Música

DobleFondo: Notas del Riverland Fest 2026

Como siempre, después de decir que no vuelves, has venido y te lo has pasado genial.

28 de agosto 2026


La historia es la de todos los años: has jurado una y otra vez que se acabó, que nunca más, que no te van a volver a vacilar, que ya has tenido suficiente. Vuelves al pueblo en verano, os cruzáis un par de veces y al final pasa lo inevitable, lo que todos sabíamos: le escribes a tu ex. Algo hará bien para que vuelvas a caer, ¿no? Y acabarás reventadx otra vez, y vuelta la burra al trigo con que se acabó, hasta el año que viene. Un poco lo mismo es lo que pasa con el Riverland: es nuestra cárcel, pero es la cárcel que elegimos. Sarna con gusto no pica.

Llevo meses escuchando a conocidos decir que este año ni de palo y, sin embargo —pero para sorpresa de nadie—, he visto a la mayoría de aquellas caras que se negaban rotundamente a plantarse en Arriondas este agosto refrescarse en esa playita del Sella el pasado finde, con unas buenas ojeras y sendas carcajadas al saludarnos cerveza en mano. ¿En resumen? Unos 20.000 asistentes por día y un finde más que completo, si bien seguimos recuperándonos de la tralla que ha sido sobrevivir en el camping bajo un sol que no daba tregua y el trote de un line-up ecléctico que, pese a los ecos de queja, era muy interesante: más de 80 shows entre artistas y DJ-sets, representación internacional de 5 escenas latinoamericanas y las principales propuestas, tanto emergentes como asentadas, que han venido marcando el 2026 en nuestro país. Por mi parte, 30 conciertos y 10 sets, que podrían haber sido más si no fuera por la falta de sueño y alguna complicación logística. Repito formato y dentro unas notillas de crónica y algo de crítica, que también es necesaria, con ciertas quejas propias y ajenas.

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Foto de @dela.puente

1.

Vamos a quitar la tirita de golpe y a hablar de los problemas. Escribía Percless en X con mucha razón ante el clásico revuelo post-festival que no todo es blanco y negro y que, por la importancia del evento como punto de encuentro de la escena y sus diferentes corrientes, por supuesto que hay que pedir cosas, siempre con cabeza y siendo realistas, en pos de mejorar un evento tan importante para el movimiento urbano como este. Aquí unas cuantas, también hacia el público, que quizá se queja mucho y tendría que espabilar un poco.

1.1.

El sonido en términos generales necesita mejorar. No sé cuánto de esto hay que achacar en realidad a los propios equipos de los artistas pero este asunto debería ser una de las principales preocupaciones de la organización para el año que viene: no puede ser que algunos conciertos se escuchasen mejor desde el camping que delante del escenario o que, como por desgracia pasó en el show de Bby Demon, se reviente (casi entero) un concierto porque los bajos se comen la voz del cantante. Especialmente cuando en cartel hay artistas que no suelen girar por España como Akriila (también bastante saturada), lo que convierte al festival en una de las pocas oportunidades de disfrutar de ellos en directo. Qué decir de la sordera que acompaña luego. Curioso, a la vez, que luego en los DJ-sets, donde más podían importar, a los bajos costaba encontrarlos. Puntazo a tener en cuenta que todos los escenarios contaban con pantallas laterales para facilitar la visión de los shows, cosa que no todos los festivales pueden decir.

1.2.

La sucesión Aquasella-Riverland claramente causa estragos en la zona de descanso y debería primar la seguridad en este sentido: encontramos bastantes cristales por el suelo al acampar y que se te raje la tienda o te cortes el pie nada más llegar puede arruinarte el fin de semana. También bastante basura desperdigada por ahí, cosa que el año pasado no recuerdo.

Pero ¡ay, amigo!, qué fácil quejarse de las condiciones del camping y dejarlo como lo dejasteis el lunes después de salir por patas, menuda cara, que parecía aquello una batalla campal de mierda. Bien es cierto que la zona de descanso sube de precio año tras año y se esperarían mejoras —una zona extra de duchas hacia el fondo para reducir el número total de kilómetros recorridos que hacemos algunos no estaría mal, al igual que más toldos para hacer sombra, porque lo del sol este año ha sido criminal—. Hacen falta más baños, eso sin duda. ¿Y qué tal alguna torre de cobertura? Con todo, el que se queje mucho que tire al glamping, que nos vamos de acampada, no a un todo-incluido.

Habría que plantearse también que el colapso previsible al entrar y salir tanto del camping como del recinto entre conciertos de gran afluencia (l0rna a las 20.00, por ejemplo) podría prevenirse de algún modo porque la pérdida de tiempo ahí era terrorífica. Me chivan por el pinganillo, también, que algún problema con la asistencia médica a campistas; pero no se puede dejar de reconocerle a la organización la buena coordinación con los servicios públicos para atender, siendo ajeno al festival, durante el incidente del piragüista en el río (el que estuvo, sabe).

1.3.

Sobre solapes y horarios, si bien me quejaría de cierto type-casting de público en ocasiones (RALY-Six Sex; ABHIR-Bea Pelea; Zell-Metrika), poco podemos hacer con un cartel tan repleto de nombres interesantes: como siempre, a alguien te vas a perder. Sí que son para reflexionar algunas decisiones como Rebe a las 2.40, Jesse Baez a la 1.10 o L'haine a las 3.30, que deberían haber sido por la tarde; y es cierto que el line-up del sábado era quizá tranquilo en exceso, pero lo que hay que prevenir a toda costa son los retrasos. No me recupero y sigo enfadado por haberme perdido a Biberón por lo tarde que empezó Juicy BAE. Incluso plantearse ser más laxos con cortar a los artistas, que alguno por retraso del anterior se quedó con medio setlist sin cantar.

1.4.

Por último, alguna consideración respecto al cartel. La selección de rookies acertada en su mayor parte pero creo que iza tkm, con más oyentes mensuales que algún nombre «principal» del line-up, podría haber tenido un slot normal y haber tenido ese hueco otros nombres como Adán, gldn hoe, Korashe o dsm, que suenan cada vez más. Esperamos verlos el año que viene. Agradeceríamos también un número más alto de mujeres programadas —big 2026, chicos; Faenna, Saramalacara, Ouineta, G La Sosita —, contando también con que tres de las que estaban eran, precisamente, rookies. Tampoco estaría de más ver algún nombre queer como Kercho, la GG o aimarz, a decir verdad.

Me decía Vikinia que no había demasiados conciertos que la hubieran inspirado a pesar de habérselo pasado increíble. Y creo que aquí hay un problema en el que confluyen organización, artistas y público, pero que también es un síntoma social generalizado, y una pena grande: por bueno que fuera el cartel, lo que no era es arriesgado. Gratificación instantánea, sabernos todos los temas, petar Instagram de stories y next. Había tiempos en los que en un festival descubrías artistas nuevos, cosa que a la vez te permitía respirar dos segunditos. Tampoco es algo de aquí exclusivamente, pasa todo el rato a la hora de proponer plan para un sábado: ya no estamos abiertos a probar cosas nuevas; necesitamos que todo sea exactamente como queremos. Si no puedo cantar todo en la fiesta, no voy.

El under español es vastísimo y muy variado y no son pocas las propuestas actuales más que interesantes que habrían aportado en este sentido. Pienso en 1111, en Claudio Montana, en Bosco Herrero, en el último trabajo de Goa; en el directo que promete Erik Urano con su STALKER, uno de los proyectos más top del año, artista que ya se ha quejado del rechazo de varios festivales a programarlo; en DEVA en cuanto a calidad y precisión vocal; o, ya por pedir, teniendo en cuenta el clima actual, algún que otro proyecto que resulta más político, del tipo VVV [Trippin' you], La Élite o Nerve Agent. Gente que nos recuerde que, aunque algún personaje se nos haya ido pa’l otro lado, de donde salimos en primer momento había mucho que decir, contar y gritar. ¿Por un Riverland un poco más alt, experimental, y un poco menos TikTok?

Pero es que si como público no estamos dispuestos a aceptar que la organización se arriesgue —y esto está estrechamente relacionado a su vez con que el under se haya hecho mainstream y la audiencia se haya ampliado, rompiendo la «tribu»—, cómo coño vamos a pedir que lo hagan. Ampliemos miras. Quizá no necesitamos una hora de otro chaval al que se le han pegado tres temas, pero que suena exactamente igual que mvrk. Tal vez deberíamos buscar más variedad de sonidos, melodías, temáticas. Y a quien le tenemos que pedir más trabajo y entrega, sin duda, es a los artistas, en especial a los masculinos, tanto aquí como en salas: más entrenamiento vocal, más música en directo, más riesgo en puesta en escena. Seamos más exigentes, pero que lo que se busque sea la calidad y no el capricho de turno. Todos saldremos mejores. Y bailemos un poco más, coño, que se supone que estamos en una fiesta. Olvidémonos del puñetero Panóptico; nadie está pendiente de ti durante un concierto excepto el que te quiere besar. Y si alguien lo está por otro motivo, que le jodan, que tú te lo estarás pasando bastante mejor que ese amargado.

Recordemos que el festival aún es joven y, gracias a dios, todavía independiente: aquí nacen puentes entre artistas y asistentes por igual, preservemos el espíritu. Sea como sea, el River es, y esperemos que siga siendo, ese centro tan necesario del que hablaba Percless y que esperamos que sepa seguir mejorando — como innegablemente ha hecho aunque algún petardo en X siga emperrado en que no— en los años venideros.

Hasta aquí los palos; hablemos de algún concierto. Recojo algunas reflexiones posteriores junto con mis highlights y decepciones guardados en directo en las notas del móvil como buenamente pude dentro del disfrute y la euforia.

2.

A pesar de los problemas de sonido, Bby Demon —uno de mis indispensables— sí destaca por ofrecer, con las limitaciones que tendría cualquier emergente, una propuesta interesante. Visuales tremendos y un trabajo de estilismo impoluto, ambos acorde con esos ejes folclóricos y medievales de los que beben tanto su impecable Manual de Usura como su anterior mixtape Yelmo o sus compas de la Key Mobb. Emociones a flor de piel en un público entregadísimo a la poesía de sus letras, que me devuelve la esperanza en relación a lo que hablábamos en el punto anterior. Un placer ver a Uve Key y a SANMARCOS333! en el escenario con él. Nos dejó con más ganas aún de un concierto en sala. Larguísima vida a la Llave. Pronto más en detalle sobre él por aquí.

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Foto de @_.superpoderes


3.

Uno de los principales problemas de un directo «urbano» suele ser la voz: recordemos que el autotune es una herramienta estética y no debería sustituir a la técnica. Otro, que el artista canta tres palabras cada cinco versos: venimos a escucharos, no a dar el concierto nosotros. Aunque gran parte de la experiencia sea berrear y vivir las letras, un buen show no puede depender solo de la energía del público. Entrenamiento a esos diafragmas. Mejoran en este sentido Tarchi, con un muy buen set y bastante precisión técnica, y mvrk, que se cantó casi todo el concierto, a pesar de que, por algún motivo que no consigo localizar, me gustó más el año pasado pese a ser peor si se mira objetivamente. (Si alguien quiere ayudarme o comparte esta sensación, le espero en la sección de comentarios).

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Foto de @dela.puente


Guxo, muy preparado; con bailarinas y support para salvarle las respiraciones —algo de lo que deberían tomar nota muchos compañeros—, demostró que es una máquina absoluta de hits y que está camino a dejar huella con un show entregado que revolucionó una Carpa a reventar donde, en el imaginario popular, suelen darse conciertos más «tirados» que en el Valle o el Bosque. Esto mismo aplica para TK MAMI, con la que es imposible no volverse loco. Aunque quieras odiarla, todos sus samples se te meten por el cuerpo y te ponen a saltar.

Pero si alguien se lleva la palma en mejoras en su live, para mi sorpresa, es C.Marí. Parece que Charlie tiene las miras puestas muy lejos y esto pasa, por supuesto, por su capacidad de mejorarse en vivo. Sobresaliente. Vocals perfectos, armonías preciosas, un sonido cuidado y camarografía elevada para llevar su show más allá. Da igual si no te gusta su música, si hablamos de calidad, aquí tenemos a uno que sí que ha hecho los deberes y se ha puesto las pilas.

4.

Otra que me ha callado la boca y que se coloca de lleno en mi top del festival es sin duda Juicy BAE. Si en junio decía yo que el show de El Secreto no trasladó bien a festi —y auguraba un cambio con la llegada de Perreando a Escondidas—, la rapera me dio bien en el morro con un directo increíble, diferente y más producido que aquel de hace unos meses, que también me confirma lo tremendo de esa última mixtape. Muchas ganas de repetir en La Riviera. Además, nos regaló un remember que se convierte en highlight histórico y absoluto del festival: sacar a Taichu a cantar Rojo Sangre. Simplemente gracias. Puntazo verla también como invitada en tantos conciertos de sus compañeros, la más curranta del finde. MVP indiscutible.

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Foto de @dela.puente


5.

Natalia Lacunza, quizá algo fuera de escena pero precisamente por eso, directa al top también. La más precisa en aspectos técnicos: qué esperar de esa voz de ángel, de alguien que trabaja y gira con banda completa, y que sí maneja una dirección creativa de alto nivel. Perfecta. Un gusto escuchar N2STAL5IA en vivo. Calidad pura y dura. Un Baby Jose con L'haine aunque sin Diego900 maravilloso y un cierre con Prefiero directo al corazón.

6.

Hablemos de decepciones. Yo iba a Arriondas un poco preocupado ya por la entrevista de Grimey TV de Cecilio G y si bien creo que pocas cosas más trap que lo que vimos allí se pueden dar en esta vida, a la vez el caos que aquello fue nos dejó un saborcillo agridulce en la boca. Estamos acostumbrados a que una show del Ceci sea más un espectáculo trambólico que un concierto, pero aquello rozó el exceso. Una pena.

Escogí al Bugg por encima de Nico Miseria y al final me arrepentí un poco. Show divertidísimo y muy bien recibido en redes pero a mí no me hizo del todo click. El devenir-máquina del andaluz que se va dejando ver desde El Rosario y que confirmaron Waseda Talker y el impresionante MEGAMIX con Dinamarca no estaban por ninguna parte y podían haberle dado ese toque más serio al concierto, que fue, eso sí, muy divertido. Este es uno de los ejemplos en los que necesitamos, aunque solo sea eso, unos visuales chulos más trabajados y algo más que el backing track para elevarnos. Me llevo la tremenda llorera con Cariño, por supuesto.

Jamás pensé que escribiría esto, pero: Ralphie Choo no me dio la talla para nada el pasado sábado, y creo que tiene que ver con que, a pesar de ser otro perfecto en lo musical, de los pocos que llevan banda en directo y tener un catálogo de lo más interesante, llevamos demasiado tiempo sin nueva música como para meterlo en cartel otra vez —recordemos que el año pasado también estaba—. Un nuevo disco da pie a una nueva «era», y estas dan coba para generar conceptos, articular narrativas estéticas en los sets en pos de ofrecer conciertos cada vez mejores y más completos. Y como de esto no hemos tenido, se me quedó a medio gas. Los problemas de ser bueno en lo técnico, visionario en lo artístico, y labrarse una carrera de la que solo se espera que te superes cada vez: a veces hay que descansar para llegarle bien al siguiente escalón.

Si quiero ser consecuente con lo que escribo, tanto esto último como en las primeras críticas que le hago a la organización, tengo que decir que, aunque yo me lo goce cada día como el primero y sea uno de mis tops del festival sin lugar a duda —y de nuevo no me creo lo que voy a escribir—: Sticky M.A. lleva demasiado tiempo dando prácticamente el mismo show. Y es que un River sin Sticky no se siente River del todo (como tampoco lo hace sin Mda), pero me reitero en la necesidad de ampliar miras. Pensemos en cuántos de los artistas de este año, como estos dos de los que hablo ahora, estaban repitiendo del anterior. Ni rastro en cambio de la vertiente nacional más hyperpop, habiendo publicado María Escarmiento Forever hace no demasiado; o del Roomie 313 de GlorySixVain, uno de los proyectos más distintivos del año. A reflexionar, aunque me joda.

7.

Simplemente l0rna. Y ya está. Un main lleno a las 20.00 de la tarde. Descarada, divertida e hipnótica a partes iguales como siempre. Otro highlight histórico también la marea de bracitos de un lado a otro con Quien se lo queda pierde. Garganta rota; probablemente el concierto más loco de esta edición para mí por la cantidad de barras a corear a gritos en un set de palo-tras-palo sin medio segundo de descanso. Una versión actualizada stereomadnessca de 3 DÍAS CON EL RÍMEL muy de agradecer. Set variado que demuestra lo versátil que es y lo bien que rapea independientemente del género en el que se meta. Se auguran grandes cosas para la murciana.

8.

Y simplemente RALY. Y ya está también. Gran conflicto interior por perderme a Stereo Madness, que se comenta que fue de los mejores directos del finde —y no tengo ninguna duda, el grupo es de lo más interesante que tenemos en la escena hoy día—, pero no he escrito un artículo tan largo como este para no volver a asistir a uno de los mejores conciertos en los que he estado este año. Una vez más, energía abrumadora con un pogo que parecía constante desde el primer tema y hueco para las lágrimas también. Aquí no podemos decir nada de que el chaval venga por tercer año consecutivo porque A0 tiene meses de vida y de lo bueno que es ya hemos hablado.

9.

Todo aquel que no haya asistido nunca a un concierto de Ben Yart debería ir a uno. Hay que vivirlo. No sabes si es bueno o malo. Pero es tan estrambótico que indiferente no sales. Fin.

10.

Ha sido un gustazo ver cerrar la era de epistolares en Arriondas a Akriila, que nos dejó con la boca abierta y lista para devorar su nuevo LP la semana que viene. Demuestra la importancia de gastar la pasta en traer a internacionales. Más raras como ella en el main, por favor. Directa al top del finde, también. En POPPER! con Taichu pensaba que explotaba de la locura generalizada en esa pista; pero el momento para el recuerdo no puede ser otro que epitafio con FaceBrooklyn y Juicy BAE en el escenario. Jamás lo olvidaremos.

11.

Uno de los discos más comentados del año, para bien y para mal, ha sido ULTRASWAN de ABHIR, y lo que verlo en vivo confirma es que —a mí no me cabía duda—, a pesar de la deriva más alt-pop del proyecto, su paleta sónica se traslada de forma increíble al directo para ofrecer, como ya estamos acostumbrados con el canario, un show que va más duro que el pan de hace una semana. En mi opinión, el problema del LP estaba en el storytelling y, por supuesto, esto viene a dar igual una vez estás dentro de uno de los pogos más fuertes en los que te verás envuelto. Boostamante en directo asienta el tema como uno de los palos absolutos de 2026. Apetece revivirlo en el Autocine de Madrid.

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Foto de @dela.puente


12.

Siempre es tierno ver crecer artísticamente y cumplir metas a gente a la que admiras y por eso el cierre de Kid Gummy, con una Carpa a reventar estando Xina Mora en el main, me puso un poquito emocional. Tremendo plus sacar a dsm a cantar un poquito y, faltaría más, traernos en alma, ya que no estaba en cuerpo, a Mda como tan bien nos tiene acostumbrados en su casa, Yelo Club. Muy proud. Enhorabuena gigantesca por la que se marcó para ponerle el broche de oro a este pedazo de festival. En nada estamos de vuelta en la sala Sol finde sí, finde también. No se lo pierdan.


Y hasta aquí la crónica. Gracias al Riverland por una edición que se nos queda bien guardada en el corazón, a la organización por mejorar año a año a pesar de las críticas —constructivas, esperamos; no se enfaden—, a los que han vivido el festival conmigo y lo han hecho mejor aún si era posible, y a los chavales de la terapia grupal a raíz de un ghosting criminal que me secuestraron para pedir mi opinión cuando llegaba a mi tienda a las 7 de la mañana para darme las últimas risas antes de la vuelta a casa. La resaca emocional sigue conmigo. Contando los días ya para el año que viene; por supuesto que volveremos a escribir a nuestro ex, y que volveremos a encontrarnos en el Riverland 2027, aunque os paséis los próximos meses negándolo.

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