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Un hueco en La Gran Vía
Nuestras conversaciones duraban lo que tardan un paisano y un guaje en tomar dos culetes y ponerse muy rápido al día.
21 de enero 2026
Nuestras conversaciones duraban lo que tardan un paisano y un guaje en tomar dos culetes y ponerse muy rápido al día.
Desde hace unas horas, cuando se publique este texto ya serán unos días, ha quedado vacío un hueco en una de las mesas del fondo de la sidrería La Gran Vía. Sé que ese hueco se extiende a los corazones de todos los que tuvimos la suerte de tratarte porque siempre nos recibías con una sonrisa, aunque también quedará en las calles de la ciudad porque tu marcha tiene como consecuencia que uno de los hombres que mejor vestía de Oviedo ya no vuelva a lucir sus chaquetas, sus zapatos y sus gabardinas.
Supuse que algo no marchaba bien estas navidades cuando, al pasar por delante de la sidrería, te buscaba desde el otro lado del cristal para llegar tarde a donde quisiera que fuese y tomar un par de culetes de sidra mientras me preguntabas qué tal estaba la abuela y el resto de la familia. Lo más bonito de estos encuentros es que eran esporádicos porque sabía dónde encontrarte, pero siempre con la duda de no saber si estarías. Cuando me veías aparecer, arqueabas las cejas y levantabas la mano saludándome mientras sonreías. Nuestras conversaciones duraban lo que tardan un paisano y un guaje en tomar dos culetes y ponerse muy rápido al día. Los tuyos bien, los míos también y, mientras tanto, rezándole a Dios para que no nos diera más, pero tampoco nos quitara ni un ápice de la vitalidad y la salud que tenías.
No sé si, ahora que ya no estás, se me quitará la costumbre de girar la cabeza y buscarte entre la gente al fondo de la sidrería junto a esa botella de sidra que nunca perdonabas. Pero lo que sí sé es que cada vez que pase por delante miraré de reojo al cielo para recordarte y en tu honor, siempre que esté abierta, me intentaré sentar en la mesa donde tú lo hacías, pedir una botella de sidra y recordar que sólo muere quién se olvida. Ese era nuestro pacto, y así será mientras viva.
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