A tres bloques de East 9th Street, antigua casa de Horn —la tienda de McQueen’s que un día regentó Miguel Adrover—, nos espera en el VIllage East “The Designer Is Dead” . El cine Angelika reserva su sala principal, antiguo teatro yiddish, bajo un cielo dorado. Es difícil imaginar un mejor decorado para el regreso de Adrover a la ciudad que le “hizo libre”, un día fue repudiado por su sensibilidad neoárabe en un EEUU opacado por el 9/11.
La pasarela de Gonzalo Hergueta hila en diferido con el inequívoco tacto del eterno mallorquín. Sin ningún sponsor corporativo, Myth Magazine obra el milagro de reintroducir a Miguel Adrover en su ciudad adoptiva más de dos décadas después, esta vez bajo sus propias reglas. La ópera prima de Hergueta, con el apoyo de Filmin, comparte el mismo lenguaje de Adrover, que es enigma. No es documental, es poema.
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En el after party se codean todas las grannies, estrellas que ahora son constelaciones entre el mundo de la moda underground. Cloe Sevigny, madre fundadora de Myth y su socia Haley Wolens lucen piezas originales de la colección, remontándose a la aciaga temporada de Fall 2001. La prenda favorita de la noche es la gorra más famosa del mundo, los Yankees, que tras la acción legal del equipo de béisbol dieron lugar al logo M.A. (iniciales de nuestro ícaro) y vistieron de hombreras el otoño anterior (Fall 2002).
La platea protagoniza su propio runway. Una pasarela de invitados presume su colección personal de Adrover, prueba de que el archivo vivo no es memoria, sino presencia. Entre ellos, la fotógrafa Nan Goldin, fan confesa de Gonzalo o la directora de casting, Eléanore Hendricks, quien descubrió a Angus Cloud (Euphoria), y describe a Miguel como un santo. Las imágenes del film o su propio Instagram no prueban lo contrario. Hasta celebrar con bangers como Sexy Bitch de David Guetta de BSO parece pecado después de esta invitación transgresora a crear con y sin miedo.

Adrover nos agradece desde Mallorca, donde vive junto a su madre, grabada en la memoria del espectador vestida de negro, perfectamente de luto y adornada por un collar de perlas. En su primera visita a Nueva York, con orgullo de madre, expresa sus deseos frustrados de volver, cuando es su hijo quien regresa a ella para transformarse en un diseñador que es artista y a la vez musa. No es sueño ni su pesadilla americana que Adrover haya encontrado salvoconducto para atender la NYFW una vez más.
La premiere neoyorquina del último largo de la productora Little Spain recuerda a la ciudad quién es. Bajo la corona de su icónica gorra, puede afirmarse que Miguel Adrover aún vive en Nueva York. Aunque quizás no puedas encontrarle en sus headquarters de 131 Chrystie Street, 4th Floor, New York, NY, 10002, no está del todo muerto. Si quieres comprobarlo tú mismo, prueba a llamar al número tras la camiseta: +1 (914) 677-2305. Anyone has seen a backer?