Ser (medio) sordo

Es estar un poco en tierra de nadie

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Son incontables las veces que he escrito y reescrito este texto, nada es suficientemente bueno. Me debato constantemente entre la ironía más cínica y la pomposa cursilería. Pero bueno aquí va, no lo toméis como nada serio, solo un mezcolanza de pensamientos, un manuscrito de algún otro internauta xd. 

Hola! Hoy es otro día diferente, ¿en qué momento? Ahora, gracias a la lucidez de 2 cubatas de dudosa procedencia, llego a la siguiente reflexión: ¿en qué puto momento decidí escribir “internauta”?,¿acaso he adquirido el léxico de un señoro que lleva 20 años utilizando las mismas diapositivas para explicar tecnología en primero de bachillerato? Pfff… (Suspiro) Estoy autopercibiéndome por encima de mis posibilidades. No puedo justificarme a cada rato, me estoy vigilando constantemente. Reviso el texto y me doy cuenta de lo banal de mi sufrimiento, como si todos no estuviéramos igual. Tomadlo como eso, como las divagaciones de un borracho nocturno que os cae en gracia. Tranquilos, aún no aspiro al premio planeta. 

 

 —Siempre recordaré cómo nos dimos cuenta de que podías oír.— Son incontables ya las veces que mi padre repite la misma historia. —1 Se me cayó un libro al suelo y me di cuenta de que lo escuchaste.

Justo en ese momento mi padre se dio cuenta de que yo no era sordo. Hasta entonces, mis padres pensaban que iba a ser completamente sordo debido a unas pruebas genéticas que le hicieron a mi madre unos meses antes. Me parece bonito y poético que ese fuera el modo en que se enteraran. Un libro despertando mi capacidad auditiva. 

Lo único malo es que no es cierto. Llamé a mi padre hace unos días y me dijo que “¿qué estaba diciendo?”, como si nada de esto nunca había ocurrido. Solo es una historia que me monté en mi cabeza y que a lo largo de los años me había terminado creyendo. Pero para qué cambiarla. Me gusta contarla, tiene su introducción, su nudo, su desenlace, da profundidad a los personajes actuales, estoy acostumbrado a ella, a darle la épica que requiere, a ver caras consternadas, curiosas, afables. Al final toda historia es mentira en cierto grado. Dispuestos a mentir, prefiero que sea una mentira bonita. 

 

Mi madre no tuvo un parto fácil. Perdió mucha sangre. Yo tenía un tamaño poco empático. Tanto, que le provocaron su siguiente parto por miedo a que mi hermana fuera tan cruel como yo. Mi madre siempre lo cuenta con los ojos bien abiertos, recuerda que casi se le va la vida al darmela. Le tuvieron que dar puntos. Aún con toda esa agonía, me despojaron de los brazos de mi madre y mandaron a hacerme pruebas neonatales. Entre ellas otoemisiones acústicas. 

—Su hijo tiene hipoacusia unilateral.

Así que de golpe les llegó la noticia a mis padres. Mi madre tenía mucho miedo. No quería que fuera un rarito, aunque termine siéndolo de otra manera. 

Empezamos a visitar a la doctora Borras. Siempre hacía bromas de lo mucho que fumaba para ser doctora. Decía que era como un dentista que no se lava los dientes. Tenía los ojos cansados y una actitud de que le da un poco igual todo. Nunca le dio mucha importancia a lo que me pasaba –no puedes tomar tónica ni escuchar música muy fuerte– La tónica es por que contienen Quinina, y yo con 6 años tenía pocas intenciones de tomar tónica. Pero creo que lo de escuchar música muy fuerte sí que me ha ido jodiendo, pero dile tú a un chavalín que escuche música floja. 

Toda mi vida en parte se ha visto determinada por esto. Tampoco quiero pecar de dramatismo, ser medio sordo no ha supuesto un gran desafío en mi vida pero sí la ha condicionado de cierta manera. Primer día de universidad. Me siento cerca de la pizarra, solo. Sonia y Alex, que terminarían siendo mis compañeros de piso, se sientan a mi lado. Son mesas de tres: a mi derecha está Sonia y a su derecha Alex. Durante la clase Sonia me habla al oído con alguna pregunta a la que yo contesto “sí, sí, claro” para salir del apuro. Ella continúa a lo suyo y no le doy mucha importancia. Al cabo de los años me contó que se pensaba que era un borde y pasaba de ella.

Otro sentido en el que creo que ha moldeado mi vida es en la interacción grupal. Soy incapaz de seguir la conversación de una muchedumbre de gente. A veces me pasa que justo termino hablando con la persona que tengo junto a mi oído malo (el derecho) y tengo al otro lado alguien que me taladra con su vozarrón mientras intento leerle los labios a quien se dirige a mi. Esa es otra movida, tengo alguna capacidad para leer los labios que yo desconocía hasta el COVID. Durante la pandemia por que la gente llevaba mascarillas y al no poder verles la boca me di cuenta que me costaba más de lo habitual entender que decía la gente. 

Y ya no os digo lo que es intentar ligar de fiesta. La mayoría de veces si hablo con alguien piensan que les estoy vacilando. Si por algún motivo deciden hablarme a mi oreja mala me veo en la obligación de hacer tortuosos movimientos de cuello cuál avestruz por tal de escuchar. Lo cual es bastante incómodo.

Un día conocí a otra medio sorda y nos presentaron. Como cuando presentan a dos gays en un pueblo, “te va a encantar mi amigo! Es tan como tú”... sin comentarios. La verdad es que era bastante maja y hablé durante un rato con ella. Luego salimos de fiesta y descubrí que había un problema, ella tenía el implante coclear en la derecha y yo tengo mi oreja buena en la izquierda. Por lo que si decidía hablarle de frente a su oreja derecha, la mía quedaba completamente inoperativa (fuera de combate, neutralizada por una canción de Quevedo, nada más humillante) y viceversa. Así entonces toda la logística se echó a perder. 

También lo noto en el habla. Esta teoría, una vez más, ha sido comprobada por absolutamente nadie. Pero siento que tal vez al escuchar poco me produzca un hablar raro, que me cueste vocalizar, casi siempre me trabo al intentar leer un texto largo. También siento que tengo una predisposición a trabarme porque pienso que voy a trabarme, pero ese ya es otro tema.

Me gusta personalmente utilizar sordo, o medio sordo pero entiendo que existan personas que no se sientan muy a gusto con este término. Algunas personas prefieren referirse a ellas mismas como personas con diversidad funcional auditiva o persona con pérdida auditiva parcial, y no como sordos. Esta elección responde a las connotaciones que tienen los distintos términos. No somos sordos, sino personas a las que les sucede que tienen sordera, y ahí hay una sutil pero importante diferencia. En términos platónicos diríamos que la sordera es un accidente, como lo es ser alto, o rubio, pero no es nuestra esencia, no nos define, somos mucho más que eso.

Mi principal problema en el uso de estos términos políticamente correctos es que me cansan un poco y le dotan de una gravedad que a veces viene acompañada de condescendencia. Además, a veces siento que son profundamente hipócritas. Porque no se utilizan por una sensibilidad hacia el otro sino como una manera de construir una imagen de uno mismo. Como cuando decimos:

“Lo que dice Juan de Pedro dice más de Juan que de Pedro”

 

Pero ahora Juan es un cabroncete narcisista consciente de la imagen que proyecta. Por eso elige las palabras indicadas para controlar cómo quiere ser percibido. Así mismo critica David Foster Wallace al IPC (Inglés Políticamente Correcto).

“El término en IPC me resultaría insultante: no sólo porque sea paternalista (que lo es) sino porque es hipócrita e interesado de una forma para la cual la gente a quien se suele tratar de forma paternalista suele tener unas antenas subliminales bastante buenas (...) Una parte de la motivación de cualquier hablante a la hora de usar cierto vocabulario es siempre el deseo de comunicar cosas sobre sí mismo”. 

La autoridad y el uso del inglés americano.

David Foster Wallace.

Una de mis películas favoritas, que siento que más me remueven en este sentido, es Sound of Metal, porque tiene una visión especialmente anticapacitista hacia la sordera. En ella Ruben, un hombre que ha dedicado su vida a la música, se queda sordo. A lo largo del metraje vemos cómo lidia con el duelo en un refugio para gente sorda. Sound of Metal ganó el Oscar a mejor sonido por su capacidad inmersiva, ya que durante gran parte del metraje escuchamos lo mismo que escucha el protagonista. Aunque la peli siempre ha sido polémica en la manera en que emula lo que sería la pérdida auditiva, a mí me apela particularmente. Por lo que no me interesa tanto su rigor como lo que me evoca. 

“Ruben como sabes todos aquí comparten la creencia de que ser sordo no es una discapacidad no es algo que hay que arreglar. Es muy importante aquí. Todos estos niños todos nosotros necesitamos recordarlo todos los días.(...)”

Sound of metal

Si lo pensamos bien también todos somos discapacitados, o no lo somos ninguno, os dejo elegir la narrativa que más os guste. Quien dictamina cuáles son las capacidades normales que debería satisfacer un cuerpo. Todos estamos necesitados de cierta ayuda a la movilidad por ejemplo. La necesidad de un coche para moverse puede equipararse a la de una silla de ruedas, ¿no? Pero a otra escala. Nadie diría que alguien tiene movilidad reducida porque es incapaz de correr 60 Km, que marca esos límites entre lo que es normal y lo que no. Acaso no estamos todos profundamente limitados. 

“Las categorías de lo normal y lo patológico no son conceptos que el médico descubra en la naturaleza, sino instrumentos que crea para ejercer su poder.”

El nacimiento de la clínica,

Michael Foucault

Aún así, esto no debería servir como precedente para limpiarnos las manos, decir que todos somos limitados y por tanto el estado debe despreocuparse de dar ayuda a quienes lo requieren. 

Estigma

Mi madre nunca contó a nadie que su hijo era medio sordo. Yo es de las primera cosas que digo cuando conozco a alguien. No puedo reprocharle nada. Estaba asustada. Ella solo quería protegerme, que tuviera un trato igual. Tenía a menudo reuniones con mis profesores explicándoles mi situación, que luego me sentaban en las primeras filas. Recuerdo que lo decía con la voz baja. También se molestaba cuando entre mi hermana y yo decíamos que yo tenía una discapacidad.

Siempre he pensado que el humor y la ironía eran maneras de normalizar mi situación, de aceptarla. Nadie se reiría de mí si lo hacía yo primero. Con el tiempo me doy cuenta que también es una manera de esconderse. De no llegar a hablar nunca seriamente. 

Siempre se ataca a la autoficción por contener demasiado YO, por hacer terapia sobre el papel, pues esto es justamente lo que vamos a hacer: siento que ser sordo me ha afectado un tanto en el habla, me cuesta vocalizar, es difícil que lea un texto entero sin que me trabe y eso me genera cierta inseguridad. También me jode cuando la gente se enfada por mi sordera, cuando pido que repitan las frases más de 2 veces sueles ver caras de desagrado, no lo hacen a malas no están pensando en mi pequeña tara. Pero aún así no me gusta molestar, así que muchas veces adopto la costumbre de decir que sí a cualquier cosa, lo cual hace queque conteste Sí a preguntas como cuántas croquetas quieres? que no me parece una mala respuesta del todo. Pero no funciona como respuesta a: hace cuánto que no me escuchas ? 

Ser medio “sordo” es estar un poco en tierra de nadie. No tan sordo como para que los demás lo noten automáticamente, pero si lo suficiente como para que lo note yo en mi día a día. Mi anterior compañera de piso, Sonia, viene de una familia China pero se ha criado desde pequeña aquí. Muchas veces me contaba algo parecido: Siento que no soy suficientemente china para los chinos, ni suficientemente española para los españoles. Y más allá de la nacionalidad siento que todos somos un poco apátridas en cierto sentido, nunca encajamos lo suficiente entre los ideales que se nos proponen. Como este tweet que vi hace tiempo: “Todos somos trans”. Antes de que os lancéis al cuello, este tweet hay que cogerlo con pinzas, esta claro que las realidades de la gente trans son mucho mas opresivas que la que puedo vivir un tipo blanco cis hetero como yo. Pero nadie es exactamente este arquetipo “ideal”, en ese sentido sí que todos somos ciertamente trans. O ya que nos ponemos Queer, como decía Ru Paul “nacemos desnudos, el resto es Drag”.

---

1 Nota al pie: Por lo que se ve ahora usar guión largo denota una seña de que es texto generado con IA. Y como bien dijo Mariang: "no puede ser que cada cosa que haga una persona con estudios, ahora pensemos que lo hace la IA. Por que nos estamos quedando gilipollas"

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Hola! Hoy es otro día diferente, ¿en qué momento? Ahora, gracias a la lucidez de 2 cubatas de dudosa procedencia, llego a la siguiente reflexión: ¿en qué puto momento decidí escribir “internauta”?,¿acaso he adquirido el léxico de un señoro que lleva 20 años utilizando las mismas diapositivas para explicar tecnología en primero de bachillerato? Pfff… (Suspiro) Estoy autopercibiéndome por encima de mis posibilidades. No puedo justificarme a cada rato, me estoy vigilando constantemente. Reviso el texto y me doy cuenta de lo banal de mi sufrimiento, como si todos no estuviéramos igual. Tomadlo como eso, como las divagaciones de un borracho nocturno que os cae en gracia. Tranquilos, aún no aspiro al premio planeta. 

 

 —Siempre recordaré cómo nos dimos cuenta de que podías oír.— Son incontables ya las veces que mi padre repite la misma historia. —1 Se me cayó un libro al suelo y me di cuenta de que lo escuchaste.

Justo en ese momento mi padre se dio cuenta de que yo no era sordo. Hasta entonces, mis padres pensaban que iba a ser completamente sordo debido a unas pruebas genéticas que le hicieron a mi madre unos meses antes. Me parece bonito y poético que ese fuera el modo en que se enteraran. Un libro despertando mi capacidad auditiva. 

Lo único malo es que no es cierto. Llamé a mi padre hace unos días y me dijo que “¿qué estaba diciendo?”, como si nada de esto nunca había ocurrido. Solo es una historia que me monté en mi cabeza y que a lo largo de los años me había terminado creyendo. Pero para qué cambiarla. Me gusta contarla, tiene su introducción, su nudo, su desenlace, da profundidad a los personajes actuales, estoy acostumbrado a ella, a darle la épica que requiere, a ver caras consternadas, curiosas, afables. Al final toda historia es mentira en cierto grado. Dispuestos a mentir, prefiero que sea una mentira bonita. 

 

Mi madre no tuvo un parto fácil. Perdió mucha sangre. Yo tenía un tamaño poco empático. Tanto, que le provocaron su siguiente parto por miedo a que mi hermana fuera tan cruel como yo. Mi madre siempre lo cuenta con los ojos bien abiertos, recuerda que casi se le va la vida al darmela. Le tuvieron que dar puntos. Aún con toda esa agonía, me despojaron de los brazos de mi madre y mandaron a hacerme pruebas neonatales. Entre ellas otoemisiones acústicas. 

—Su hijo tiene hipoacusia unilateral.

Así que de golpe les llegó la noticia a mis padres. Mi madre tenía mucho miedo. No quería que fuera un rarito, aunque termine siéndolo de otra manera. 

Empezamos a visitar a la doctora Borras. Siempre hacía bromas de lo mucho que fumaba para ser doctora. Decía que era como un dentista que no se lava los dientes. Tenía los ojos cansados y una actitud de que le da un poco igual todo. Nunca le dio mucha importancia a lo que me pasaba –no puedes tomar tónica ni escuchar música muy fuerte– La tónica es por que contienen Quinina, y yo con 6 años tenía pocas intenciones de tomar tónica. Pero creo que lo de escuchar música muy fuerte sí que me ha ido jodiendo, pero dile tú a un chavalín que escuche música floja. 

Toda mi vida en parte se ha visto determinada por esto. Tampoco quiero pecar de dramatismo, ser medio sordo no ha supuesto un gran desafío en mi vida pero sí la ha condicionado de cierta manera. Primer día de universidad. Me siento cerca de la pizarra, solo. Sonia y Alex, que terminarían siendo mis compañeros de piso, se sientan a mi lado. Son mesas de tres: a mi derecha está Sonia y a su derecha Alex. Durante la clase Sonia me habla al oído con alguna pregunta a la que yo contesto “sí, sí, claro” para salir del apuro. Ella continúa a lo suyo y no le doy mucha importancia. Al cabo de los años me contó que se pensaba que era un borde y pasaba de ella.

Otro sentido en el que creo que ha moldeado mi vida es en la interacción grupal. Soy incapaz de seguir la conversación de una muchedumbre de gente. A veces me pasa que justo termino hablando con la persona que tengo junto a mi oído malo (el derecho) y tengo al otro lado alguien que me taladra con su vozarrón mientras intento leerle los labios a quien se dirige a mi. Esa es otra movida, tengo alguna capacidad para leer los labios que yo desconocía hasta el COVID. Durante la pandemia por que la gente llevaba mascarillas y al no poder verles la boca me di cuenta que me costaba más de lo habitual entender que decía la gente. 

Y ya no os digo lo que es intentar ligar de fiesta. La mayoría de veces si hablo con alguien piensan que les estoy vacilando. Si por algún motivo deciden hablarme a mi oreja mala me veo en la obligación de hacer tortuosos movimientos de cuello cuál avestruz por tal de escuchar. Lo cual es bastante incómodo.

Un día conocí a otra medio sorda y nos presentaron. Como cuando presentan a dos gays en un pueblo, “te va a encantar mi amigo! Es tan como tú”... sin comentarios. La verdad es que era bastante maja y hablé durante un rato con ella. Luego salimos de fiesta y descubrí que había un problema, ella tenía el implante coclear en la derecha y yo tengo mi oreja buena en la izquierda. Por lo que si decidía hablarle de frente a su oreja derecha, la mía quedaba completamente inoperativa (fuera de combate, neutralizada por una canción de Quevedo, nada más humillante) y viceversa. Así entonces toda la logística se echó a perder. 

También lo noto en el habla. Esta teoría, una vez más, ha sido comprobada por absolutamente nadie. Pero siento que tal vez al escuchar poco me produzca un hablar raro, que me cueste vocalizar, casi siempre me trabo al intentar leer un texto largo. También siento que tengo una predisposición a trabarme porque pienso que voy a trabarme, pero ese ya es otro tema.

Me gusta personalmente utilizar sordo, o medio sordo pero entiendo que existan personas que no se sientan muy a gusto con este término. Algunas personas prefieren referirse a ellas mismas como personas con diversidad funcional auditiva o persona con pérdida auditiva parcial, y no como sordos. Esta elección responde a las connotaciones que tienen los distintos términos. No somos sordos, sino personas a las que les sucede que tienen sordera, y ahí hay una sutil pero importante diferencia. En términos platónicos diríamos que la sordera es un accidente, como lo es ser alto, o rubio, pero no es nuestra esencia, no nos define, somos mucho más que eso.

Mi principal problema en el uso de estos términos políticamente correctos es que me cansan un poco y le dotan de una gravedad que a veces viene acompañada de condescendencia. Además, a veces siento que son profundamente hipócritas. Porque no se utilizan por una sensibilidad hacia el otro sino como una manera de construir una imagen de uno mismo. Como cuando decimos:

“Lo que dice Juan de Pedro dice más de Juan que de Pedro”

 

Pero ahora Juan es un cabroncete narcisista consciente de la imagen que proyecta. Por eso elige las palabras indicadas para controlar cómo quiere ser percibido. Así mismo critica David Foster Wallace al IPC (Inglés Políticamente Correcto).

“El término en IPC me resultaría insultante: no sólo porque sea paternalista (que lo es) sino porque es hipócrita e interesado de una forma para la cual la gente a quien se suele tratar de forma paternalista suele tener unas antenas subliminales bastante buenas (...) Una parte de la motivación de cualquier hablante a la hora de usar cierto vocabulario es siempre el deseo de comunicar cosas sobre sí mismo”. 

La autoridad y el uso del inglés americano.

David Foster Wallace.

Una de mis películas favoritas, que siento que más me remueven en este sentido, es Sound of Metal, porque tiene una visión especialmente anticapacitista hacia la sordera. En ella Ruben, un hombre que ha dedicado su vida a la música, se queda sordo. A lo largo del metraje vemos cómo lidia con el duelo en un refugio para gente sorda. Sound of Metal ganó el Oscar a mejor sonido por su capacidad inmersiva, ya que durante gran parte del metraje escuchamos lo mismo que escucha el protagonista. Aunque la peli siempre ha sido polémica en la manera en que emula lo que sería la pérdida auditiva, a mí me apela particularmente. Por lo que no me interesa tanto su rigor como lo que me evoca. 

“Ruben como sabes todos aquí comparten la creencia de que ser sordo no es una discapacidad no es algo que hay que arreglar. Es muy importante aquí. Todos estos niños todos nosotros necesitamos recordarlo todos los días.(...)”

Sound of metal

Si lo pensamos bien también todos somos discapacitados, o no lo somos ninguno, os dejo elegir la narrativa que más os guste. Quien dictamina cuáles son las capacidades normales que debería satisfacer un cuerpo. Todos estamos necesitados de cierta ayuda a la movilidad por ejemplo. La necesidad de un coche para moverse puede equipararse a la de una silla de ruedas, ¿no? Pero a otra escala. Nadie diría que alguien tiene movilidad reducida porque es incapaz de correr 60 Km, que marca esos límites entre lo que es normal y lo que no. Acaso no estamos todos profundamente limitados. 

“Las categorías de lo normal y lo patológico no son conceptos que el médico descubra en la naturaleza, sino instrumentos que crea para ejercer su poder.”

El nacimiento de la clínica,

Michael Foucault

Aún así, esto no debería servir como precedente para limpiarnos las manos, decir que todos somos limitados y por tanto el estado debe despreocuparse de dar ayuda a quienes lo requieren. 

Estigma

Mi madre nunca contó a nadie que su hijo era medio sordo. Yo es de las primera cosas que digo cuando conozco a alguien. No puedo reprocharle nada. Estaba asustada. Ella solo quería protegerme, que tuviera un trato igual. Tenía a menudo reuniones con mis profesores explicándoles mi situación, que luego me sentaban en las primeras filas. Recuerdo que lo decía con la voz baja. También se molestaba cuando entre mi hermana y yo decíamos que yo tenía una discapacidad.

Siempre he pensado que el humor y la ironía eran maneras de normalizar mi situación, de aceptarla. Nadie se reiría de mí si lo hacía yo primero. Con el tiempo me doy cuenta que también es una manera de esconderse. De no llegar a hablar nunca seriamente. 

Siempre se ataca a la autoficción por contener demasiado YO, por hacer terapia sobre el papel, pues esto es justamente lo que vamos a hacer: siento que ser sordo me ha afectado un tanto en el habla, me cuesta vocalizar, es difícil que lea un texto entero sin que me trabe y eso me genera cierta inseguridad. También me jode cuando la gente se enfada por mi sordera, cuando pido que repitan las frases más de 2 veces sueles ver caras de desagrado, no lo hacen a malas no están pensando en mi pequeña tara. Pero aún así no me gusta molestar, así que muchas veces adopto la costumbre de decir que sí a cualquier cosa, lo cual hace queque conteste Sí a preguntas como cuántas croquetas quieres? que no me parece una mala respuesta del todo. Pero no funciona como respuesta a: hace cuánto que no me escuchas ? 

Ser medio “sordo” es estar un poco en tierra de nadie. No tan sordo como para que los demás lo noten automáticamente, pero si lo suficiente como para que lo note yo en mi día a día. Mi anterior compañera de piso, Sonia, viene de una familia China pero se ha criado desde pequeña aquí. Muchas veces me contaba algo parecido: Siento que no soy suficientemente china para los chinos, ni suficientemente española para los españoles. Y más allá de la nacionalidad siento que todos somos un poco apátridas en cierto sentido, nunca encajamos lo suficiente entre los ideales que se nos proponen. Como este tweet que vi hace tiempo: “Todos somos trans”. Antes de que os lancéis al cuello, este tweet hay que cogerlo con pinzas, esta claro que las realidades de la gente trans son mucho mas opresivas que la que puedo vivir un tipo blanco cis hetero como yo. Pero nadie es exactamente este arquetipo “ideal”, en ese sentido sí que todos somos ciertamente trans. O ya que nos ponemos Queer, como decía Ru Paul “nacemos desnudos, el resto es Drag”.

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1 Nota al pie: Por lo que se ve ahora usar guión largo denota una seña de que es texto generado con IA. Y como bien dijo Mariang: "no puede ser que cada cosa que haga una persona con estudios, ahora pensemos que lo hace la IA. Por que nos estamos quedando gilipollas"

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