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Mamá
Querer va de estar presente.
1 de mayo 2026
No debería de sorprender a nadie que escriba sobre mi madre. No lo digo por la fecha que se aproxima, que también ha ayudado a ello, sino porque normalmente suelo subir fotos suyas a mis redes sociales. No importa si es con su traje de lunares de la feria de Sevilla, un domingo tomando el vermut o paseando por la playa porque en cualquier momento del día la veo guapa. Pero he llegado a la conclusión de que uno de los motores de mi vida es su sonrisa. Cuando la veo algo dentro de mí, a lo que no sé poner palabras, cambia.
Quizá por eso detesto los homenajes a los muertos. Son de agradecer, pero mi manera de entender este mundo es que todo lo que no se hace en vida no merece la pena. Y se me ocurren muchas cosas materiales que podría regalarle, como las flores que le compro cada mes de mayo y en su cumpleaños, pero el mejor homenaje es hacerla participe de mi día a día. Una llamada de diez minutos para ver que tal ha ido el gimnasio, la película que ha ido a ver al cine, la comida con sus amigas, su último viaje o, simplemente, saber qué tal está. Porque querer va mucho más allá de decir te quiero, que también es necesario. Querer va de estar presente, y se puede, aunque nos separen cientos de kilómetros.
Quiero a mi madre por la manera en la que me ha enseñado a mirar el mundo, y no por el hecho de ser mi madre. Porque la sangre, aunque lleve consigo una lealtad y un honor inquebrantables, también tiene hijas de puta a las que, desgraciadamente, alguien tiene que llamarlas madre. Ella me ha enseñado que un hombre puede llorar y ser sensible. Me ha enseñado que muchas veces el primer paso para amar es saber perdonar. Y que por encima de los intereses personales está el interés común, que es de la familia. No sé si tengo muchas cosas de las que estar orgulloso, pero cuando en una sobremesa se acaba divagando sobre nuestro referente siempre aparece mi madre. Porque fue luz en la oscuridad, calor cuando pasaba frío y amor incondicional. Quererte, cuidarte y admirarte es lo mínimo, mamá.
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