Libros

Reversible columna

Lo que escribas quedará registrado para siempre y los cambios históricos dejarán en evidencia tus más erradas posiciones.

12 de marzo 2026


¿Y si pudiera escribirse una columna reversible que, al leer cada frase en orden inverso, se invirtiera también su mensaje?


Una columna cremallera, una columna palíndroma, una columna calcetín para los escritores chaqueteros que necesitan escurrirse como morenas entre las rocas cada vez que sienten el peligro que representa un cambio en el poder a cuyo abrigo escriben y de cuyos intereses se nutren.


Si otros formatos más encorsetados pueden lograr la lectura de arriba abajo y viceversa, no hay motivo por el cual una columna, con la libertad que otorga la prosa, no sea capaz de lograr lo que podría lograr una greguería o un soneto.


Es cierto que las limitaciones inherentes a un soneto tal vez hagan más propicia la pirueta, pero también la prosa podría beneficiarse del ejemplo de Julio Cortázar. 


de abajo arriba o bien de arriba abajo

obstinado hacedor de la poesía

visionario amarrándose a un espejo

para llegar hasta el dorado gajo


antagonista de la simetría

vanamente eludiendo su reflejo

náufrago que a la arena al fin arriba

en un amanecer de cataclismo


será el poeta de este paroxismo

quien en la alterna imagen lo conciba

árbol que se levanta o se derriba


simulacro de cima ante el abismo

este camino lleva hacia sí mismo

de arriba abajo o bien de abajo arriba


El ejemplo lo podemos encontrar en Un tal Lucas (1979), en cuya tercera parte —hacia el final, en el capítulo titulado Lucas y sus sonetos— Julio Cortázar nos despeja cómo una estructura espejada podría funcionar.


Pero para destilar la fórmula de semejante estructura tal vez necesitaríamos concretar lo que estamos buscando exactamente de una forma mejor, más precisa.


Dar con una fórmula así, que consiga hacer que un texto de opinión, una columna o un ensayo mute su tesis sin necesidad de modificarlo, sería algo valiosísimo para quienes dependen de factores externos —una beca pública, un mecenas, el favor de un medio o partido político— para publicar.


A pesar de los esfuerzos que un escritor dedique a resultar ambiguo, muchas veces es inevitable que se filtre una intención, una verdad, un hecho que marca su frente: no como cruz de ceniza en cuaresma, sino como cicatriz indeleble.


La opción de escribir algo deliberadamente indeterminado puede resultar atractiva si lo que uno pretende es no mojarse, pero no es lo mismo no mojarse que querer mojarse siempre a favor, que tus textos tengan una cualidad cambiante, y la mera ambigüedad no logra eso.


Es un hecho al que antes o después tendrá que enfrentarse todo escritor, especialmente quienes publican columnas al calor de la actualidad.


Lo que escribas quedará registrado para siempre y los cambios históricos dejarán en evidencia tus más erradas posiciones.


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