Gastronomía

Lecturas gastronómicas, etílicas y de francachela

Espero que les guste, que se hagan eco de mis sugerencias y que las disfruten tanto como yo.

24 de abril 2026 · 1 comentario


Para celebrar el día del libro, Sant Jordi, San Jorge o San Xurde -llámenlo como prefieran- voy a recomendar una serie de libros que, de alguna u otra manera, tienen relación con la comida, las copas y el disfrute: el noble arte y dulce ciencia de la gastronomía pasada por el santo vicio de la lectura. Es una selección personal, por tanto subjetiva al máximo y abierta a otras consideraciones, y es la que he decidido en el momento en que me siento a teclear en el ordenador. Espero que les guste, que se hagan eco de mis sugerencias y que las disfruten tanto como yo.

Empiezo con LA CASA DE LÚCULO de Julio Camba, un tipo capaz de vivir mil vidas y experiencias para escribirlas siempre bien. Pionero genial de un articulismo capaz de contar la cotidianeidad como el mayor de los eventos, alguien que hizo del costumbrismo una historia interminable. Escribe este libro con la potestad de un devoto culinario, con la sapiencia de aquel que ha disfrutado de la opulencia y la frugalidad.  

BEBER DE CINE de José Luis Garci, libro al que siempre vuelvo -le dediqué ya una publicación-, es una de esas joyas que todo amante de la coctelería y el cine debe cobijar en su biblioteca. Es un libro fantástico, totalmente plagado de esa energía y genialidad contagiosa que posee Garci cuando habla de sus pasiones. Habla sobre diez cócteles relacionándolos con diez películas, diez tragos y diez filmes que si no han hecho mejor el mundo, sí más habitable.

Cuando tus diarios se usan como fuente primaria para estudiar el periodo de la Restauración inglesa y la vida en Londres en el siglo XVII, la trascendencia está clara. Samuel Pepys, quizá el cronista más renombrado de todos los tiempos, fue un hombre de excesos: gran comedor, jamás perdonaba un vaso. Conoció los placeres epicúreos entregándose a ellos: “Pedimos un barril de ostras y bebimos un excelente vino tinto inglés, parecía mucho pero se quedó escaso”. LA ALEGRÍA DEL EXCESO recopila sus diarios gastronómicos, mostrando una imagen sincera, divertida y vivida del exceso y sus consecuencias.

Además de ser uno de los mejores escritores de su época y padre de Martin, Kingsley Amis fue un borracho maravilloso, de estos que brillan con luz propia y aunque hagan el ridículo siempre salen airosos. En SOBREBEBER están recogidos todos sus textos sobre la bebida, “Han corrido ríos de alcohol por las llanuras literarias: al fin y al cabo, el líquido elemento mana sin pausa como inductor o lenitivo de todos los disturbios. Una antigua paradoja”. Kingsley fue y sigue siendo, porque mientras nos queden sus libros siempre permanecerá. Un escritor esencial y necesario.

En MI ÚLTIMO SUSPIRO, la biografía de Luis Buñuel, el cineasta de Calanda nos cuenta el devenir de su azarosa, extrema y afortunada vida. Cómo un joven inquieto de familia pudiente llega a convertirse en uno de los más grandes genios del cine. Buñuel nunca perdonaba el aperitivo, en el que daba cuenta de varios dry martini; que dicen que ejecutaba de una manera excelsa: “Lo perfecto es tomar el dry martini muy seco, basta con dejar que un rayo de sol pase a través de una botella de Noilly Prat antes de dar en la copa de ginebra”.

La cocina es en muchas ocasiones ese sustento que hace la vida más grata, ese deleite que todo lo vuelve más liviano. “La mesa es de las mejores maneras que los hombres hemos encontrado para cotejar la felicidad y celebrar el acto gratuito de existir”. Ignacio Peyró es un escritor único y dotado para entusiasmar con lo que escribe, COMIMOS Y BEBIMOS celebra la literatura y la comida a través del año gastronómico. Plagado de grandes recomendaciones y enseñanzas, es un libro que se disfruta a pequeñas dentelladas, con la ilusión de aquel que se sienta a una mesa recién puesta.

Cuando la autoficción casi ni existía, Francisco Umbral ya era un maestro del género. Alguien capaz de ser siempre el último de la fiesta y llegar el primero a escribirlo. El dandy que creó un mito gracias a su capacidad de trabajo y las ráfagas de su máquina de escribir. En LA NOCHE QUE LLEGUÉ AL CAFÉ GIJÓN nos cuenta su desembarco en Madrid, rompeolas de la bohemia y la cultura, y cómo conoció a ese Madrid intelectual y desordenado rondando el mítico Café Gijón: refugio de poetas, escritores, pintores y demás gente de mala fama y buen vivir.

Santi Santamaría fue un cocinero irrepetible: sabio, combativo, humanista y profundamente libre. Defendió la cocina como un acto cultural por delante del espectáculo, y lo hizo con la misma pasión con la que se entregaba a los fogones. En LA COCINA AL DESNUDO dejó quizá su legado más perdurable. No es un recetario, sino un manifiesto escrito por un hombre que entendía el producto, la tradición y el goce como asuntos serios. Reflexiona sobre la verdad del comer bien, sobre las raíces y sobre esa belleza austera que nace de lo auténtico.

Fue el más dotado y el mejor de su generación, de esa Generación Perdida que se bebió la vida en el París de entreguerras. Scott Fitzgerald acarreó problemas con el alcohol durante toda su vida adulta, tanto que no se sentía capaz de escribir si no bebía; su mujer, Zelda, otra gran bebedora, acabó internada en un psiquiátrico por problemas mentales agudizados por su alcoholismo. Pero antes de que su maravillosa vida se truncara y de que se le parase el corazón a los 44 años, le dio tiempo a escribir libros y relatos prodigiosos. EL GRAN GATSBY es uno de ellos, pero no sólo: es el mejor. No les cuento nada, pero sumérjanse en esos festines eternos, llenos de manjares, música y desmesuras que pueblan sus páginas. Y luchen por el amor verdadero, se alcance o no, como lo hace Jay Gatsby. Sin olvidar el comienzo, que te atrapa: “En mi primera infancia mi padre me dio un consejo que, desde entonces, no ha cesado de darme vueltas por la cabeza: ‘Cada vez que te sientas inclinado a criticar a alguien – me dijo – ten presente que no todo el mundo ha tenido tus ventajas”

Frédéric Beigbeder pasó años a remojo entre litros de champán, rodeado de montañas de cocaína y disfrutando de las mujeres más guapas de Francia. Es lo que tiene ser un niño bien y desarrollar una exitosa carrera en el mundo de la publicidad. Todo iba bien hasta que se cansó de ese maravilloso mundo y decidió ser escritor: durante años enfant terrible. Cuenta esto y más en EL AMOR DURA TRES AÑOS, un libro al que uno siempre vuelve y de los que se presta a ser regalado: una historia de amor y de vida, con lecciones que perduran mientras te saca una sonrisa.

Este libro llegó a mí rebuscando por los puestos de libros del rastro, en Oviedo. Lo compré por cincuenta céntimos, que es un precio que para nada tiene que ver con su valor. GRACIAS POR VENIR es una recopilación de artículos de José Manuel Villabela, acompañado por ilustraciones de Néstor. Habla desenfadadamente de las cosas del comer en Asturias, siempre con ese punto ácido que caracterizaba a quien fue uno de los mejores críticos gastronómicos de este país.

Andreas Viestad asegura que “Hay más historia en un plato de pasta que en el Coliseo”, por ello acude a la mesa de ‘La Carbonara’, situada en el Campo de Fiori, y a través de un menú recorre y explica la historia del mundo. UNA CENA EN ROMA es un pequeño tratado vitalista y erudito que reconstruye la arqueología de nuestra existencia alrededor de unos cuantos platos típicos de la cocina romana.

Si hablamos de Lawrence Osborne lo hacemos de uno de los últimos viajeros ilustres, un gentleman dionisiaco que recorre el mundo en busca de historias, sabiduría, hechos y buenas bebidas que luego plasma en todo lo que escribe. BEBER O NO BEBER. UNA ODISEA ETÍLICA está lleno de textos maravillosos, uno disfruta acompañando a Osborne a través del globo con un firme propósito: conocer la cultura etílica de cada lugar, probarla, teorizar sobre ella y, cómo no, disfrutarla.

Anthony Bourdain era muchas cosas a la vez: cocinero feroz, narrador de raza, viajero con vocación de pirata y canalla lúcido de los que mejoran cualquier sobremesa. En CONFESIONES DE UN CHEF metió una patada en la puerta de la cocina y enseñó lo que había detrás: sudor, cuchillos, jerarquías, cocaína, mantequilla, noches infinitas y una épica obrera que hasta entonces casi nadie había contado con esa verdad. Se convirtió en libro de cabecera para cocineros -muchos se dedican a ello por su culpa, o gracias a él-, pero también para quienes entendieron que allí se hablaba de algo más: oficio, excesos, de la vida sin pedir perdón. Bourdain tenía esa rara elegancia de los tipos peligrosos que piensan bien. Decía: “Tu cuerpo no es un templo, es un parque de atracciones», y no era una boutade, era un programa moral. Supo que alrededor de una mesa se aprende geografía, política y humanidad. Y escribió como bebía: sin rebajar. Quedan pocos así. Por eso sigue dando gusto sentarlo, aunque sea en un libro, a la mesa de los vivos.

Es BORRACHOS, de Edward Slingerland, una investigación deslumbrante sobre el vicio más antiguo de la humanidad: el alcohol. Una descripción cautivadora de cómo las sociedades han sido moldeadas de forma positiva por el alcohol, de la importancia de este en la evolución humana y de cómo la intoxicación etílica ha ayudado a la resolución de problemas y desafíos que, quizá, de otra forma no habríamos podido solventar.

Criarse detrás de una barra es algo divertido, pero no siempre es lo mejor. COLLADO es la historia de la casa de comidas de la familia de Carles Armengol, el autor relata las peripecias de una familia y su negocio, su forma de vivir y posicionarse, y conforma las pinceladas de una época y una Barcelona que ya se perdieron. Con mucho amor y algo de odio, mi amigo Carles consigue mostrar el esfuerzo detrás de nuestro recreo y lo importante que es la autenticidad.

Y termino con el libro definitivo para todos los forofos del buen bebercio: MUEBLE BAR, de François Monti. Porque de la coctelería uno puede y debe disfrutar también en casa. Todo lo que uno debe saber para hacerse con unas buenas reservas en casa y preparar los mejores cócteles contado de una forma entretenida y divertida. Beber fuera no significa no hacerlo en casa, y viceversa.


¿Qué opinas?

1 comentario
Deja un comentario...
Cargando comentarios…

Únete a la conversación

Para comentar necesitas una suscripción activa. Accede o abónate para participar.



Abónate a sustrato.
Apoya el trabajo de Álvaro Boro

Lee a tus autores favoritos y apoya su trabajo independiente y audaz.

VER PLANES