__MESSAGE__
Soldados de Reyes Pla
Los Juegos Olímpicos han dejado grandes campeones como Cassius Clay en Roma en 1960 o Sugar Ray Leonard en Montreal en 1976.
31 de julio 2024
Los Juegos Olímpicos han dejado grandes campeones como Cassius Clay en Roma en 1960 o Sugar Ray Leonard en Montreal en 1976.
“No sabía que a tu hermano le gustase tanto el boxeo” me dijo R. en la playa. Tampoco sabía muy bien qué decirle, tenía razón. El tipo estaba pletórico viendo cómo dos grandullones se cagaban a palos en un cuadrilátero en París. Sólo he visto a mi hermano pegado al televisor viendo boxeo dos veces, y la causa siempre ha tenido nombre y apellidos: Emmanuel Reyes Pla.
Para quien no sepa de boxeo, es posible que encuentre este deporte agresivo y siniestro. Como una tragedia griega o cualquier lucha sin reglas entre bárbaros cuando, realmente, es todo lo contrario. El boxeo olímpico respira tradición y limpieza. Clase y velocidad. Contacto y elegancia. El noble arte huele a épica desde lejos.
Concretamente en esta modalidad, los Juegos Olímpicos han dejado grandes campeones como Cassius Clay en Roma en 1960 o Sugar Ray Leonard en Montreal en 1976, ambos con historias personales y carreras profesionales que les han llevado al Olimpo y a la memoria del aficionado.
Con “El profeta” pasa lo mismo. Un tipo que huyó de Cuba y que vino a España a ganarse la vida a base de palos. Uno de esos gladiadores que, en vez de cargar toda su rabia contra los demás y ser un tipo serio y oscuro, boxea como los ángeles con una sonrisa en la cara.
Uno ve a Reyes Pla moverse en un cuadrilátero y podría llegar a plantearse si es más un bailarín profesional que un boxeador. Con 92 kilos, Emmanuel se mueve como una pluma, esquiva con las manos bajas y contragolpea como los mejores.
En Tokio se quedó a las puertas de conseguir medalla, en París, asegura que le arrancará la cabeza a quien se ponga delante de su objetivo.
Cada uno tiene su deporte olímpico favorito, su atleta preferido. En casa somos soldados de Emmanuel Reyes Pla. Con la derecha que tiene como para no serlo, la verdad.
¿Qué opinas?
Sin comentariosPor aquí todo bien menos yo
Por Álvaro González
Ni yo soy Bill Murray ni Scarlett Johansson está a tu altura.
La muerte vive en mi calle
Por Álvaro González
La muerte vive en mi calle y pasea un bichón maltés. La veo mínimo un par de veces por semanas. No miento. Camina más que John Travolta en Saturday Night Fever, pero a su ritmo. Despacio. La muerte cojea levemente.
Demasiadas burbujas
Por Álvaro González
Uno llega a un spa un poco como la primera vez que entra en una de esas clases de gimnasio dirigidas en las que el profesor tiene una energía desbordante. No sabe muy bien qué hacer o de qué va la película, pero lo piensa probar todo.
¿Dónde estabas tú?
Por Luis Alonso Agúndez
Tú, que ya lo viviste en 2010, lo sabías perfectamente. Una Final de un Mundial puede ser muchas cosas. La más importante de todas, una Final es un marcapáginas de plomo taladrado a la memoria.
Queridos todos: somos campeones del mundo
Por Aleix Gomila Pons
Vamos con la plantilla. Uno a uno. NUESTROS CAMPEONES. Con la única regla de que voy a intentar que cada obra explique al jugador y viceversa. Al final del artículo se entenderá, espero, por qué esta selección era una orquesta y por qué ha ganado el Mundial.
Mundial 26: España campeona. Llora por nosotros, Argentina
Por Álvaro Boro
Hoy somos campeones del mundo otra vez. Y eso, por mucho que intenten convencernos de lo contrario, es una de las cosas más bonitas que pueden pasarnos un lunes.
Abónate a sustrato.
Apoya el trabajo de Álvaro González
Lee a tus autores favoritos y apoya su trabajo independiente y audaz.
VER PLANES