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Artículo aleatorioEl efecto Monobloc
Estoy sentando en una silla blanca de plástico. Basta. No hace falta más. Con esas palabras es suficiente para imaginarla. Una silla blanca de plástico. No se necesitan más palabras. La silla blanca de plástico, un objeto universal y atemporal.
Javier GoezSalvada por Spotify DJ
"Your very own DJ. An entirely new way to play on Spotify”. ¿Qué coño es esto? Pues es sencillo, un bot que aprovecha la IA para pinchar como un DJ la cola de reproducción. Es decir, el mismo algoritmo que ya usan, pero ahora te lo están diciendo en tu cara.
María Olmedo¿Norte o sur?
Llevo veintisiete veranos de sur, que se dice pronto. Sin embargo, llevo dos veranos siéndole infiel a mi charquita mediterránea durante unos días para sumergirme en la inmensidad del Atlántico.
Marina MunarMe siento, me levanto
Eran las cuatro de la tarde de un viernes y hacía mucho calor en la mesa en la que estaba intentando trabajar. El ventilador que tenía a un palmo de la cara, a máxima potencia, no servía para frenar las gotas de sudor que salían de mis sobacos y resbalaban por mis costillas
Daniel Alonso ViñaMorata, Kafka y el amor
Resulta que la pareja perfecta de la Eurocopa, con cuyos videos unos cuantos tuiteros me recordaron que tenía que priorizar tener cuatro hijos a pedir Uber Eats, se va a divorciar. Así que, me dicen otros cuantos tuiteros, el amor ha muerto.
Pierre LLInfoxicación
Según la RAE, un cíborg es un ‘ser formado por materia viva y dispositivos electrónicos’ (...) Pienso todo esto, quizá pasado de revoluciones, porque porque acabo de leer Infoxicación, de Margot Rot.
Álvaro Gálvez MedinaHay un teléfono escrito en una pared
Si me gustan las estaciones de autobuses, tan lánguidas ellas, tan sórdidas, es por su condición de terreno de los y sis. En su fealdad esconden el salvaje espectáculo de las despedidas y los reencuentros ajenos, que debe ser de las cosas más locas que cualquier persona dotada de una mínima sensibilidad pueda presenciar.
Luis Alonso AgúndezTodo menos el fútbol
Ochenta mil personas mirando a un hombre. Armand Duplantis mirando el listón. Yo mirando el televisor.
Pedro J. LacortLa Vaguada
Mientras continuaba recorriendo con mi amigo la exposición, una de las imágenes captó especialmente mi atención, básicamente porque ya conocía su historia. En ella se mostraba una de las múltiples manifestaciones que se produjeron en aquellos años en el Barrio del Pilar con motivo de la construcción de La Vaguada, el llamado a ser el primer centro comercial de la capital.
Pablo ToribioLa desaparición de los adultos
Ese político huye del país matrioska en un maletero, exiliado, y luego vuelve para dar un mitin y fugarse de nuevo, marchando por un colindante carrer.
Fernando López-PitaEl cuerpo de las mujeres, el cuerpo de las mujeres y el cuerpo de las mujeres
Esa anécdota la revivo cada vez que comentan sobre los cuerpos de otras mujeres, cuando las extirpan de toda humanidad. Siento que también me lo hacen a mí. Lo tremendo es que exista en internet un espacio tan abiertamente violento para nosotras.
Claudia VilaLa banda sonora de nuestras vidas
Cuando me preparo para golpear, mi cabeza empieza a tararear una melodía que no sale de mi cabeza desde hace unos días.
Álvaro GonzálezLos cinco
Hay niños jugando en la arena; a hombros de sus padres; y flotando con sus manguitos de estreno. De repente, el sonido estruendoso de un balón contra la ola me saca de mis pensamientos
María OlmedoLlámale familia a lo que te dé la gana
Estaba yo el otro día en el campus de verano de mi club de fútbol rodeado de niños cuando uno de ellos, respondiendo a una corrección que le había hecho, me contestó acabando la frase con una coletilla que no vi venir: BRO.
Adrián G. RosadoHong Sang-soo se tira a la piscina
Tengo que confesar que, inicialmente, la idea de escribir sobre Hong Sang-soo me asustaba. Me gustan sus películas, aprecio lo humanas y vitalistas que son y disfruto de su condición de minitaturitas cotidianas, pero siempre me he preguntado si había algo más, algo que para los demás era obvio, que a mí se me estaba escapando
Fidel OjeaCalabozo de aire
Pasa el tiempo y aumenta el número de aficionados a los relojes a mi alrededor. No sé por qué. Quizá tenga algo que ver con el protagonismo descarado que empieza a cobrar el paso del tiempo. Quizá se deba sencillamente a que han sucumbido al oropel de las marcas de estatus.
Álvaro Gálvez MedinaLos zapatos del verano
Alemania, Langen-Bergheim. 1774. Un joven humilde —imaginémoslo grande y con las mejillas coloradas— decide abrir un taller de zapatos y darle el nombre de su familia: Birkenstock. El bueno de Johannes no lo sabe, pero dentro de unos años su apellido dividirá la opinión de medio mundo.
Javier Goez¿Por qué me gusta el atletismo?
Ahora que empiezan las pruebas en el estadio de los Juegos de París he intentado diseccionar los motivos por los que siempre me acaban hipnotizando, transformando en centralita temporal de plusmarcas, mejores marcas de la temporada, saltos nulos y válidos, lanzamientos cortos y largos; agónicas carreras.
Fernando López-PitaIrse
Córdoba, 31 de julio, cinco de la tarde. Un hombre baja la calle intentando alcanzar su sombra, pero al otro lado de los cristales nadie oye sus pasos, ni el furor de las chicharras ni el ruido de los condensadores.
Pedro J. LacortSoldados de Reyes Pla
El tipo estaba pletórico viendo cómo dos grandullones se cagaban a palos en un cuadrilátero en París. Sólo he visto a mi hermano pegado al televisor viendo boxeo dos veces, y la causa siempre ha tenido nombre y apellidos: Emmanuel Reyes Pla.
Álvaro GonzálezMontañas de basura (II)
Así que en esas estamos. Hay quien asegura haberle pillado en plena faena. Recogiendo las basuras y eso, ya sabes. El otro día escuché que le habían visto meter a dos tipos en la furgoneta, darles una buena tunda. Llevaba un mono gris de operario y cargaba una de esas pistolas desinfectantes, con mochila, percutor, baterías y todo lo demás.
Ángel InsuaPasear es un acto de rebeldía
Pasear puede ser una rareza en el contexto en el que vivimos sencillamente porque hacerlo sin motivo, deambular, no deja de ser una forma de perder el tiempo. Y todos sabemos que estar sin producir es el mayor terror del hombre contemporáneo. En la era de los videos de cryptobros dando consejos sobre cómo ganar más dinero y de los TikToks sobre rutinas imposibles que comienzan practicando yoga a las cinco de la mañana, caminar sin rumbo fijo es un acto de rebeldía.
Marina Martínez PedreñoLos bíceps de Faulkner
El otro día vi a dos señoras en la calle comparando el tamaño de sus bíceps colganderos. Qué momento, pensé. El verano en Madrid es extraño y atonta a la gente. Yo no puedo parar de pensar en Faulkner y en una anotación que tengo guardada en un papelito.
Daniel Alonso ViñaComo los antiguos
No podría decir que el comienzo fue fácil. Si bien lo fundamental era el desayuno, la mañana empezó con una visita a las oficinas de una compañía eléctrica (no voy a dar nombres, con esta gente no se juega)
Álvaro Gálvez MedinaBuñuel, Carriere y el misterio de Belle De Jour
Jean-Claude Carriere, el fiel escudero al guión de Luis Buñuel y quien le ayudaba a organizar y estructurar sus ideas, decía que no le interesaban nada las historias donde los lectores y/o espectadores pudieran asentir satisfechos ante la plena congruencia y coherencia de los protagonistas en todos sus actos y las interrelaciones entre dichas acciones.
Jose SanzArtículos, cultura y eventos.
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