Rebeldía y salud
Qué hubiera sido de mí sin Colis, Guillermo, Ana, Sara, Marina, Tango y alguno más
31 de diciembre 2025
Qué hubiera sido de mí sin Colis, Guillermo, Ana, Sara, Marina, Tango y alguno más
Todavía pienso que fue ayer cuando andaba de caseta en caseta con Guillermo por la feria, cuando Covadonga vino al mundo, cuando Pelayo iluminó la Tierra o cuando se fue Ramón para recordarnos que existe la vida eterna. Recuerdo cada uno de esos momentos como si las manecillas del reloj no hubieran corrido en la dirección correcta. Y lo hago de la misma manera que pedí ayuda por primera vez y María, de la que hablaré en otra columna como se merece, comenzó a salvarme de los demonios y los fantasmas que asaltaban mi cabeza. Cada vez que pienso en aquellos días vuelvo a la misma idea: qué hubiera sido de mí sin Colis, Guillermo, Ana, Sara, Marina, Tango y alguno más que sostuvieron mis hombros para que no me cayera.
Nunca me cansaré de repetir que mi vida la dignifican las personas que defienden esta empresa loca que nunca parece llegar a buen puerto, pero que siempre termina encandilando a nuevos marineros. Una empresa que aprendió de bien pequeño que nunca se le puede perder la cara al toro, que hay que torear por derecho, moviendo la muleta muy despacio para que la belleza se abra camino y enseñando con nobleza y algo de estilo la femoral para que la muerte la coja cuando nos hayamos vueltos aburridos.
Lo único que le pido a este nuevo año es salud. Para reír, para llorar, para enamorarme, para que me hagan trizas el corazón y para no dejar de defender aquello en lo que creo firmemente: que no es otra cosa que un folio en blanco donde caben todas mis ilusiones y mis remordimientos. Queridos lectores, cuídense mucho y sigan rabiando con esa gracia que solo Dios le concede a unos pocos. Rezaré por ello.
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