Costumbres

No sex #55: Dormir con alguien

Eso es lo bello y lo feo del sueño. Quiero pensar que sabremos a quién y cómo abrir las puertas de nuestro edredón

18 de marzo 2026


Me gusta dormir boca abajo y con una pierna flexionada. No sé qué tan sano sea, nunca entendí si es lo mejor para mi columna vertebral, pero a mí me encanta dormir boca abajo y con una pierna levantada, parezco dispuesta para la escalada, quién sabe si también ando subiendo montañas imposibles en los sueños que luego no alcanzo a recordar.


Duermo con pijamas variados, tengo algunos que nunca enseñaría y otros reservados para viajes grupales. Tengo alguno precioso que me regalaron, pero resulta inevitable dormir con las peores cosas: la camiseta más vieja, el conjunto de ropa más ridículo. Además llevo gafas y mi pelo siempre se enreda al dormir, qué hago, es un pelo salvaje, finísimo y adicto a llevarme la contraria, nunca me deja en buen lugar.


Dormir, ese gran acto íntimo, maravilloso, único, ridículo y placentero. Dormir con alguien, ese gran acto íntimo, maravilloso, único, ridículo y no siempre placentero.


Todas estas frases son ficcionadas* pero podrían haber sido dichas por personas que conozco en los últimos años: «No dormí en toda la noche», «me costó dormirme horrores», «roncó, roncó», «ni de coña, yo no duermo nunca en casa ajena, qué horror, te levantas con la cara del otro mirándote fijo», «¿y si no se despierta? Qué hago, me aburro», «¿Y desayunar con él? ¿Y qué le cuento? A mí por las mañana me gusta el silencio».


*


Una cosa es la desnudez, el sexo, la calentura, la oscuridad, el delirio. Y otra es quedarte a dormir con alguien. Dormir con alguien puede pinchar la burbuja de la magia, somos todos cenicientas huyendo del palacio, corriendo, antes de que el hechizo se acabe. ¿Qué nos da miedo de dormir con alguien? ¿Que se den cuenta de que somos humanos?


En la nocturnidad queda todo, inamovible, íntimo y secreto. Si pasa en la noche, mañana será otro día y será más sencillo separar el error, el arrebato de pasión o la duda de si nos gusta mucho o si le daríamos un espacio mayor en nuestra vida. Optamos por no dárselo.** De la noche no pasas***. No podremos conversar sobre nada, no habrá un buenos días, un silencio incómodo ni la pregunta sobre la persiana bajada o no, si la luz molesta o no. Ni habrá que prestar camiseta, ni ir al baño a mear, ni ducharte con su gel. No habrá tampoco cuestión sobre si café sí o no, sobre si desayunas, cómo, sobre si madrugas, cómo, sobre luego que haces, sobre si quieres quedarte un rato. No sabrás si duermo boca abajo o de lado o con una pierna flexionada como dispuesta para la escalada. Habrá una frontera invisible. Una agradable y fácil línea roja.


Mostrarnos humanos ante el otro sigue siendo el tema****, y durmiendo se puede performar más bien poco. Eso es lo bello y lo feo del sueño, que se quitan las caretas y resulta que uno no siempre tiene la frase ingeniosa, el chiste o la piel intacta. Uno se duerme y es callado al despertar (o no), se le cae la saliva, se queda marcada la sábana en la cara. Uno se duerme y no es brillante, no lleva unos pantalones brillantes o tiene esa mirada feroz y brillante. Uno se duerme tan a gusto y en presencia de otro a veces es extraño no estar vendiendo lo que uno es, no estar tratando de enamorar y de conquistar. ¿Cómo conquista uno durmiendo? Aparta la pierna, uf qué calor. Por dios bendito me ahogo, ay si noto la respiración no puedo. Abrazarse está bien, pero necesito espacio. Es que mañana trabajo. ¿Puede quererte y querer dormir solo? ¿Podría decirte, pinchando toda burbuja de romanticismo, que me quiero levantar muy temprano e irme al gimnasio y tú te quedarás ahí, durmiendo, y eso no romperá nada de ese esfuerzo por mantener la atención en el otro?


En la serie Mrs. America, Cate Blanchett, interpretando a la esposa perfecta se pone el despertador para maquillarse y arreglarse justo a tiempo para que su marido la vea impoluta al abrir los ojos cada mañana. Yo querría que no fuésemos ella, es decir, que no corramos a esconder las legañas. Porque quiero pensar que sabremos a quién y cómo abrir las puertas de nuestro edredón y “I think it’s beautiful” que no tenga que ocurrir siempre.



*son reales.

**estas personas están felices por evitar resacas y dormir a pierna suelta, dormir a lo ancho en diagonal en la cama de 1,50.

***algunas caras de decepción cuando ocurre esto son dignas de derrota de final del Mundial.

****es absolutamente ridículo que a los seres humanos nos cueste más mostrarnos como humanos, es decir, con lo que todos compartimos y nos sintamos tan cómodos en la interpretación. ¿Somos pavos reales?



sustrato funciona gracias a las aportaciones de lectores como tú, que llegas al final de los artículos. Por eso somos de verdad independientes.

Más, aquí

Suscríbete a sustrato.
Apoya el trabajo de Carla Mouriño

Lee a tus autores favoritos y apoya su trabajo independiente y audaz.

VER PLANES