__MESSAGE__
El peligro de las cenas de empresa
Siempre me pregunto cuál es la verdadera identidad de estos sujetos
5 de diciembre 2025
Estando ya como estamos acostumbrados a la imposibilidad de cenar el fin de semana, y por semana también, en la mayoría de sitios sin reserva, ahora llega la Navidad y las cenas de empresa aparecen para reventarlo todo. También están las de amigos, pero con estas no me voy a meter, que son las buenas y solo merecen el elogio que un día les dedicaré.
Cuando uno empieza a trabajar en un lugar importa poco el desempeño; no suele plantearse —psicópatas existen— con quién de esos compañeros acabará forjándose una amistad, cuáles pasarán al oprobio acervado, y quizá hasta surja el sexo o el amor, que es lo mismo pero diferente.
Todas estas relaciones, en un entorno controlado y bajo el influjo del compañerismo, la educación y la jerarquía, quedan controladas y, pese a las fricciones eventuales del curro diario, a salvaguarda. Pero ¿qué pasa cuando se acercan las Navidades y todos son arrancados de esta utopía funcional y se les sienta en una mesa llena de ágapes y barra libre? Pues el instinto salvaje y furtivo del animal dormido y dócil en el tajo emerge de forma feroz y atrabiliaria.
La cena de empresa consigue crear el espejismo de que todos son iguales, de que no importan los puestos, de que la amistad se ha impuesto a la obligación. Siempre hay alguien sin modales, otros que engullen como avutardas, varios dipsómanos, algunos con incontinencia o algo parecido que no paran de peregrinar al baño, los exaltados políticos —sean del bando que sean— o ligones que tratan de alzarse con su próximo trofeo. Y aquí es donde yo siempre me pregunto cuál es la verdadera identidad de estos sujetos: la que ofrecen en su encorsetada rutina, o la de la noche y el desenfreno con su vertiente más montaraz.
Además de que lo que pase durante una de estas cenas puede marcar tu futuro y devenir en la empresa, pocos ascensos y muchos despidos han acontecido a la mañana siguiente, cuando la resaca es patente y el arrepentimiento inunda a los que se dejaron llevar demasiado por el vaivén de las copas. Así, no es de extrañar el temor que las cenas de empresa generan en ciertas personas: ya sea porque no quieren tener más contacto del necesario con aquellos que comparten faena, o porque lo que teman sea tener demasiado. Es difícil decirle que no a comer y a la fiesta gratis, pero tengan cuidado.
¿Qué opinas?
Sin comentariosSM 26: La lluvia de todos los San Mateo
Por Álvaro Boro
La lluvia que llegó para dar autenticidad a estas fiestas y refrescar el ambiente puede ya irse y dejarnos disfrutar, no la echaremos de menos.
SM 26: Nos robaron el artículo
Por Álvaro Boro
Las fiestas deben de ser para todos, pero sobre todo para los niños. Y no acabo de ver esa ilusión y las ganas con las que yo vivía estos días en las caras de los niños.
SM 26: Tan poco lunes
Por Álvaro Boro
Este lunes mateíno es quizá uno de los menos lunes del año.
La cuestión nacional de la tortilla de patata
Por Álvaro Boro
La fábrica que hace las de Mercadona produce ochenta millones de tortillas al año. Manda huevos que, en la comida que más define al país, nos dejemos embaucar y la vagancia, el conformismo y la desidia nos hagan contentarnos con sucedáneos.
O Loxe Mareiro, entre el mar y el cielo
Por Carmen Badía
Una crónica altamente degustable del restaurante del verano, O Loxe Mareiro, un rincón irreplicable de Carril que pone en valor la riqueza de la ría de Arousa.
El mercado de los que trabajan la tierra
Por Álvaro Boro
Entre bragas, calcetines, libros de saldo, bisutería al más puro estilo Zapatero o quincalla a precio de oro, uno puede encontrarse en muchos mercadillos asturianos a mujeres y hombres —tradicionalmente ellas, ahora ya está mucho más equilibrado— que venden su cosecha directamente, sin intermediarios. Uno puede comerse un tomate con su carne tersa y un olor intenso que la tarde anterior fue arrebatado de su planta o, por ejemplo, unos kiwis magníficos que los abuelos de mi colega Litos recolectaron esa misma mañana en su finca de Las Caldas.
Abónate a sustrato.
Apoya el trabajo de Álvaro Boro
Lee a tus autores favoritos y apoya su trabajo independiente y audaz.
VER PLANES