__MESSAGE__
La revolución no será por streaming
El underground era eso. Cosas pequeñas y presenciales que disfrutabas tan de cerca que te daban ganas de hacer cosas tú
2 de junio 2026 · 2 comentarios
El underground era eso. Cosas pequeñas y presenciales que disfrutabas tan de cerca que te daban ganas de hacer cosas tú
Internet es maravilloso. La posibilidad de encontrar toda la información que busques, conocer gente de todo tipo, escuchar música, ver películas, comprar una guitarra o un brick de leche. Pero desde hace tiempo, el internet que consumimos es, en su mayor parte, menos maravilloso. La ‘mierdificación’ o enshittification, término acuñado por Cory Doctorow hace ya unos años, hace que lo que vemos esté condicionado por el algoritmo, algoritmo que te enseña, en gran medida, el bucle en el que ya te encuentras. Es la versión computerizada e “inteligente” de aquel anuncio de Antena 3 de hace un par de décadas: “La tele que quieres ver”. Ni el algoritmo ni Antena 3 se arriesgan o se molestan en enseñarte algo diferente a lo que ya estás viendo1; en ambos casos se decide por ti qué es lo que quieres ver.
Y así, en ese bucle de redes sociales y cada vez menos webs, es difícil descubrir cosas. El algoritmo decide por ti qué ver, qué escuchar, a quién seguir y, por supuesto, cuál es el tema del día, el muerto del día, la indignación del día. El algoritmo no permite ver más allá de los márgenes establecidos, más allá de la lista de ventas, escuchas o videos virales. Un círculo vicioso que impide salirse y descubrir lo que hay fuera de esos márgenes.
En su newsletter de enero de este 2026, el escritor John Higgs hablaba de dónde podría estar la contracultura y el underground actualmente: «Y si es cierto que nuestra cultura es básicamente el algoritmo, podemos deducir lógicamente que la contracultura resultante debe ser, por definición, aquello que no lo es». Es decir, que la contracultura actual «tiene lugar en el mundo real, con gente reuniéndose y viviendo experiencias del tipo que no se tienen en internet2».
A mediados de mayo, Panda Bear y Sonic Boom pedían a sus seguidores que les hiciesen unfollow en redes, para intentar tener una conexión presencial: «Más rock & roll y menos click & scroll. A partir de ahora vamos a volver a un lugar de conexión real [...] no habrá streaming, ni vídeos, y reduciremos al mínimo todo lo relacionado con lo online. De ahora en adelante vamos a apostar por la radio, los conciertos, las audiciones colectivas, las sesiones de preguntas y respuestas y las interacciones cara a cara para volver a un lugar que sentimos que tiene mucho más sentido. Con ese objetivo, os pedimos que os unáis a nosotros fuera de internet, fuera de las redes sociales. Que nos encontréis en el mundo real. IRL, no URL...3».
También yo creo que el futuro pasa por hacer cosas presenciales, cosas puramente presenciales, sin mucha información en internet, sin retransmitirlo, sin estar con el móvil en la mano todo el tiempo. Asistir a cosas que no salen ni en las webs o cuentas de “planes secretos”, cuyos planes suelen ser, de hecho, los menos secretos de todos (“el restaurante asiático oculto” que resulta estar en un centro comercial). Esto va más allá de un detox digital, es volver a apreciar el tiempo que estamos juntos, las cosas que vemos. Es dejar de contar el éxito con el número de likes, seguidores y retuits, ya sea un grupo musical, una película, un libro, un trozo de césped o un pueblo castellano. Es intentar apreciar lo bueno entendido como lo que te gusta a ti personalmente, aunque no sea algo o alguien que disfruten o puedan disfrutar las masas que nos rodean. Es dar una oportunidad a artistas maravillosos pero negados para el autobombo, a bares que no salen ni en Google Maps, a festivales pequeños, a aquel amigo que se quitó las redes y ya apenas habláis.
Habrá a quien le parezca incoherente o irónico que estemos hablando de hacer cosas offline desde una página web, igual que hay a quien le parece incoherente criticar el capitalismo escribiendo en un teléfono móvil fabricado en el capitalismo. Pero, ¿cómo podemos hablar de esas cosas si no? ¿Publicamos un manifiesto y os lo damos a la puerta del metro para que os lo leáis4? ¿Acaso hay algo producido en este siglo que no haya sido fabricado en el capitalismo?
No estamos pidiendo una desconexión total de internet. Sería precioso, pero no es realista pedirlo. Tan solo digo que quizá no haga falta hacer streaming de cada evento, mil videos de cada cosa, fotografiar todos los instantes de la experiencia humana. Quizá no pase nada por no ver, desde tu pantalla, los 360º de algo en lo que no hayas estado. Quizá el no saber cómo fue dé más ganas de ir presencialmente. Quizá el no verlo hace que lo imagines, que veas en tu cabeza el concierto, festival, charla, evento o película que te gustaría que hubiese sido, que querrías que fuese. Y quizá, como pasa cuando no entiendes bien la letra de una canción y medio te la inventas, lo que tu cabeza crea para llenar los huecos, sea aún mejor que lo ocurrido. Quizá te den ganas de hacer tú eso que habías imaginado.
El underground era eso. Cosas pequeñas y presenciales que disfrutabas tan de cerca que te daban ganas de hacer cosas tú. Ha recibido críticas de elitismo, pero hay elitismos peores: todos los demás. El primer concierto de los Sex Pistols en Manchester es famoso porque solo fueron unas 30 personas, pero casi la mitad de los asistentes acabaron formando sus propios grupos, entre ellos Joy Division, The Smiths, The Fall, New Order, Simply Red o los Buzzcocks. Había poco elitismo en esa gente, simplemente vivir aquello tenía una fuerza y una sencillez que te inducía a crear cosas tú. Pero la cultura underground sí que ha servido siempre de avanzadilla, dando inicio a muchas cosas que después han pasado al mainstream, para el que ha sido siempre el laboratorio, la cantera, el conejillo de indias. Así que si queremos un mainstream mejor, uno que no solo viva de la nostalgia de remakes y reboots, debemos señalarle que hay cosas interesantes en el underground. O, mejor aún, hacerlas.
Ese espíritu de hacer las cosas teniendo en cuenta tan solo si algo es bueno o no, interesante o no, más allá de que tenga un público masivo, posibilidad de éxito o incluso viabilidad económica, es el espíritu detrás de mi editorial, Libros Walden, y también el de una muestra de cultura sumergida que organizamos los días 27 y 28 de junio, llamada Cable y de la que tenéis más información aquí. En el texto que escribimos para presentarlo, decíamos que “Cable pretende unir áreas artísticas y culturales que trabajan por debajo del radar, ya sea en música, cine o literatura, sin por ello ser menos interesantes. Aquí el underground no se concibe como un mero trampolín o escalón temporal antes de alcanzar el estrellato, sino como el lugar no sólo válido, sino ideal y sólido en el que crear. Con Cable queremos reivindicar este espíritu y forma de hacer las cosas, que creemos más necesaria hoy que nunca. En una época en la que la cultura es online, la contracultura debe ser offline, presencial, orgánica, humana, cercana”.
Venid a Cable o no vengáis, pero hagamos entre todos cosas presenciales, cosas interesantes, sin pensar en cuánta gente va a venir, en si tendrá éxito, en si tendrá likes. El algoritmo homogeneiza y blandifica todo. Rompamos el algoritmo. Arriesguémonos. Salgamos ahí fuera. Veámonos.
1 Hay algo interesante en que en español sigamos llamando a Instagram o X “redes sociales”, mientras que en inglés se llaman desde hace tiempo “social media”, es decir, “medios de comunicación sociales”. Si entendemos que cuando las redes deciden qué enseñarnos se convierten en medios de comunicación, habremos dado el primer paso para regularlas del mismo modo que los medios de comunicación, como poco.
2 John Higgs - New Moon Letter #1, enero de 2026.
3 https://www.instagram.com/p/DYSdO4NiMVs/
4 Ahora que lo pienso, molaría, pero lo ibais a tirar en la primera papelera.
Sigue a Manuel Moreno
Recibe un email con todos los nuevos artículos de Manuel Moreno
¿Qué opinas?
2 comentariosCómo renovar tu carné de socio del Xabarín
Por Manuel Iglesias Vila
Años antes de la debacle, a mediados de la década de los noventa, un programa autonómico nacía con el humilde objetivo de dar una cohesión e identidad a una franja horaria en la que emitir contenidos infantiles comprados al peso. En los cumpleaños nos sentábamos frente a la televisión, esperando ver la cara del celebrado en emisión. Para aquellos conocidos como la Xeración Xabarín
¿Es nostalgia o es un lujo?
Por Carlos Gómez B.
El cartel era parte de la campaña de Back Market para vender iPod Shuffles reacondicionados, y su gancho era tan sencillo como provocador: "Zero screen time". La ausencia de pantalla destacaba por ser una característica más, no como defecto.
Triunfar en la vida
Por Carlota Bergillos
Hablo de trabajo como uno más de los espacios que conforman mi vida y al que he necesitado dar un sentido para poder salir de la cama cada día con el despertador (...) Y hablo de trabajo como ingrediente principal del hastío millennial del que tanto han acusado a mi generación.
Abónate a sustrato.
Apoya el trabajo de Manuel Moreno
Lee a tus autores favoritos y apoya su trabajo independiente y audaz.
VER PLANES