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Calma y silencio
Todo dirigido de nosotros para nosotros mismos.
8 de abril 2026
Se hizo el silencio, se apagaron las luces, se encendieron las velas y se abrieron las puertas de las iglesias, que son el camino más corto entre la Tierra y el Cielo. Salía el Hijo de Dios muy poco a poco. Los costaleros le ayudaban a caminar sobre sus hombros mientras el resto de los mortales abríamos los ojos, hacíamos fotos y, cuando correspondía, aplaudíamos a aquellos hombres que se entregaban a la noble y sacrificada tarea de pasearle por la ciudad para que pudiéramos encomendarle todas nuestras súplicas.
Todo ello en medio de una vorágine de días donde el ritmo lo habían marcado la carretera, las estaciones y los aeropuertos. Ahora, sin embargo, lo marcaba la banda que acompañaba al paso. Lo marcaban los versos de las oraciones y las lágrimas que limpiaban nuestros rostros frente a la calma y el dolor de quien entregó su vida por nosotros. Todo se había detenido. Nadie tenía prisa por atender al teléfono, por revisar el último email del trabajo, por cuadrar la agenda para apuntarse al plan que se había organizado o por no quedarse sin mesa en el nuevo restaurante que habían abierto y que circulaba como la pólvora en TikTok. Todo dirigido de nosotros para nosotros mismos. Todo dirigido a golpe de algoritmo, de moda, de dejarse ver, de que no piensen que no existo.
Pero todo desapareció cuando él tomó el protagonismo que debería de tener todo el año, y que como buenos pecadores olvidamos. Porque paso a paso, calle a calle y marcha a marcha nos iba recordando que las cosas que merecen la pena se hacen poco a poco, muy despacio y con el corazón en la mano. El tiempo solo se detiene cuando es otra persona la que ocupa el centro y dejamos que nuestro ego se oculte bajo la sombra que deja su luz al iluminar nuestro camino. Y esas cosas que nos hacen mirar alrededor y hacia dentro son las que van forjando nuestro carácter, nuestra alma y las que nos hacen ver si queremos pagar el precio de esperar en un mundo que gira a velocidad de vértigo.
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