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You can see everything
De todas las películas que he visto este año, es esta la que más me ha angustiado y también la que más me ha hecho reír.
23 de octubre 2026 · 2 comentarios
Este artículo no contiene spoiler alguno de la película, aunque sí desvela personajes y parte del planteamiento de la trama.
A mi madre le gusta recordar que, cuando era pequeña, lo primero que preguntaba a alguien que acababa de volver de Estados Unidos era qué películas había visto. El estreno de las películas en España se retrasaba durante meses, en ocasiones años, y vivía entonces en un limbo filmográfico, en un espacio temporal de imaginación forzada en el que debía construir en su cabeza el relato de la película que vería dentro de un tiempo. Con títulos como Regreso al Futuro debió ser fácil acertar, pero con otros como Toro Salvaje, mi imaginación hubiera ido por otros lares.
También recuerda que, durante un recreo en EGB, una amiga les habló de una nueva película llamada Indiana Jones antes de que llegara a España, y les narró una escena que se quedó para siempre en la retina de mi madre. Mientras Indiana Jones da clase de arqueología en la universidad, una alumna pestañea, y en sus párpados puede leerse LOVE YOU escrito en bolígrafo. Tenía que cerrar los ojos para poder verlo todo.
Puedes verlo todo (You can see everything) sigue a Elizabeth Holmes desde los 34 días antes de ingresar en la cárcel hasta la actualidad. Dejo aquí un párrafo wikipedístico para aquel que necesite contexto —y si no es el caso, pase usted al siguiente párrafo—. Elizabeth Holmes es la fundadora de Theranos, una start-up que aseguraba haber desarrollado un artilugio capaz de realizar múltiples tests y diagnósticos con una sola gota de sangre. Elizabeth fundó la empresa con 19 años, después de dejar Stanford —paraíso sempiterno del emprendimiento— un año después de haber ingresado en la universidad. Con esta idea de negocio, y junto a su socio y novio por aquel entonces Sunny Balwani, diecinueve años mayor que ella, llegaron a conseguir inversiones de cientos de millones de dólares. Años más tarde, y después de una investigación de John Carreyrou para The Wall Street Journal, Elizabeth y Sunny fueron condenados a prisión por fraude.
El documental tiene cuatro protagonistas. A veces actúan como personas y otras como personajes: Elizabeth Holmes, Billy Evans, Nathan Fielder, Amanda Seyfried.
Elizabeth Holmes. La protagonista original del documental. La mujer que asegura no haber mentido nunca en su vida y que ha sido condenada a once años de prisión por mentir. La antigua CEO de cuellos altos negros —que trataban de emular sin disimulo los de Steve Jobs—, y ahora la madre entregada a sus hijos y los jerséis color mostaza. Muchos de los personajes que dominan el mundo tratan de reducir el número de decisiones que tienen que tomar al día: Obama llevaba siempre trajes azules o grises, Steve Jobs cuellos altos negros y New Balance 991. Elizabeth Holmes ha elegido los jerséis color mostaza en su papel como madre y también una mirada de constante sorpresa y aparente inocencia que resulta hipnótica. Mira intensamente sin apenas pestañear, mantiene las cejas levantadas como si le acabaran de dar un susto, sonríe sin descanso. Tiene unos ojos enormes que parecen a punto de salir disparados, como si llevara puestas unas de esas gafas para disfraces que tienen muelles en los ojos.
Billy Evans. Graduado en MIT y heredero de una cadena hotelera, decide casarse y tener una familia con Elizabeth a pesar de su pasado y de los cargos que pesan sobre ella. Parece el príncipe destinado a salvar a su amada. No participó en Theranos, no se le acusa de ningún delito, es un padre comprometido y un marido atento. Y sin embargo, y sin duda, se convierte el villano de la película.
Nathan Fielder. Por razones desconocidas, una persona, un libro, una marca de coches, o un tema aparece en tu vida de forma casual y ya no dejas de encontrar referencias a ello. En psicología, tiene un nombre divertido, pero difícil de pronunciar: fenómeno Baader-Meinhof (al parecer, el nombre no es divertido porque es el apellido de los máximos dirigentes de una antigua organización terrorista alemana, pero ya que estaba escrito, dejémoslo ahí). Yo lo llamaría síndrome del coche que te quieres comprar, o síndrome de las embarazadas, o síndrome de la nueva palabra que has aprendido en inglés. Yo ahora lo llamaría: síndrome de Nathan Fielder. Nathan Fielder es el director, productor y coprotagonista de You can see everything. Le conocí en una especie de corto para la promoción de The History of Concrete de John Wilson (también es el productor de How To with John Wilson) que proyectaron antes de la película y que provocó varias carcajadas entre el poco público que esperaba en la sala antes de la proyección. El fin de semana siguiente, en una charla del Boston Book Festival entre Kenneth Rogoff (gran maestro internacional de ajedrez, antiguo economista jefe del FMI y profesor de economía en Harvard) y Ben Mezrich (autor del libro en el que Fincher y Sorkin basaron la película de La red social), Ben anunció que estaba preparando una película basada en su nuevo libro (Checkmate: Genius, Lies, Ambition, and the Biggest Scandal in Chess, sobre el escándalo entre Magnus Carlsen y Hans Niemann) con Nathan Fielder y Emma Stone. Al día siguiente, tratando de acabar con este fenómeno, decidí meterme a ver el documental de Nathan Fielder: You can see everything.
Amanda Seyfried. Amanda Seyfried ganó el Emmy en 2022 y el Globo de Oro en 2023 por su interpretación de Elizabeth Holmes en The Dropout, una miniserie de ocho capítulos que narra su ascenso y su caída. En el documental, Amanda desempeña varios papeles. Amanda hace de Elizabeth y de Amanda. Tiene que enfrentarse a las imágenes de Elizabeth llorando al ver la serie que protagoniza Amanda interpretando a Elizabeth (no sé si esto se llama metacine o muñeca rusa documentalista); conoce al marido de Elizabeth con el que termina gritándose; interpreta de nuevo a Elizabeth dentro del propio documental, recreando conversaciones entre Nathan y Elizabeth que no pudieron ser grabadas.
La película se centra constantemente en la mirada y, al mismo tiempo, te obliga a apartarla varias veces de la pantalla. No como reacción a una escena sangrienta o explícita, sino a conversaciones y situaciones que superan el umbral de vergüenza ajena tolerable. Junto a su humor y a su capacidad para mantener la misma expresión facial ante cualquier respuesta, tanto Nathan como Lance Oppenheim (codirector de la película1) utilizan dos herramientas que repiten una y otra vez. La primera: primerísimos planos que apenas permiten que la cámara capte algo más que los rostros (sobre todo en el primer tercio de la película). La segunda: una banda sonora2 que convierte cualquier conversación, por anodina que pueda parecer, en algo incómodo.
De todas las películas que he visto este año, es esta la que más me ha angustiado y también la que más me ha hecho reír. La sala estaba llena, y nunca antes había presenciado tantas reacciones en un público. Carcajadas, gritos, suspiros. ¿Sería un sacrilegio dar por primera vez el Óscar a Mejor Película a un documental de investigación, autoficción, cómico o lo que quiera que sea esto?
Me ha ocurrido algo tratando de terminar este texto. Buscando una foto con la que compartir el artículo, he tecleado inconscientemente en Google Imágenes: Elizabeth Holmes en la vida real. He tardado un par de segundos en darme cuenta de que todo lo que había visto era real. Su mirada era real.
You can see everything se estrena el 12 de febrero en España. Ahora llamaré a mi madre para contársela.
1 Con apenas treinta años dirige junto a Nathan Fielder. Este año ha dirigido también PrimeTime, otra película incomodísima.
2 Compuesta por Ari Balouzian, también responsable de la música en PrimerTime.
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