Música

Cimatario Fuexu Recordings

El entorno de las cuencas mineras influye de una manera muy significativa en la forma de hacer arte de este colectivo.

15 de septiembre 2026


Cimatario Fuexu Recordings es un sello asturiano formado por Ulises Mateo Iglesias, Carlos Barredo, Fernando Romero, Irene Romero, David Vecino y Santiago Fernandez formado en 2023 en Fuexu, Asturias. Este pasado julio publicaron el primer recopilatorio de música industrial asturiana, centrado en la cuenca minera de Mieres, titulado Realidad Asturiana Extrema. También este verano celebraron la segunda edición del CFR Fest, en esta ocasión en el pozo San José en Turón, Mieres.


¿Cómo surge la creación del sello? ¿De dónde viene el nombre?

U: Creamos el sello con la intención de poder dar cabida a todas las ideas que se veían truncadas por no encajar con los proyectos de los que formábamos parte. Se dieron las circunstancias óptimas para que ambos estuviésemos en Asturias con tiempo y ganas de crear. Yo llevaba un tiempo ya grabando mis cosas propias y Fer tenía mucho material que nunca había sacado. A mí me intrigaba mucho el poder hacer ciertas cosas desde el anonimato y firmar con nombres falsos y Fer veía analogías con otros sellos detrás de esa idea.

El nombre surgió, como la mayoría de nombres, de una búsqueda interminable. Me parece que lo propuso Fer viendo que mi proyecto solitario se llamaba Cimatario vinyls and tapes, que refiere a un monte de la ciudad donde viví mi infancia. El perfil de Fer se llamaba Fuexu Sound Studios, haciendo referencia a su pueblo natal. Lo lógico fue unir los dos lugares de origen. A la postre nos hemos enterado que la fusión de nombres hace una metáfora muy interesante. Cimatario ateniendo a la etimología refiere a una cima, un monte; por otro lado, Fuejo, puede referir a una zona hundida como una fosa. Entonces, es algo así como lo alto y lo hundido al mismo tiempo.


¿Cuáles fueron vuestras intenciones iniciales?

U: Siendo sinceros, era un poco imitar ciertos sellos que admirábamos. Era como un juego el poder tener nuestras propias cintas y sentirnos unos profesionales del gremio.

Al principio pedíamos los cassettes de Inglaterra y los grabábamos con la tascam cuatro pistas de Fer. Por lo largo del proceso no llegamos a hacer más de 30 cassettes de ninguna tirada y las primeras tiradas fueron 10 unidades la mayoría. No había ninguna pretensión de hacer algo más grande, simplemente queríamos conseguir lo justo para poder recuperar los veinticinco euros que habíamos puesto de inicio cada uno.

Ahora es verdad que sí tenemos unos ideales bastante claros y unas intenciones de lo que queremos hacer. La progresión fue posible gracias a la adhesión de gente fantástica como David, Santi, Carlos e Irene que entraron a formar parte del colectivo. Además de todas las demás personas, amigas o cercanas, que se ofrecieron de voluntarias en los eventos.


¿Cómo empezó la investigación que terminó derivando en el recopilatorio Realidad Asturiana Extrema?

C: El proyecto comenzó con el descubrimiento, en la web de todocolección, de una cassette, con la que no logramos hacernos, titulada ‘Música Electroacústica en Asturias’, editada en 1988 por el sello de Mieres Fusión D.E. Producciones (FDEP). Desconocíamos por completo la existencia de escenas y colectivos pretéritos dedicados a músicas más experimentales en nuestra región, y eso nos generó una gran curiosidad y admiración. Fue a raíz del descubrimiento de esa cassette por lo que empezamos a investigar al sello y sus referencias, a partir de las cuales logramos descubrir una serie de proyectos musicales interesantísimos, principalmente basados en la cuenca del Caudal en la primera mitad de la década de los 80, con unas sensibilidades estéticas muy concretas y muy afines a las nuestras.

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Edición en vinilo de Realidad Asturiana Extrema. Gráfica y diseño David Vecino. Fotografía Guillermo Braga.

¿Podéis resumir la escena/artistas que descubristeis a raíz del proyecto?

C: El colectivo principal con el que dimos fue el Equipo Estético Ética Makinal (3EM). Por él pasaron muchos miembros, entre los cuales se encontraban Ángel y Pablo San José, Ernesto Avelino, Rafael González y Luis Fernández. Autodenominados futuristas, e influenciados por el movimiento dadá, crearon una obra artística completamente multidisciplinar, que englobó desde el cómic o el arte postal, hasta la música o la performance.

A nivel musical, el 3EM autoeditó varias decenas de cassettes de música experimental de proyectos afines tanto españoles, como internacionales. Hubo, en concreto, varios proyectos asturianos formados por todas las permutaciones posibles de sus integrantes (e.g. Etica Makinal – todos, Aztec Airlines – Ángel San José, Brigada Nadie – Rafael y Javier González, El Habitante – Rafael González, Van der Graaf – Ernesto Avelino, El Enterrador Enterrado – Rafael González y Juan Manuel Villanueva, y Prótesis Molecular – Luis Fernández, entre otros).

A parte del 3EM, Luis, inspirado por D.R.O., creó otro sello llamado FDEP, el cual comenzó distribuyendo y editando música industrial/ruidista. Más tarde, nace un subsello de FDEP llamado Mocambo, el cual se dedica a la edición de pop asturiano más ‘comercial’.


¿Podéis contar algo sobre el proceso de investigación? ¿Terminasteis llegando a un punto “final” o creeis que hay más por desenterrar?

C: El proceso de investigación supuso, al principio, una labor de paciencia inmensa. Yo me dediqué durante meses, casi de manera obsesiva, a buscar por foros en internet cualquier tipo de información relacionada con el 3EM, FDEP o los proyectos que antes mencionaba. Se logró reunir algo de material, que se archivó en una nube, pero lo más importante fue dar con los contactos de varios de los miembros que formaron parte del 3EM y FDEP.

Tuvimos la suerte de poder entrevistarles individualmente y fueron ellos los que donaron mucho del material gráfico y sonoro que se usó para el recopilatorio. El resto del material sonoro del LP fue digitalizado por nosotros mismos, usando una Tascam 424, después de encontrar la colección personal de cassettes de Ángel San José, la cual a día de hoy se encuentra en algún lugar del archivo de 14,000 m^2 de la Laboral.

En cuanto al término de la investigación, el punto final, al menos para mí, nunca fue el recopilatorio en sí, si no la creación de un archivo digital con el material sonoro y gráfico producido por los integrantes de aquella escena artística de Mieres. Ese archivo seguirá creciendo a medida que se vayan obteniendo más materiales con idea de, en algún momento, hacerlo público.


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Interior del sleeve del recopilatorio que cuenta el relato de la escena en formato fanzine. Fotografía Guillermo Braga.

¿Qué circunstancias creeis que se dieron para que este pequeño movimiento pudiera aparecer en un lugar como Mieres?

F: ⁠El hecho de que dos de los miembros tuviesen acceso a material de grabación (aunque fuese precario) por un lado, televisión española y en concreto “la edad de oro” por otro; haciendo llegar a todo tipo de viviendas músicas extrañas del mundo creadas principalmente en grandes ciudades y por gente con más medios.

El movimiento de la música industrial existía en España, no en Mieres. Ellos se sumaron a una red algo más grande y pusieron un pequeño pin en el mapa en la cuenca minera (no hubo un equivalente en Oviedo, Gijón o Avilés), pero no se puede considerar un movimiento, ya que eran un grupo pequeño de adolescentes que se comunicaban con sus coetáneos por mensajería. No había un entorno artístico que fomentase que ese pequeño grupo generase una escena (aunque de ahí si que salieran después proyectos consolidados).


¿Qué relación había con los fanzines en ese momento? ¿Hay alguna conexión con las ilustraciones de la portada?

D: En la contraportada hay una foto que pertenece al fanzine del 3EM (dejad que los niños). El resto de elementos gráficos del vinilo salen de un manual sobre sonido de la época de los 80, que, salvo en espíritu, no tienen relación directa con la escena.


¿Qué diferencias puedes observar entre la manera de hacer música en el pasado y la actual dentro del panorama asturiano underground?

F: ⁠Da la sensación, por lo que hablamos con los miembros del colectivo, que muchas veces lo que ahora podría ser una decisión estética, en ese momento era un poco la única opción. En el siglo XXI, tienes acceso a una serie de medios que simplemente no existían a pequeña escala en un pasado reciente. El hecho de que algunas sensibilidades estéticas que ellos habían adoptado por gusto, pero por obligación, coincidan con las nuestras es casi un milagro.

No puedo hablar de cómo era una escena musical hace 40 años porque no estaba vivo, pero el hecho de ver similitudes con gente que crea sus propias redes pequeñas de distribución hace que haya más parecidos que diferencias. Supongo que simplemente nosotros tenemos acceso a una red de distribución mucho mayor (servicios de streaming, por ejemplo) a la que optamos voluntariamente no contribuir.

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Exposición sobre el recopilatorio en el festival de este verano. Fotografía Guillermo Braga.

¿Podéis hablar de la relación de la música con la mina, específicamente en la zona de Mieres donde se centra el recopilatorio?

I: En los 80, la zona de las cuencas mineras, incluida la cuenca del Caudal donde se sitúa Mieres, sufrió una reconversión minera e industrial. La entrada en la Comunidad Económica Europea así como la falta de competitividad de las minas asturianas en el mercado internacional, ocasiona la decadencia y el abandono paulatino de las zonas industriales, incluidas las minas. Es en este contexto donde surge el 3EM.

Hay que imaginar una estética post-industrial, de minas abandonadas, edificios grises similares a los soviéticos y cielos nublados. Este entorno influye de una manera muy significativa en la forma de hacer arte de este colectivo, tanto a nivel musical como a nivel visual. De un entorno así es fácil que surjan sonidos industriales, con la inclusión deliberada de ruidos propios de la mina, de maquinaria en funcionamiento, etc.


¿Qué diferencias encontráis entre las expectativas que teníais a la hora de plantear inicialmente este proyecto y las conclusiones que sacasteis al final después de terminar el fanzine?

I: Creo que en un principio no estábamos tan centrados en la zona de Mieres, sino que queríamos ver qué proyectos podíamos encontrar de música electrónica, ruidista e industrial en toda Asturias. Fue una sorpresa para nosotros el ver que había una escena tan interesante solo en Mieres y nos pareció que tenía más sentido centrar el recopilatorio y el fanzine alrededor de esta, también porque nos interesa ver escenas musicales que se hagan desde la periferia en lugar de en núcleos urbanos más grandes.

El proyecto se fue concretando a medida que íbamos encontrando material, juntando historias de distintos testimonios y sacando una línea temporal común. Creo que las conclusiones que se pueden sacar al terminar el fanzine es que hemos de alguna manera conseguido rescatar una escena que se dio en un ámbito y unas circunstancias muy concretas, que tiene relevancia hoy en día y que había sido olvidada o menospreciada. También nos parece importante que el proyecto sirva de recordatorio de que no existe una única música asturiana.

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Cimatario Fuexo Recordings Fest 2026. Fotografía Guillermo Braga


¿Cómo surge el CFR Fest?

S: La idea de la primera edición nace después de un concierto de From en un pequeño festival DIY en Países Bajos, tras el cual hablamos sobre hacer algo similar en el verano asturiano. Queríamos juntar todos los proyectos cercanos que pudiéramos a dar conciertos cortos en un espacio al aire libre. Nos echaron una mano desde el CSA El Apiaderu, en Nava, y sacamos adelante un festival muy apañado con 10 grupos tocando en condiciones precarias pero pasándolo muy bien.

La segunda edición tiene más que ver con la propia edición del recopilatorio de Realidad Asturiana Extrema y con pensar cómo podíamos presentarlo en sociedad. Queríamos unir de alguna manera esa escena de los 80 con otras músicas contemporáneas de espíritu similar, y queríamos hacerlo en la cuenca del Caudal, que fue el entorno de los grupos que salen en el recopilatorio. No pretendemos que el CFR sea un festival como tal, sino que queremos hacer eventos que tengan un sentido. Un año puede estar centrado en la electrónica experimental pero en otro momento puede haber otras ideas o excusas, o puede no celebrarse. Lo importante, creo, es que haya un concepto que nos entusiasme a todos.


¿Qué os llevó a elegir los artistas que llevasteis este año al CFR? ¿Había una intención de conectar con ese pasado?

S: Para nosotros era necesario conseguir que en el cartel convivieran artistas de distintas generaciones, pero todas vinculadas con una herencia de música experimental. Más que conectar con el pasado directamente queríamos mostrar distintas realidades: desde qué hace a día de hoy alguien que estuvo en la propia escena experimental mierense de los 80 hasta qué proyectos parten esos mimbres (industrial, experimental, synth…) para llevarlo a distintos lugares creativos a día de hoy. También era fundamental mezclar artistas locales, del resto del estado y del extranjero, que no se convirtiera en una celebración ombliguista, y creo que más o menos lo conseguimos.


¿Cómo os relacionáis con la posible nostalgia que implica recuperar estos proyectos del pasado y hablar de ellos con sus autores 45 años más tarde?

S: Creo que recuperar o interesarse por el pasado no implica necesariamente nostalgia. En este caso concreto, era más bien una cuestión de justicia. Queríamos reivindicar un pedazo pasado que ha sido totalmente ignorado en los discursos oficiales sobre la música en Asturias y en España. La nostalgia sería pretender que aquella época era necesariamente mejor.

Poder hablar con los protagonistas del proyecto ha sido muy interesante. Han pasado muchísimos años y eran casi niños cuando formaron el 3EM. Unos siguen haciendo música, otros no; unos le quitan importancia a lo que fue el 3EM, como si fuera una simple anécdota de juventud, y otros lo narran como una parte fundamental de sus vidas. Lo curioso, eso sí, es que en todos ellos el arte y la música siguen siendo, a día de hoy, elementos centrales de sus vidas y de sus biografías. Para mi eso es tremendamente significativo.

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Cachito Turulo (Ernesto Avelino) en el Cimatario Fuexo Recordings Fest 2026. Fotografía Guillermo Braga

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