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Torrente no es una parodia

La única solución es la creación de contra-memes

26 de marzo 2026


Vengo a confesar que durante un tiempo caí en la trampa de ver a Torrente como una parodia. Una crítica ácida al cuñado arquetípico que me hacía gracia. No fue hasta ver el siguiente Titkok cuando cambié de idea. En él, Ángel crítica la contratación de personajes deplorables como el dandy de Barcelona, personaje conocido por actitudes que prefiero no tener que narrar. Todo esto hace caer ese frágil decorado de sátira para convertirlo en una apología a aquello que inicialmente se pretendía criticar.

@anglvelasco RESUBIDO PORQUE TIK TOK NO LE GUSTA QUE USE SEGÚN QUE PALABRAS #cine #torrentepresidente #criticacine #actualidad #cineespañol ♬ sonido original - ANGEL

Pero, más allá de los pocos escrúpulos en cuanto a contratación, me gustaría explorar la sátira en el contexto del mainstream español y cómo esta transmite ciertos ideales. No son pocos los personajes intolerantes que se caricaturizan como cuñados en las series españolas. Torrente, Amador Rivas, Antonio Recio (LQSA) y Mauricio Colmenero (Aída) son algunos ejemplos. Varios actores, al igual que lo ha hecho Santiago Segura, han reconocido que el valor de estos personajes reside en la parodia. Reírse de ellos más que legitimarlos. No pongo en duda la buena fe de la mayoría de ello, pero creo que es interesante ver cómo funciona socialmente aquí la ironía, más concretamente la Post-Ironía.


En la Post-Ironía digo algo con un tono o estructura irónica pero con una subyacente sinceridad. Como se puede ver en la tabla, la Post Ironía es estructuralmente subversiva pero narrativamente sincera.

Esta capa de ironía estructural hace que a veces sea confuso saber si estás diciendo verdad o mintiendo. Así pues, permite hacer memes de cosas bastante fuertes con esa capa irónica de protección. Esty, @soyunapringada lo utiliza bastante, añade siempre una capa de ironía en la forma y luego dice algo sincero (o no). Por eso en parte se proclama como incancelable.

Ejemplo de portada del video positrónico de JREG

La post-Ironía puede funcionar como un recurso para tratar temas tabús, por ejemplo la salud mental, de una manera indirecta o ambigua. Sin embargo, también se ha convertido en una estrategia para difundir ideologías reaccionarias: ciertos mensajes se presentan en forma de memes irónicos, de modo que resulta difícil saber si son una broma o si se dicen en serio. En realidad, muchas veces sí se sostienen de manera genuina, pero camufladas bajo la apariencia del humor irónico. Así, se convierte en una herramienta capaz de bypasear los censores morales, pero consigue trasladar una idea subyacente.


Volviendo a las declaraciones de Santiago Segura, es importante darse cuenta de que la post Ironía no depende de la intención del autor, sino que puede que se trata de una lucha por el relato. El relato no lo construye un autor, sino que es algo que se decide socialmente. Y ahora mismo el relato de torrente ha revivido como un zombie fascista que bajo una máscara irónica se permite decir lo más grave.


Escribía Zizek que: “La distancia cínica es sólo una manera de cegarnos al poder estructural de la fantasía ideológica: incluso si no tomamos las cosas en serio, incluso si mantenemos una distancia irónica, todavía las estamos haciendo.”


No estoy proclamando un “prohibido divertirse” a cielo abierto1, sino más bien intentando destapar el caballo de troya que nos están intentando colar.


Creo que es mala idea combatir estos relatos/memes con censura, ya que los conspiranoicos se alimentan de este aura de misticismo. Enunciarán así: “La verdad que solo a ellos les fue revelada y que las grandes elites quieren callar”. Los memes se lucran de que se hable de ellos, ya que son víricos por diseño. Los memes son repeticiones y la repetición es la realidad. Por tanto, si intentamos censurar un meme es posible que suceda lo que se conoce como efecto Streisand2.


En este estado, la única solución es la creación de contra-memes. El intento por controlar el gran relato del que parece que la OTAN ya está al corriente (véase IT’S TIME TO EMBRACE MEMETIC WARFARE), que parece que ya está en boga hasta en el congreso estadounidense.



Es el momento de contraatacar y, como dice Citarella, empezar a ir plantando memes3.



1 Es importante para mi no caer en la moralina de intentar censurar a cualquiera para levantarme en el castillo del vampiro del que hablaba Fisher

2 Este efecto surgió cuando Barbara Streisand denunció que una página web contenía una foto de su casa. Antes de la denuncia la foto tenía 6 descargas de las cuales 2 eran de su abogado, y después de la denuncia debido a todo el eco mediático llegó a superar las 400 mil descargas. Por tanto, el efecto Streisand refleja la paradoja por la cual los intentos de ocultar, eliminar o censurar cierta información terminan generando el efecto contrario.

3 [Nota del editor] A propósito del memetic warfare y contraataques varios, quizá sea pertinente señalar que los iraníes han entendido esto a la perfección, siendo la actual guerra (que esperemos que no devenga en la actual y mundial guerra), probablemente la primera guerra abiertamente memética.



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