir allí, qué hiciste en el tiempo que estuviste, qué te gustó; si hubo algo que te marcase…

Fue una especie de mezcla entre intentar descansar por unos días de la gira que estaba llevando a cabo y también hacer grabaciones de Gamelán1, acabó siendo más la segunda [risas]. Tampoco descansé tanto porque estuve bastante centrada en grabar y volví con horas de grabaciones de Gamelán. Sí que me marcó. De hecho, creo que es la primera vez que experimenté algo parecido a un choque cultural, porque tuve la sensación de “vale, esto es otra cosa”. Allí creo que se viven la música y la vida de una forma diferente. Estuve, por suerte, con gente de allí grabando, gente muy maja que me que me ofreció su tiempo y con los que pude entablar amistad y es un instrumento que me fascina. Es de las últimas veces en el tiempo en las que he escuchado algo y he dicho “guau, es algo totalmente nuevo”. Cuando ya te vas haciendo más mayor y vas escuchando música, aunque escuches canciones nuevas, siempre pertenecen a un lenguaje que ya imaginas: escuchas country o lo que sea y dices “ah, vale, es un tema nuevo, pero este lenguaje ya lo conozco”. Pero en dos mil veinti poco escuché música de Gamelán y fue como “Guau, esto es como muy del pasado y muy del futuro a la vez” y me quedé fascinada. Sí, fui teniendo un interés creciente en esta música, como un sabueso que va husmeando y se quiere acercar a ello casi inconscientemente. Así acabó sucediendo que fui a Bali y allí tuve la suerte de grabar y algunas grabaciones están en el disco. Pero tengo muchísimo material aún por utilizar. Cuando volví me pasé días escuchándolo todo, ordenándolo, cortando el audio.


Y siguiendo con el “mundos posibles”: a mí, incluso la portada de “Dja Dja” me recuerda un poco a la concepción del “fourth world” de Jon Hassel. Entrevisté hace poco a Carmen Villain y hablamos sobre esa fascinación por la música algo cósmica, algo extraplanetaria que une tradiciones dispares que en verdad son del sur global y piensa en nuevos espacios sonoros. Quería saber cómo interpretas tú esa música, si sientes que tiene que ver con tu propuesta para este disco, si te horroriza la mirada colonial hacia tradiciones musicales ajenas que tenemos con frecuencia en el norte global, cómo te acercas desde tu formación clásica…

cover.webp

Pues mira, lo acabo de buscar y justamente es algo como lo que te decía del Gamelán. Algo muy del pasado y muy del futuro. Me recuerda a lo que hizo Debussy justamente cuando fue a la Exposición Universal de París, que conoció la música de Gamelán, se quedó fascinado y quiso incorporar esa manera de entender la música a lo que él estaba haciendo. Consistía precisamente en quitar armonía, en vaciar la música más que en llenarla de acordes; que es lo que venía haciendo la tradición occidental. Sí que creo que hoy en día es muy difícil pensar en nuevos lenguajes a nivel musical, si es que te sigues moviendo dentro de la tonalidad, que es mi caso y no tengo intención de abandonar la tonalidad. A veces pienso “¿qué hago?”. Es un poco la sensación de que está todo hecho, de que lo único que nos queda es justamente esto, la combinatoria de elementos que no han sido juntados antes y que nosotros sí que podemos combinar porque tenemos acceso a Internet, tenemos acceso a toda la música de todas las culturas que ha habido hasta ahora. Entonces a mí me interesa mezclar esta música como extemporánea con la con la contemporaneidad más actual, con las técnicas más avanzadas. Aunque bueno, hoy en día la técnica más avanzada parece que es la inteligencia artificial y por ahora no me interesa mucho, así que veremos cómo sigue este camino. Pero sí que me interesa esta mezcla que propone Jon Hassell. De hecho, es algo que creo que he venido haciendo sin saber que existía este concepto.




1 El Gamelán es una música tradicional de algunas zonas de Indonesia. Os dejamos aquí su wiki para que podáis profundizar en sus características técnicas y armónicas.

Sigue a Miguel Pardo

Recibe un email con todos los nuevos artículos de Miguel Pardo


¿Qué opinas?

Sin comentarios
Deja un comentario...
Cargando comentarios…

Únete a la conversación

Para comentar necesitas una suscripción activa. Accede o suscríbete para participar.




Suscríbete a sustrato.
Apoya el trabajo de Miguel Pardo

Lee a tus autores favoritos y apoya su trabajo independiente y audaz.

VER PLANES