Música

mori 'El Niño Bola'

En relación a toda la estética que sigue el grupo de rusia idk existe un tono satírico que es difícil de determinar con precisión.

Por Ana Webb

11 de marzo 2026


Todas recordamos esa gloriosa época alrededor 2019, cuando acababa de salir el primer disco de Clairo, Immunity, y aún éramos poco conscientes del futuro que se avecinaba al año siguiente. mori estaba ahí, entre los primeros en sacar un tema de bedroom pop, género de moda en ese momento. Teniendo en cuenta lo rápido que explotó su primer sencillo, “qno”, parecía que mori había surgido de la nada. 


Aunque Martín Moreno llevaba desde 2023 sin sacar música propia, nunca se desvinculó del todo de la escena. En 2021 puso en marcha un proyecto de archivo y dirección artística junto a Tristán! llamado fomotrauma, en el que desarrollan identidades visuales, portadas o videoclips para sus propios proyectos o para otros artistas del grupillo como Amore o Rusowsky


Hasta ahora, la carrera musical de mori se había definido por una sucesión de singles publicados de forma individual (hubo un momento pre-pandemia en el que prácticamente todo el mundo de esa escena parecía trabajar así). Pero tras siete años, en 2026, por fin llega su primer formato largo: El Niño Bola, un LP de 16 canciones producido por Roy Borland y publicado a través del sello rusia idk, el colectivo formado por el propio Martín, Rusowsky, Tristán!, Ralphie Choo, Drummie y recién incorporado Claudio Montana.

La imagen que se proyecta de cada artista, así como la lectura conjunta de todos como colectivo, es claramente una parte esencial de su producción. El sello funciona más como un colectivo artístico que una discográfica al uso, y en este sentido el trabajo de fomotrauma tiene un papel fundamental. Por ello, no sorprende que uno de los elementos que primero me llamó la atención del disco de mori sea la portada.


La imagen muestra la ficha comodín de Rummikub, que a su vez recuerda al emoji de la luna sonriente, pero con un gesto mucho más oscuro, cercano al imaginario de Aphex Twin y replicado en numerosas portadas recientes (como la del último disco de Ralphie). Aún conteniendo todas estas lecturas, lo que más me interesa de la imagen de esa ficha es su carga nostálgica; para mí es una imagen que recuerda a los 2000s, al juego infantil. En general, toda la identidad gráfica de mori en este álbum, sobre todo los dos videoclips se inscriben en una imaginería dosmilera que viene a recuperar los salvapantallas de Windows, videoclips de pop borrosos con siluetas de chicas de piernas muy largas, colores saturados, distorsiones de alto contraste, etc,...


Todo esto está presente también en el disco en sí, que mantiene esta lógica con una producción también “borrosa”, propensa al glitch, al sample de jazz, al uso de midis y efectos de autotune que se incorporan como un instrumento más. La referencia más evidente aparece en la segunda canción del LP, “DANCE”, que funciona en dúo con la primera, “the sound” que se presentan juntas como una única canción en el videoclip (para mí estas dos podrían haber ido juntas en el LP también).  


En “DANCE” aparecen dos referencias claves para la formación del resto del disco. El “I'm feeling kinda funny, I'm feeling kinda sad” parece una referencia a la mítica canción de los 80 “Mad world” de Tears for Fears, que resurge en los 2000 a través de la banda sonora de Donnie Darko con la versión de Gary Jules, y que terminó convirtiéndose en un meme. Por otro lado aparece el “to the beat of the drums”, que aunque no sea una referencia tan directa, sí recuerda a la letra absolutamente icónica de "Die Young" de Kesha


En el caso de “DANCE” la voz narrativa parece empujar al baile, pero el resto del contexto de la canción invita a lo contrario. El beat suena a través de unas baterías que parecen sonar a destiempo, como simulando un intento de levantarse sin ganas, el funcionamiento de un reloj que va a trompicones, un mundo acelerado que nos obliga a estar siempre en movimiento.


Otro elemento que me recuerda a la atmósfera de los 2000 es el acento británico, que Martín parece forzar un poco. Esto me remite no solo a King Krule —una de las referencias más claras en algunas canciones— sino también a proyectos como Jamie T cuyo estilo parece estar resurgiendo con propuestas contemporáneas como Pollyfromthedirt.


La huella de King Krule (y del postpunk en general) se percibe en la gravedad de la voz de Martín y en esa manera de hablar entre dientes al cantar. Podría decirse además, que tiene sentido que el sentimiento de nostalgia esté tan presente en este disco porque el contenido lírico se relaciona mucho con una frustración con el paso del tiempo. 


Esto se percibe claramente ya en el tercer tema, “CdP”, con ese “life goes goes goes so fast” construido sobre un motivo muy sencillo en bucle. Aquí juega también con el timbre de su voz, la repetición y la distorsión para generar algo que suena como un glitch. Lo mismo ocurre en “Lifestyle Clues”, donde parece entrar más en los cambios físicos o en la mezcla de samples de “Premature balding”. En “Ready for life” vuelve a aparecer esta temática con “time is always running late”. Todas estas canciones contienen un aire post-punk muy claro que se relaciona con la idea del anacronismo del que hablaba Mark Fisher, en la que aparecen referencias aparentemente descolocadas de su tiempo que aún así resultan familiares.


En “Is it Forever” esta preocupación se entrelaza con el siguiente bloque temático del disco, cuyo contenido lírico tiene más que ver con las relaciones románticas. Aquí Martín parece preocuparse por las consecuencias que tiene el tiempo dentro de los vínculos afectivos, como la transformación que se produce en el amor, el lento apagón de un amor fugaz e intenso. En “oh look me in the eye tell me im young” aparece el miedo a dejar de ser joven, a perder la sensación de tener todo el tiempo del mundo por delante. 


En “Surrender”, los acordes jazzeros encajan muy bien en un estribillo donde la armonía se cierra a la perfección, generando una satisfacción que continúa con “dangerous things” y ese piano piano que se repite dialogando con la voz susurrante de Martín. Aquí hay una combinación que siempre me llama la atención, la de elementos que suenan grandes, dramáticos, contrarrestados con sonidos suaves y estructuras simples. 


El culmen del amor llega en “Big Big Love”, en la que Martin explora la parte más irracional del amor romántico: el momento del enamoramiento loco y profundo en el que todo se nubla alrededor y solo existe esa persona y el chute de hormonas que provoca. La canción desemboca en “I Feel Good”, colaboración con AMORE y uno de los temas en el que también se nota alguna referencia a Dean Blunt. Más allá de contener otro guiño a los 2000 con el título —pensemos en esa canción de “I Got You (I feel good)” de James Brown que sonaba en todos los anuncios de la tele hace 15 años— es un gran tema de pop por lo bien que encaja todo en la estructura y los acordes, además de la hipnotizante y dulce voz de María.


En relación a toda la estética que sigue el grupo de rusia idk existe un tono satírico que es difícil de determinar con precisión. Quizás haya algo que tenga que ver con esa locura vital general transformada en ridículo o sin sentido en el plano artístico, pues el arquetipo que parece reproducir el grupo es el del payaso. Aquí recuerdo de nuevo la figura del comodín del Rummikub, que también es el joker. 


Relacionado con esto, pienso en una de las canciones que más me llamaron la atención del disco “Only Natural”, que genera una imagen muy clara en la letra con el “Bury me alive for a video”. La canción desarrolla una imagen violenta y terrible desde la melancolía, como una nana que escuchada dos veces debería provocar la risa por lo absurdo de la situación. 


El primer día en que escuché este disco, me sentía realmente triste por la situación en el mundo, ansiosa, preocupada, pensando en el futuro, y me pase gran parte del día pensando en la imagen del rummikub y en esta última letra. mori ha vuelto al panorama musical con las herramientas perfectas para generar un disco, no solo de alta calidad por su producción y la buena estructura de algunas de sus canciones, sino también porque contiene un mundo artístico misterioso y profundo, que permite revelar capas de interpretación, que aunque puedan o no corresponder con las intenciones reales del artista, sí le proporcionan la seguridad de haber creado algo emocionante y a la vez contextualizado con el mundo actual.


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