Costumbres

Por lo que venga

Hay que brindar con sentido

10 de junio 2026


La cafetería de un alvia es una radiografía de pasajeros. Más ahora, pues uno sabe cuándo entra en uno de esos trenes dirección a la capital pero no cuándo sale, por lo que entiendo que la gente se reúne en ese bar andante como si de la última cena se tratara. 


El vagón 3 (creo que es el 3 en todos los trenes) es un escáner líquido que te chiva la situación personal de cada uno de los que allí de pie entablan conversaciones vacías para ver si así pasa el tiempo antes. Uno puede adivinar qué tipo de viaje está realizando cada uno de los allí presentes, incluso por lo que bebe. Están quienes viajan por trabajo y toman café. La mayoría prefieren escuchar para soplarle mientras al vaso, pues pareciera que Renfe tiene un dragón más que una cafetera. Por otro lado están los turistas extranjeros, que abogan más por espumosos o botellas pequeñas de vino envasado en plástico, que vaya usted a saber cómo sabe, pero les da bastante igual, ellos son felices a su manera. Les da igual tanto el envase como el vaso endeble de plástico en el que beben. Brindan y sonríen de nuevo. Les da igual que ese chin chin sea silencioso. Celebran, que no es poco.


Fue viendo a la pareja extranjera cuando me lo pregunté, ¿por qué brindamos? ¿Le hemos restado el valor que verdaderamente tiene un brindis al chocar nuestros vasos en cada ronda porque sí? Dicen que el alzamiento de las copas se remonta a la Antigua Grecia, donde se les agradecía a los dioses antes de beber en banquetes u ocasiones especiales. Y me da miedo que se pierdan ciertos ritos, que los banalicemos haciéndolos por hacer.


Porque el brindis debe tener un sentido que vaya más allá de esa moda horrible de apoyar el vaso después de chocar para poder beber. Ha de ser conciso, directo. Enrollarnos de más solo hará perder el foco de lo que verdaderamente queremos decir alzando nuestras copas por algo o por alguien. Cortita y al pie, que diría Alfredo Di Stéfano. No sé a quién le escuché esa frase, pero me gusta brindar con un “por lo que venga”, que no es más que darle la mano a los próximos acontecimientos, porque sean buenos o malos, siempre nos dejarán algún aprendizaje.


Hay que brindar con sentido, da igual el dónde, lo importante es el porqué y con quién. Da igual si es con agua, champán o coca cola Brindemos en tanatorios, en bodas, comuniones, días cualquiera, pero siempre con un fondo.


¿Y tú, por qué brindas? Te leo en comentarios.

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