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Jesús Terrés: «Si le pides a la mejor inteligencia artificial que diseñe una ciudad, es imposible que cree Cádiz»
Quiero ser una buena persona, un buen marido, un buen padre de mis gatos y escribir buenos libros. No quiero ser productivo.
1 de julio 2026
Quiero ser una buena persona, un buen marido, un buen padre de mis gatos y escribir buenos libros. No quiero ser productivo.
Basta caminar por un par de calles con Jesús Terrés (Valencia, 1977), que vino a Cádiz a hablar de su último libro Vivir sin Miedo con motivo la 41ª Feria del Libro de la ciudad.
Cuando uno habla con Jesús llega a la conclusión de que cada paso, cada movimiento en el tablero de la vida, es un trazo ligero pero profundo en un lienzo que sabe que va a terminar en algún momento. Por eso no duda nunca en seguir pintando. Terrés habla (y escribe) con la misma finura con la que Sugar Ray Leonard se movía por el cuadrilátero y, a la vez, con la pegada de Mike Tyson. Un fino estilista de las letras con una pegada que dejaría k.o. al mayor de los insensibles.
Pregunta: ¿Tienen cabida términos tan notorios en la actualidad como la productividad o la optimización del tiempo para alguien que entiende la vida de otra manera?
Respuesta: Pienso que todo en la vida funciona como un péndulo, es decir, las modas tal y como vienen se van. Intento quedarme con lo bueno de cada ola que viene, pero lo que no voy a hacer es cambiar mi vida. Quiero ser una buena persona, un buen marido, un buen padre de mis gatos y escribir buenos libros. No quiero ser productivo.
P: ¿Crees que la falta de erratas por parte de la IA a la hora de redactar un texto es una ventaja para el lector? Es decir, lo humano es imperfecto por defecto. ¿No hya más belleza ahí?
R: Estoy completamente de acuerdo con lo que dices. Además, aprovechando que estamos en Cádiz, no se me ocurre ningún lugar como este para explicar la belleza desde la imperfección. Si le pides a la mejor inteligencia artificial que diseñe una ciudad, es imposible que cree Cádiz. Y precisamente ahí está el alma.
P: En muchos de tus textos es probable que tus lectores encuentren mucho en pocas palabras. ¿Cómo se consigue la convivencia entre la profundidad y la ligereza?
R: A mí Cádiz me ha enseñado mucho en todo. En mi forma de vivir, de ver el mundo, y también me ha enseñado a quitar. Siempre se puede decir más con menos. Y aquí sois expertos en esto. Cádiz me ha ayudado a focalizar qué quiero decir sin irme por las ramas.
P: Has venido a Cádiz a presentar tu libro Vivir sin miedo, ¿Se puede vivir sin miedo o hay que convivir con ellos?
R: Podríamos decir que el título es un trampantojo. Se ha de vivir con miedo. Las cosas malas se llevan encima. La desgracia y el dolor forman parte de la vida.
P: ¿Crees que uno de los mayores miedos que tiene la gente es el compromiso?
R: Es probable que las generaciones anteriores tuviesen como propósito tener una familia. En cambio, las generaciones de ahora priman su felicidad ante cualquier otra cosa. Tal vez sea porque el foco ha cambiado. Creo que la gente busca su felicidad en un momento concreto, no en algo mayor. Se aferran al presente. No solo en el amor. También en las ciudades y los trabajos.
P: ¿Cuál es el miedo del que más te has reído a posteriori?
R: Hace veinte años me importaba demasiado la opinión de los demás. Quería impresionar a la gente con mis textos. Y aquello era un error. Primero tengo que enamorarme a mí mismo. No es que no me importe ahora, pero no vivo pensando en contentar a nadie.
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