__MESSAGE__
Bienestar malestar
Date el gusto. Sólo faltaría.
19 de junio 2026 · 7 comentarios
Lo estás haciendo todo mal y no lo sabes. Yo lo sé y eso no me hace mejor. De hecho, me hace una persona aún más neurótica. Así que si no quieres saber qué estás haciendo mal, ni te molestes en seguir leyendo. Porque leerme será el principio del fin.
Todo empezó una tarde tonta en la que me asaltó un vídeo sobre las bondades de las sartenes de hierro. Lo miré entero sin saber que eso determinaría mis preocupaciones venideras. Mordí el anzuelo, caí en la trampa y ahora todo mi para ti intenta convencerme de que mi vida está en peligro.
Resulta que ahora vivo en una espiral de preocupación. Bueno, antes también, pero al menos era infundada. Ahora tengo los datos, tengo la información y es terrorífico: no puedo cocinar tranquila porque resulta que las sartenes con teflón contienen un pegamento que, si se libera, puede contaminar la comida y hacerme enfermar. Tampoco puedo utilizar tuppers de plástico, son malísimos; y ya ni hablemos de calentarlos en el micro. No puedo beber agua en paz porque la compro embotellada y, por tanto, estoy bebiendo miles de microplásticos en cada vaso que me sirvo. Tampoco puedo ducharme sin tener en cuenta los disruptores endocrinos, presentes en jabones, detergentes, lavavajillas, colonias, desodorantes, velas y en todo lo que contenga fragancia. Vamos, toda mi balda de potingues. Y esto no acaba aquí. No hay que tocar los tickets de compra; son altos en bisfenol y nefastos para mi sistema hormonal y mi fertilidad. No debo cortar en tablas de plástico y tampoco hacerme la semipermanente en las uñas; su método de secado es altísimo en radiación UVA. No puedo comprar ropa con fibras no naturales, nada de poliéster, ni elastano, ni viscosa. ¡Ah! Y que ni se me ocurra sudar en ropa sintética. Hacerlo será mi perdición.
¿En qué momento alcanzar el bienestar se convirtió en vivir con malestar? La trampa del vivir bien para envejecer mejor se enraiza en tu cabeza, cuestiona todo lo que haces y se convierte en un pepito grillo que juzga las decisiones que tomas, por muy nimias que sean. Te critica por lo bajini, un goteo constante de: lo estás haciendo mal y encima lo sabes, que va desde «¿por qué subes en ascensor si solo son dos pisos?» hasta «¿por qué fríes un huevo si es más sano a la plancha?»
La sobreinformación es un monstruo gigante que se mueve despacio pero me persigue, que consigue hacerme dudar de todo lo que veo, convirtiéndome en una desconfiada, una miedica. Yo vivía mejor sin saber qué era el glutamato y sin escanear todo lo que compro en una maldita aplicación con un icono de una zanahoria. Porque sí. La culpa estoy segura de que en parte la tiene Yuka.
Maldito Yuka.
Yuka es una aplicación que permite escanear los códigos de barras de alimentos y productos cosméticos para analizar su composición y evaluar su impacto en tu salud. La premisa es muy buena, pero usarla es tan peligroso como no hacerlo. Se empieza con un escaneo tonto de cuánta porquería tienen tus galletas y se acaba por buscar cobertura en la planta baja del Lidl para escanear unos pepinillos en vinagre. El bienestar se ha convertido en una carrera de fondo, de ir alcanzando metas basadas en porcentajes y en etiquetas de «Bueno», «Mediocre» o «Malo». Y de la carrera a la obsesión hay una línea exageradamente fina.
Porque la realidad es que no, no pasa nada por querer comerte esas galletas. Cómetelas. Claro que sí. Date el gusto. Sólo faltaría. Y hoy si quieres sáltate el gimnasio, no pasa nada. Que las normas nos las sabemos de memoria: cinco piezas de fruta y verdura al día, no fumar, no beber, comer equilibrado, dormir 8 horas, hacer deporte y beber agua. Todos los esfuerzos destinados a algo que supere esto me parecen un martirio, mental y físico. ¿De qué sirve vivir más si voy a hacerlo esclavizada a todas y cada una de las tonterías que van apareciendo? Si cada decisión es un examen, y cada viaje al supermercado una prueba, fallar está más que justificado, así que no te cortes.
¿Qué opinas?
7 comentariosEl aeropuerto y mis normas
Por Marina Munar
Recuerdo un anuncio de la marca de bebidas Aquarius que cerraba con la siguiente frase: el verano hace bueno al invierno. Idea que cada año vuelve a mí cual boomerang.
Vivir es ver volver
Por Marina Munar
Mi primer viaje en avión fue a Almería, tenía 2 meses recién cumplidos
Archive ¿qué?
Por Marina Munar
Estamos a 5 de marzo y mi tarjeta ya está temblando.
Coloturismo
Por Claudia Carrasco
Creo que la situación del turismo se nos está yendo de las manos, que no sabemos gestionarlo.
Neurosis colectiva y pasividad subjetiva: Las conspiraciones en redes como Slop político y cultural
Por Miguel Pardo
Durante el último mes del verano, tras la victoria de la selección española en la final del mundial, una suerte de “fiebre conspiranoica” ha invadido a los aficionados y aficionadas argentinos en redes.
Buurthotel. El hotel de los vecinos sin los vecinos.
Por Ángela J. Guirau
Un hotel pensado para lograr un turismo sostenible y cuidar a los vecinos deja de serlo cuando se comercializa con ellos y con el barrio como experiencia. ¿Es posible diseñar un hotel que fomente la red vecinal?
Abónate a sustrato.
Apoya el trabajo de Marina Munar
Lee a tus autores favoritos y apoya su trabajo independiente y audaz.
VER PLANES