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No sex #60: Hombres curiosos, inteligentes, sensibles
Prefiero una moda que consista en leer libros o ver pelis de Greta Gerwig
13 de mayo 2026 · 1 comentario
Prefiero una moda que consista en leer libros o ver pelis de Greta Gerwig
El Mundial de fútbol empieza en 30 días y veremos a decenas de hombres sudar, pelear y creer que lo más importante del mundo lo están haciendo ellos, tratando de marcar en la portería contraria y llevarse la corona a sus países, dónde serán recibidos como héroes de una guerra imaginaria. No lo critico, a mí me encanta. Vi el último mundial en Argentina y entendí, o más bien viví, cómo el fútbol vertebra y cómo logra ser el catalizador de pasiones irresueltas que salen y se desbocan con grandilocuencia y sin medida cada vez que se juega. Porque se juegan el valor y la dignidad de un país, porque se juzgan el arrojo y las formas. Y alguien acaba ganando esa batalla.
Estas semanas, el surgimiento de otro1 futbolista sensible se ha convertido en la comidilla de internet. Tratado como animal mitológico, una especie de hombre rareza, ha salido a la luz de Internet que el futbolista del Rayo Vallecano Sergio Camello (nacido en 2001) ha dejado algunas reseñas en Letterbox de lo que parece que el público considera películas indies o femeninas o vaya usted a saber qué. Dice Sergio: “Me flipa Sofía Coppola.. peliculón”, o confiesa que tuvo el corazón roto con Normal People.
Lo mismo pasó con Hector Bellerín. Resulta que el tío leía, pero cómo se atreve a leer, por dios, cómo se atreve a jugar a fútbol y recomendarnos libros, pero este quién se ha creído que es. Que elija su camino: la pelota o la lectura, la pelota y la nada, o la lectura y la intelectualidad. De ninguna manera, chicos, lo que estáis haciendo está prohibido por la policía de los señores que nos dicen a todos lo que tenemos que ser en cada momento.
La reacción general suele ser que estos chicos interpretan este papel para tener sexo con mujeres y colarles su sensibilidad, pero que en realidad ellos son unos machotes. Para este crítico público ellos fingen ser curiosos y delicados para acostarse con alguien y/o para causar sensación en la red. ¿Quién no querría ser el chico de Internet? ¿Quién no querría tener a las mujeres de Twitter detrás queriendo que el chico sensible les explique un fuera de juego? Allá por 2010 nos enfrentamos a la metrosexualidad de Beckham, que de repente mostraba que los futbolistas podían depilarse, ponerse pendientes y tatuarse. Ahora nos escandaliza que un futbolista lea o vea películas y yo tampoco querría darles un trono porque lo hagan2, aunque sí puedo reconocerles que en su profesión que parece que se valora el hunga-hunga se atrevan a decir alguna cosa distinta.
Girls being girls a veces, claro. Pero girls también pueden amar el fútbol, pasar de él, leer romances o ser más oscuras que un martes de febrero. Toda esta amalgama de eventualidades de Internet me hacen pensar no sólo en si es posible otra masculinidad, porque creo sí que lo es, porque eso lo veo, porque a esos hombres los conozco, sino la expresión de la misma. O la ya remota opción de que ambas convivan.
Igual que creo que si las mujeres sólo somos impolutas, orquideosas3 y educadas, nos están quitando la libertad de ser rudas, desordenadas y viscerales. Quiero poder ser un cactus, una simple y áspera espiga de trigo.
¿Los futbolistas no pueden ser curiosos, inteligentes o sensibles? Ergo, ¿los hombres tampoco? Solicito el derecho a negarme. Quisiera discrepar y hacerlo con optimismo, no por darles un capote, sino por dárnoslo a todos. Prefiero una moda que consista en leer libros o ver pelis de Greta Gerwig, prefiero, en general, que se pueda imaginar otras maneras de ser. Y me pregunto si nos molesta que sea potencialmente mentira, si nos fastidia que liguen más porque mienten4 o si lo que no aguantamos es ver a un tío siendo sensible en un entorno en el que no debería serlo. Se acepta, no sé si a regañadientes o porque sencillamente no juegan en la misma liga, que los modernos lloren en sus recitales de poesía pero tío, tú eres futbolista, tú en el cerebro no tienes nada y déjame que yo siga creyendo en eso porque me hace sentir seguro tener un único camino que recorrer. Siempre es más fácil no tener que dirimir dónde canalizar nada.
Al César lo que es del César. A las chicas, cosas de chicas y a los chicos, pues también. *bostezo*
El fútbol parece un reducto inalterable y, sin embargo, si fuese verdad aquello de que «es una metáfora de la vida» querría yo repensarlo: que la vida, que también parecía inalterable, ergo las relaciones de pareja y sus dinámicas, resulta que sí conseguimos alterarla con un poquito de voluntad.
Yo querría ver a más hombres curiosos, inteligentes y sensibles.
Que inventen, Román, que inventen… podría haberlo dicho Frances Ha, que también se estaba buscando la vida.
1digo otro porque parece que sólo hay tres y todos sabemos quiénes son.
2la sobrepremiación por una actuación normal me parece uno de los grandes males al que batir: por dios, vio una película que no era el Padrino. ¿Le hace eso el chico más sensible del mundo?
3He inventado esta palabra porque la orquídea es delicadísima y bellísima y me servía.
4¿Quién no miente un poco al ligar? ¿Quién no performa? ¿Quién me negará a mí que la envidia es nuestra verdadera práctica deportiva?
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