Lugares

7 cosas que no sabías de Roma

experiencias auténticas, local vibes, historias que no aparecen en las guías y todo lo que necesitas para descubrir la ciudad como un insider

18 de agosto 2026


Llegué de Erasmus y me quedé. Raro es el tour en el que no me preguntan si lo hice por amor. No, señora. Fue por precariedad. La alternativa era volver al pueblo y renunciar a todo lo demás. Yo, que siempre he sido ajeno a la idea del matrimonio, asumí instalarme donde el derecho me rechaza a mí. ¡Sí, por amor a la ciudad más bonita del mundo! Al final del artículo recomendaré restaurantes, miradores y heladerías. 


Nunca había imaginado la posibilidad de conducir masas de turistas desinteresados en aquello por lo que están pagando. ¿Qué vamos a ver? Lo que hayáis reservado. ¿Queda mucho? Tres horas, casi. ¿Qué es esto? Un muro de ladrillo. ¿Nos haces una foto? Estoy trabajando, pero os la hago. Autoengaño a mi sed de que la cultura sea revolucionaria con la excusa de la divulgación, lo didáctico, la democratización del saber histórico-artístico. ¡Grupo, dejad hueco en la acera, que no puede pasar el señor de la silla! Por favor, no hagáis que el currito de la Fontana tenga que venir a decir que no os podéis sentar en ella. 


El verano pasado murió una compañera trabajando. Se llamaba Giovanna y fue en el Coliseo, una tarde de agosto sin sombra. No la conocía, pero la pienso cuando me mareo al subir al segundo piso y hablo de gladiadores. No mucho antes tuve un golpe de calor trabajando. No me atreví a parar el tour porque pensé que me iban a echar de donde no tenía contrato. Lo hice solo media hora después. Me senté en el suelo antes de desmayarme. ¿Tienes médico aquí? No. ¿Tarjeta sanitaria? No puedo pensar. Te vamos a poner una vía con suero; quédate aquí mientras se vacían las bolsas. ¿Se me pasará rápido? Dos semanas. ¿Puedes reincorporarte mañana? ¡Claro!


Me especialicé en patrimonio cultural, pero soy historiador del arte. Nunca pensé en hacerme el máster de magisterio, el plan era doctorar. Cinco años de biblioteca mientras me salían canas. Priorizar el enriquecimiento cultural propio sobre la divulgación de curiosidades y leyendas. ¡20 minutos para fotos y tiendas de souvenirs! Ya sé que has visto el David de Miguel Ángel en imán, pero no está en Roma. Tampoco puedo cambiar el nombre de los tickets que sacaste mal. Por favor, no me grites. 


En los últimos años se han popularizado los viajes de autor. Influencers de historia traen a sus fieles oyentes de podcast a recorrer las ciudades. Veo sus stories con envidia culpable e idealizo el capital cultural de sus clientes, la atención que tendrán, los temas de los que podrán hablar, lo que cobrarán. Atiendo a su privilegio de hacer divulgación crítica y veraz mientras yo recurro a la anécdota para prevenir el bostezo o la huida. Veo la sonrisa de quienes guían y me pregunto si habrá algún nicho en ese mercado para quienes no podemos fingirla. ¿Nerón quemó Roma? ¡Claro, enterita! ¿Y el Coliseo lo hizo Julio Iglesias? El mismo, y ahora vamos al Foro de Augusto, que dagusto verlo. ¿Miguel Ángel nos suena? ¡Claro que me puedes grabar sin mi consentimiento mientras trabajo! Me encanta, de hecho :)


Llevo once mudanzas en seis años. Mis turistas pernoctan en las calles donde me gustaría vivir, pero no puedo pagarlo. Buena parte de las habitaciones de donde tuve que irme son hoy Airbnb. El alquiler no para de crecer, nuestras tarifas son las mismas. ¿Qué cojones es el turismo responsable? No puedo morder la mano que me da de comer aunque mientras me estrangule con la otra. ¿Un restaurante no turístico donde exigirle al camarero que te atienda en castellano? ¡Por supuesto que sí! 


Acabo y me reúno con los míos para compartir las experiencias de la semana. ¡Te puedes creer que se han arrancado los pinganillos de la radio para lanzarlos a la Fontana como si fuesen monedas! Pues a mí se me han escapado siete sin pagar. ¡Os lo juro! Diciendo que Mussolini hizo cosas buenas y que el tour estaba hecho para rojos, en mitad del barrio judío. ¡Pues a mí me ha ido genial, súper amables y con propina! A mí me han cancelado todo el verano, tendré que pedirle a mis padres. Os quiero. Qué suerte tengo de que seáis tan pobres como yo. No cambiéis nunca.


No me gusta el helado, pero ve a esta, que es malo pero instagrameable.

No te quiero ver en el bar al que voy yo, ¡el bar frente al Panteón el mejor!

No siento contradicción entre el odio y la necesidad.


¡No olvidéis puntuar con cinco estrellas si os ha gustado el recorrido!

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