Lugares

Imagine if…?

Descubro dos periódicos de barrio: el Fenway News y The Beacon Hill Times.

9 de junio 2026


No es buena idea hacer una maleta en Madrid a treinta grados, porque te olvidas de qué era eso de la lluvia, de que cuando hace frío hay que abrigarse y de que a los zapatos de ante no les sienta bien el agua. Esta serie de malentendidos ha terminado configurando mi fin de semana en Boston; y es que tres elementos delatan los orígenes ingleses de la ciudad: el idioma, los ladrillos y el clima. Lo primero y lo segundo lo trajeron con gusto desde Gran Bretaña, lo tercero debió acompañarles como una maldición.


La pésima elección de calzado hecha en España me obliga a entrar en el Foot Locker de Washington Street el viernes nada más salir de la oficina, en busca de unas zapatillas con las que patear la ciudad bajo la lluvia prevista para el fin de semana. En cuestión de minutos caigo de lleno en las zarpas de la mercadotecnia —palabro mucho más divertido que el manoseado y pisoteado marketing— americana y en particular del magnetismo de Michael Jordan. El simpático dependiente que me recibe vestido de árbitro cuando entro en la tienda me planta delante de las nuevas Jordan 1 Low. No tiene que hacer mucho para convencerme. Me cuenta la historia que ya conozco: que son las primeras zapatillas de Michael Jordan con Nike, que como el color predominante no era el blanco la empresa pagó encantada una multa para que Jordan las pudiera llevar, que es la primera vez que ese colorway se utiliza en la versión Low. Y mira —me dice mientras me acerca el zapato a la cara—: en los cordones pone Imagine if…? Cinco minutos después estoy caminando por Boston con unas zapatillas negras y rojas que sé que nunca voy a saber combinar con estilo; pero cómo voy a resistirme si en los herretes pone Imagine if…?

El sábado amanece con lluvia y viento. Me calzo mi nuevo par de Jordans y trato de hacer vida normal, pero pronto me doy cuenta de que estoy haciendo el ridículo. Huyendo de los elementos, me refugio en la Biblioteca Pública de Boston, y no soy el único que ha tenido esa idea, también algún homeless dormita en los cómodos sillones. El complejo está formado por dos edificios: uno antiguo y uno nuevo. Una vez dentro, la diferencia entre lo viejo y lo moderno se difumina y lo que eran salas abovedadas con estanterías de madera y elegantes lámparas verdes se convierte en espacios abiertos de cemento y grandes ventanales. Aburrido después de hojear algún libro, me topo con la sección de prensa y revistas. Encuentro recopilatorios del New York Times, del Boston Globe y del Boston Herald. Y también descubro dos periódicos de barrio: el Fenway News y The Beacon Hill Times.

Fenway es la zona donde se encuentra el estadio de los Red Sox, pero me interesa Beacon Hill. Beacon Hill es un distrito al noroeste de la península de Boston. Se encuentra entre North End —el barrio italiano— y Back Bay —el barrio de los antiguos nuevos ricos—, y es el barrio chic de la ciudad. Las Salesas bostonianas, el Gràcia con propinas, el Belgravia yankee, el Palermo Soho con pickups.


To many urban romantics who move to Boston, Beacon Hill is the only place they dream of living”. Así es como la guía de Boston del American Institute of Architects de 1984 describe Beacon Hill. A pesar de su encanto, la gentrificación no parece haberlo destruido; seguro que una anciana me contaría que el barrio se ha echado a perder, pero no se ven hordas de turistas paseando, ni demasiados establecimientos comerciales (Beacon Hill Books & Coffee, el Beacon Hill Market, Zurito y Willie’s son los más populares).

La portada del 22 de mayo del Beacon Hill Times es muy beaconhilliense. En la imagen principal un urban romantic posa con su flat white con hielo, su ramo de flores y su perro. Menudo tipazo es Adam: un abogado que en su tiempo libre programa una nueva aplicación gratuita para ayudar a sus vecinos a buscar parking en su barrio. Su perfil de Hinge tiene que ser espectacular.

El encanto de Beacon Hill termina donde comienza la mercadotecnia americana. En la contraportada una noticia histórica o con potencial para ser histórica: Massport intentará batir el récord Guinness del balón de fútbol más grande del mundo. El actual balón de fútbol más grande del mundo se hinchó en Doha en 2013, y ahora Paul Godfrey —vicepresidente de HNTB— ha pensado que es una buena idea tratar de batirlo. Seguramente no lo ha pensado él, seguramente lo haya pensado otra persona y al principio Paul no lo vería claro, no creería que fuera posible. Pero algún visionario le habrá dicho Imagine if…? Y claro, ¿quién puede resistirse a un Imagine if…?

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