Ximi Martín, el nacer del objeto

Cuando se me ocurrió 'Parada solicitada' estaba en un bus nocturno, escuchando Burial de vuelta a casa después de una noche de fiesta.

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Ximi, sosteniendo sus floreros 
Foto: Marta Loter

Ximi Martín (Madrid, 1999) es diseñador. Lo es ahora y lo fue siempre. Cuando éramos más pequeños siempre me llamó la atención su determinación. Él, de alguna manera mística, sabía que iba a ser un buen diseñador, uno competente y probablemente querido. 

Nunca dedicó su tiempo a otra cosa, salvo aquella banda que tuvo con amigos en la que tocaba el bajo, Divorcio. Ximi nunca puso atención en cosas que no le dejaban sin aliento. Mucho antes de salir en AD, de exponer en el Madrid Design Festival y en Lambworld, mucho antes de todo eso, Ximi ya hablaba por los codos. En una fiesta, era muy común oírle debatir sobre sillas con algún extraño. Siempre me resultó divertida esa chispa con la que Ximi se desenvolvía en las primeras conversaciones: sillas, mesillas, sillones, lámparas, materiales de construcción.

Ante todo, Ximi es un chulapo, y en sus piezas se respira el aire de La pradera. Hace poco me contó que fue a pedir una caña en un bar, en Bilbo. La recibió con un eJkerrikaJko (versión con acento madrileño del correcto “Eskerrikasko”), que provocó la risa floja en los camareros. Ximi tiene unas maneras inextinguibles, también como diseñador. En su serie: Transbordos, explora el mobiliario a través de las líneas de metro de Madrid, una de sus obsesiones.

Quiero que te presentes a ti mismo

Me llamo Ximi, soy un chaval de Madrid, desde pequeño me interesaron el arte y el diseño. Siempre he querido crear cosas y por casualidades de la vida lo he acabado haciendo. Además, tengo un vínculo muy jebi con mi ciudad. Nacer el 15 de mayo ha marcado mi personalidad desde pequeño.

En qué momento de tu vida te llama la atención una silla, un mueble…

La primera vez de la que tengo conciencia fue con la silla Monobloc, las sillas blancas de plástico de pueblo. Creo que le ha pasado a mucha gente. 

La silla Monobloc siempre la he relacionado con mi abuela y con mi pueblo, Rascafría. Mi abuela siempre se tiraba sentada en esa silla, en la puerta de casa la tarde entera. Y para mí esa silla ha sido siempre la de mi abuela, siempre. Una vez que fuimos a un bar en el pueblo de al lado, en Pinilla, tenía justamente las mismas sillas. Pensé, ¿cómo es esto posible si esta es la silla de mi abuela?

He tenido un vínculo muy jebi con la silla Monobloc desde entonces. 

Ximi en el taller Omnívoros, donde comparte espacio con otros diseñadores y artistas
Foto: Marta Loter

¿En qué momento empiezas a ser diseñador?

Soy muy básico, a mi la carrera me ha servido para mucho. Antes de diseñar yo pintaba. Pensé que iba a ser pintor o ilustrador. 

A partir de segundo de carrera me empecé a sentir diseñador, encontré el tipo de diseñador que quería ser y lo que quería diseñar. Fue cuando pensé por primera vez en Parada solicitada 1.

¿Qué hizo que pensaras así? ¿En qué momento pasas de recibir a crear? 

Cuando quise dejar de ser un diseñador del siglo pasado, cuando dejé de desear ser diseñadores que ya han sido. Entonces empecé a diseñar para mí y para el contexto en el que vivo. Cuando entendí que al diseñar así, de esa manera tan honesta (al final hago cosas basadas en Madrid), me di cuenta de que ahí estaba el camino.

Hay pocas cosas más madrileñas que nacer el 15 de mayo, día de San Isidro. Además de tu cumpleaños, ¿qué es lo más madrileño que hay en ti? 

Subo mucho a Bilbao y siempre me pillan, es verdad que el ejque lo tengo muy marcado. 

Creo que está relacionado con el barrio en el que me he criado, San Blas. Y también tiene que ver con el rap de esta ciudad.

(Ante mi cara de extrañeza, Ximi empuja hacia abajo con las manos: “calma, te cuento”)

Mi hermano mayor es del 94, yo siempre le he admirado mucho. Él iba a los parques donde se hacían las batallas de gallos de Jarfaiter, Agorazein, Prefijo 91, Hijos bastardos… Relacionar tu ciudad con la escena musical de ese momento y vivirlo tan de cerca ha hecho que siempre me interesase por la ciudad. Yo vivía todo eso a través de las anécdotas y los discos que traía mi hermano.

Y ser de un barrio de Madrid, eso te vincula a la ciudad de otra manera. Y como al resto, me encanta el rastro, el vermú y el cocido.

A veces me parece que tu obra tiene algo de patriotismo madrileño… no quiero que suene a Ayuso pero…

Pero Ayuso no es Madrid. Carmena era Madrid.

Foto: Marta Loter

En tu vida, ¿qué es lo que más fuerza inspiradora ha tenido para ti?

La música.

Cuando se me ocurrió Parada solicitada estaba en un bus nocturno, escuchando música de vuelta a casa después de una noche de fiesta. De hecho estaba con vosotros.

¿Qué estábamos haciendo?

Estaríamos en Dosde, sería 2022 o 2023, en nuestra época fuerte de Dos de Mayo. Se me ocurrió porque estaba volviendo a casa en un nocturno y tenía que hacer un proyecto para la carrera de un asiento, estaba escuchando Burial. 

Burial representa a la perfección lo que se vive en la ciudad por la noche, y me inspira un montón. Cuando estaba haciendo la silla me ponía mucho Burial.

Burial es un punto en común para mucha gente en momentos clave o efervescentes.

Sí, habla muy bien de eso Mark Fisher, sobre que representa muy bien la sensación de vivir en una ciudad, en su caso en Londres, y esa vida nocturna algo solitaria, que es muy aplicable a Madrid. Esos momentos de volver a casa en bus, solo, de noche. 

Esa noche, con el tema de que tenía que hacer una silla y que estaba escuchando Burial, me di cuenta de que iba a hacer una silla basada en los autobuses de Madrid. Porque es lo que está conectando toda la ciudad por la noche. Para mí eso es importante. En nuestro grupo de amigos somos cada uno de un lado distinto, sin esas conexiones no nos conoceríamos.

¿El transporte público te parece un lugar triste?

Son espacios liminales. Según cómo estés tú está el espacio.

Eres muy de meterte en faena, no solo diseñas si no que también fabricas, y no todos los diseñadores fabrican. ¿Por qué? ¿De dónde viene tu amor por lo material?

Yo siempre me mancho las manos, soy un chaval que ha tenido pueblo. Antes de diseñar pinté mucho, tengo mucho amor por lo manual. Creo que todo diseñador de producto tiene que saber cómo funciona la materia y la viabilidad del producto que diseña. 

Hay muchos estudiantes que no se manchan las manos y no saben cómo de real es un objeto, en la carrera lo aprendes. Yo lo que más disfruto de diseñar es meterme al taller y ver cómo nace un objeto poco a poco. A mi me gusta dibujarlo, meterme en el taller, hacer prototipos, y ver cómo nace. Para mi lo mejor es el proceso.

Una de las máquinas más peligrosas del taller tiene esta imagen a modo de advertencia
Foto: Marta Loter

En uno de los textos en los que hablas de Transbordos, tu línea de muebles, en tus redes sociales, dices que es un proyecto sobre el Madrid de verdad. ¿Cuál es el Madrid de verdad? ¿O el de mentira?

El de mentira es el que parece un parque de atracciones. 

El de verdad es el del currante que se levanta a las 5 de la mañana para abrir el bar y servir los cafés. El Madrid de verdad es emocionarte porque viene San Isidro o las fiestas de La Paloma o San Cayetano. Lo que tenemos de siempre, lo no impuesto.

(Hablar con Ximi me hizo pensar en el pregón de Almudena Grandes en las fiestas de San Isidro en 2018)

¿Cómo es para ti deshacerte de una pieza?

Es un momento feliz porque así puedo hacer otra. El diseñador no tiene que diseñar para sí mismo, diseña para la gente.

Qué te gusta que sienta alguien que tiene un diseño tuyo.

Que esa pieza es suya, que tiene que ver con quién es. Que le representa.

Sé que estás muy unido a algunos elementos de la cultura. Cuáles han definido tu personalidad.

Mark Fisher, James Baldwin. Para mi son personas que comprendieron el mundo. A veces cuando leo a Mark Fisher me abrumo, me lo enseñó un profesor de la carrera.

Por otra parte, la música ha definido mi vida sin duda: Burial, Aphex Twin y Joy Division. Me gustan los artistas que tratan de innovar, de hacer algo nuevo. Justo estos tres marcan un antes y un después en algún género.

Tú no eres de los que piensan que cualquier tiempo pasado fue mejor..

No, y de hecho el diseño lo veo en un momento muy bueno. Guille del Paso, por ejemplo, que es amigo mío y compartimos taller, me influencia y me transmite mucho. El diseño joven está en un momento muy guay, compartimos muchas cosas, nos tomamos un café y hablamos de diseño… Bueno, casi nunca hablamos de diseño.

Floreros, de la serie “Transbordos”
Foto: Marta Loter

A veces las ideas para diseñar llegan por otro lado, desde otras disciplinas, ¿no?

Es que, de hecho, la mejor referencia que puedes pillar para algo es fuera de ese algo. Yo he hecho una familia de objetos basándome en un mapa.

¿Tienes una hiperfijación actual?

Pf, si te soy sincero, los montajes que tengo que hacer.

Pura responsabilidad adulta, ¿no crees que mata la ilusión?

Literal.

De todas formas creo que tengo la hiperfijación constante del transporte público. No paro de ver en Instagram a un tío que hace vídeos de los mapas del metro de ciudades de todo el mundo. Me encantan.

¿Te gustaría que te contratara EMT?

Me daría miedo que intentaran cambiar el sentido de las piezas. En ellas tiene mucho sentido la producción que yo hago. Me da miedo no llevar la producción de cada pieza por si perdieran su esencia.

Foto: Marta Loter

---

1 Parada solicitada es el nombre de una silla de su portfolio. Se trata de un asiento que combina el amarillo y el azul de la misma manera que los botones para solicitar una parada en los autobuses urbanos de Madrid. La estructura tubular de la silla se asemeja considerablemente a las barras de agarre de los autobuses madrileños.

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Ximi Martín, el nacer del objeto
Cuando se me ocurrió 'Parada solicitada' estaba en un bus nocturno, escuchando Burial de vuelta a casa después de una noche de fiesta.
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Foto: Marta Loter

Ximi Martín (Madrid, 1999) es diseñador. Lo es ahora y lo fue siempre. Cuando éramos más pequeños siempre me llamó la atención su determinación. Él, de alguna manera mística, sabía que iba a ser un buen diseñador, uno competente y probablemente querido. 

Nunca dedicó su tiempo a otra cosa, salvo aquella banda que tuvo con amigos en la que tocaba el bajo, Divorcio. Ximi nunca puso atención en cosas que no le dejaban sin aliento. Mucho antes de salir en AD, de exponer en el Madrid Design Festival y en Lambworld, mucho antes de todo eso, Ximi ya hablaba por los codos. En una fiesta, era muy común oírle debatir sobre sillas con algún extraño. Siempre me resultó divertida esa chispa con la que Ximi se desenvolvía en las primeras conversaciones: sillas, mesillas, sillones, lámparas, materiales de construcción.

Ante todo, Ximi es un chulapo, y en sus piezas se respira el aire de La pradera. Hace poco me contó que fue a pedir una caña en un bar, en Bilbo. La recibió con un eJkerrikaJko (versión con acento madrileño del correcto “Eskerrikasko”), que provocó la risa floja en los camareros. Ximi tiene unas maneras inextinguibles, también como diseñador. En su serie: Transbordos, explora el mobiliario a través de las líneas de metro de Madrid, una de sus obsesiones.

Quiero que te presentes a ti mismo

Me llamo Ximi, soy un chaval de Madrid, desde pequeño me interesaron el arte y el diseño. Siempre he querido crear cosas y por casualidades de la vida lo he acabado haciendo. Además, tengo un vínculo muy jebi con mi ciudad. Nacer el 15 de mayo ha marcado mi personalidad desde pequeño.

En qué momento de tu vida te llama la atención una silla, un mueble…

La primera vez de la que tengo conciencia fue con la silla Monobloc, las sillas blancas de plástico de pueblo. Creo que le ha pasado a mucha gente. 

La silla Monobloc siempre la he relacionado con mi abuela y con mi pueblo, Rascafría. Mi abuela siempre se tiraba sentada en esa silla, en la puerta de casa la tarde entera. Y para mí esa silla ha sido siempre la de mi abuela, siempre. Una vez que fuimos a un bar en el pueblo de al lado, en Pinilla, tenía justamente las mismas sillas. Pensé, ¿cómo es esto posible si esta es la silla de mi abuela?

He tenido un vínculo muy jebi con la silla Monobloc desde entonces. 

Ximi en el taller Omnívoros, donde comparte espacio con otros diseñadores y artistas
Foto: Marta Loter

¿En qué momento empiezas a ser diseñador?

Soy muy básico, a mi la carrera me ha servido para mucho. Antes de diseñar yo pintaba. Pensé que iba a ser pintor o ilustrador. 

A partir de segundo de carrera me empecé a sentir diseñador, encontré el tipo de diseñador que quería ser y lo que quería diseñar. Fue cuando pensé por primera vez en Parada solicitada 1.

¿Qué hizo que pensaras así? ¿En qué momento pasas de recibir a crear? 

Cuando quise dejar de ser un diseñador del siglo pasado, cuando dejé de desear ser diseñadores que ya han sido. Entonces empecé a diseñar para mí y para el contexto en el que vivo. Cuando entendí que al diseñar así, de esa manera tan honesta (al final hago cosas basadas en Madrid), me di cuenta de que ahí estaba el camino.

Hay pocas cosas más madrileñas que nacer el 15 de mayo, día de San Isidro. Además de tu cumpleaños, ¿qué es lo más madrileño que hay en ti? 

Subo mucho a Bilbao y siempre me pillan, es verdad que el ejque lo tengo muy marcado. 

Creo que está relacionado con el barrio en el que me he criado, San Blas. Y también tiene que ver con el rap de esta ciudad.

(Ante mi cara de extrañeza, Ximi empuja hacia abajo con las manos: “calma, te cuento”)

Mi hermano mayor es del 94, yo siempre le he admirado mucho. Él iba a los parques donde se hacían las batallas de gallos de Jarfaiter, Agorazein, Prefijo 91, Hijos bastardos… Relacionar tu ciudad con la escena musical de ese momento y vivirlo tan de cerca ha hecho que siempre me interesase por la ciudad. Yo vivía todo eso a través de las anécdotas y los discos que traía mi hermano.

Y ser de un barrio de Madrid, eso te vincula a la ciudad de otra manera. Y como al resto, me encanta el rastro, el vermú y el cocido.

A veces me parece que tu obra tiene algo de patriotismo madrileño… no quiero que suene a Ayuso pero…

Pero Ayuso no es Madrid. Carmena era Madrid.

Foto: Marta Loter

En tu vida, ¿qué es lo que más fuerza inspiradora ha tenido para ti?

La música.

Cuando se me ocurrió Parada solicitada estaba en un bus nocturno, escuchando música de vuelta a casa después de una noche de fiesta. De hecho estaba con vosotros.

¿Qué estábamos haciendo?

Estaríamos en Dosde, sería 2022 o 2023, en nuestra época fuerte de Dos de Mayo. Se me ocurrió porque estaba volviendo a casa en un nocturno y tenía que hacer un proyecto para la carrera de un asiento, estaba escuchando Burial. 

Burial representa a la perfección lo que se vive en la ciudad por la noche, y me inspira un montón. Cuando estaba haciendo la silla me ponía mucho Burial.

Burial es un punto en común para mucha gente en momentos clave o efervescentes.

Sí, habla muy bien de eso Mark Fisher, sobre que representa muy bien la sensación de vivir en una ciudad, en su caso en Londres, y esa vida nocturna algo solitaria, que es muy aplicable a Madrid. Esos momentos de volver a casa en bus, solo, de noche. 

Esa noche, con el tema de que tenía que hacer una silla y que estaba escuchando Burial, me di cuenta de que iba a hacer una silla basada en los autobuses de Madrid. Porque es lo que está conectando toda la ciudad por la noche. Para mí eso es importante. En nuestro grupo de amigos somos cada uno de un lado distinto, sin esas conexiones no nos conoceríamos.

¿El transporte público te parece un lugar triste?

Son espacios liminales. Según cómo estés tú está el espacio.

Eres muy de meterte en faena, no solo diseñas si no que también fabricas, y no todos los diseñadores fabrican. ¿Por qué? ¿De dónde viene tu amor por lo material?

Yo siempre me mancho las manos, soy un chaval que ha tenido pueblo. Antes de diseñar pinté mucho, tengo mucho amor por lo manual. Creo que todo diseñador de producto tiene que saber cómo funciona la materia y la viabilidad del producto que diseña. 

Hay muchos estudiantes que no se manchan las manos y no saben cómo de real es un objeto, en la carrera lo aprendes. Yo lo que más disfruto de diseñar es meterme al taller y ver cómo nace un objeto poco a poco. A mi me gusta dibujarlo, meterme en el taller, hacer prototipos, y ver cómo nace. Para mi lo mejor es el proceso.

Una de las máquinas más peligrosas del taller tiene esta imagen a modo de advertencia
Foto: Marta Loter

En uno de los textos en los que hablas de Transbordos, tu línea de muebles, en tus redes sociales, dices que es un proyecto sobre el Madrid de verdad. ¿Cuál es el Madrid de verdad? ¿O el de mentira?

El de mentira es el que parece un parque de atracciones. 

El de verdad es el del currante que se levanta a las 5 de la mañana para abrir el bar y servir los cafés. El Madrid de verdad es emocionarte porque viene San Isidro o las fiestas de La Paloma o San Cayetano. Lo que tenemos de siempre, lo no impuesto.

(Hablar con Ximi me hizo pensar en el pregón de Almudena Grandes en las fiestas de San Isidro en 2018)

¿Cómo es para ti deshacerte de una pieza?

Es un momento feliz porque así puedo hacer otra. El diseñador no tiene que diseñar para sí mismo, diseña para la gente.

Qué te gusta que sienta alguien que tiene un diseño tuyo.

Que esa pieza es suya, que tiene que ver con quién es. Que le representa.

Sé que estás muy unido a algunos elementos de la cultura. Cuáles han definido tu personalidad.

Mark Fisher, James Baldwin. Para mi son personas que comprendieron el mundo. A veces cuando leo a Mark Fisher me abrumo, me lo enseñó un profesor de la carrera.

Por otra parte, la música ha definido mi vida sin duda: Burial, Aphex Twin y Joy Division. Me gustan los artistas que tratan de innovar, de hacer algo nuevo. Justo estos tres marcan un antes y un después en algún género.

Tú no eres de los que piensan que cualquier tiempo pasado fue mejor..

No, y de hecho el diseño lo veo en un momento muy bueno. Guille del Paso, por ejemplo, que es amigo mío y compartimos taller, me influencia y me transmite mucho. El diseño joven está en un momento muy guay, compartimos muchas cosas, nos tomamos un café y hablamos de diseño… Bueno, casi nunca hablamos de diseño.

Floreros, de la serie “Transbordos”
Foto: Marta Loter

A veces las ideas para diseñar llegan por otro lado, desde otras disciplinas, ¿no?

Es que, de hecho, la mejor referencia que puedes pillar para algo es fuera de ese algo. Yo he hecho una familia de objetos basándome en un mapa.

¿Tienes una hiperfijación actual?

Pf, si te soy sincero, los montajes que tengo que hacer.

Pura responsabilidad adulta, ¿no crees que mata la ilusión?

Literal.

De todas formas creo que tengo la hiperfijación constante del transporte público. No paro de ver en Instagram a un tío que hace vídeos de los mapas del metro de ciudades de todo el mundo. Me encantan.

¿Te gustaría que te contratara EMT?

Me daría miedo que intentaran cambiar el sentido de las piezas. En ellas tiene mucho sentido la producción que yo hago. Me da miedo no llevar la producción de cada pieza por si perdieran su esencia.

Foto: Marta Loter

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1 Parada solicitada es el nombre de una silla de su portfolio. Se trata de un asiento que combina el amarillo y el azul de la misma manera que los botones para solicitar una parada en los autobuses urbanos de Madrid. La estructura tubular de la silla se asemeja considerablemente a las barras de agarre de los autobuses madrileños.

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