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Queridísima Mina: Caí en la cuenta en el concierto de Pablopablo

Pensaba yo en cómo defender ese sentimiento

16 de marzo 2026


Queridísima Mina: 


El jueves por la noche, nostálgicos de la nostalgia y melancólicos de la melancolía nos juntamos en el concierto de Pablopablo en Madrid. Se nos escapaban lagrimitas entre canciones y agradecimientos cuando pensaba yo en cómo defender ese sentimiento, la nostalgia, tan mal usado para la política y que, en cambio, me ha hecho siempre tan feliz.


Caí en la cuenta de que la persona nostálgica tiene anhelo de sentimientos. Hace turismo de sus desgracias y triunfos, pero no se recrea en ello por el deseo real de volver, sino precisamente porque nunca lo hará. Tampoco lo querría. ¿No es acaso placentero concederse ese espacio mientras se avanza a nuevas formas?, ¿no hay algo progresista en eso? Si rechazamos la concepción lineal, ¿no conviven las dos dimensiones al mismo tiempo?


El cancionero de Pablopablo hace buena síntesis. Todavía es la palabra con la que expresa los rastros que aún quedan, pero serviría para el brillo que está por llegar. El hambre de Vida nueva fue uno de los momentos más coreados y tiene ese aviso a la vez vitalista y nostálgico del futuro: espabílate, que de a poco se empieza a marchitar. No me llega tristeza, sino esperanza.


Hay algo que agita en ese trago fresco y oscuro que no se parece a la felicidad de la Coca-Cola.


Nostálgicamente tuya,


PD. ¿Qué otras canciones te provocan esta sensación? Pensaba en Como un G…. 


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