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Sobre 'A Oscuras' de Thomas Pynchon: algunas cosas que aparecen y desaparecen
Es sorprendente que, a pesar de todos nuestros esfuerzos por no implicarnos demasiado, sigan apareciendo en el mundo cosas terribles.
6 de mayo 2026
Es sorprendente que, a pesar de todos nuestros esfuerzos por no implicarnos demasiado, sigan apareciendo en el mundo cosas terribles.
Hay un submarino austro-húngaro en el Lago Michigan. Hay queso fabricado con elementos radioactivos para que no caduque nunca. Hay un congreso en el que se preguntan si el queso tiene conciencia. Aparecen elfos que reparten bombas. Aparece Al Capone. Hay un golpe de estado en EEUU. Aparece en dos ocasiones el nombre de un actor del Hollywood precode de origen húngaro que hizo de Drácula y murió de alcoholismo y adicción a la morfina. Aquí, si os interesa, un blog con todas las bebidas que aparecen en los libros de Pynchon1. Hay una bailarina que solo mantiene relaciones con hombres casados pero que hace dos excepciones: con el protagonista de la novela y con un jefe de la mafia italiana de Chicago. Hay, por supuesto, una gran conspiración.
Se cita a los Primo de Rivera, padre e hijo, a la revolución de Asturias y a la falange. Se dice que España es conocida a nivel internacional por sus anarquistas. Aparecen y desaparecen armas, chismes y personas por teletransportación, electromagnetismo o por fuerzas sobrenaturales que no son ninguna tontería. Hay muchos nazis por todas partes. Y cada vez más. No aparecen formas razonables o posibles o si quiera pensables de parar la aparición de los nazis en ambos continentes.
Aparece una película cuyo tema es simplemente la comida: al ser proyectada frente a las hambrientas poblaciones estadounidenses de la época de la depresión, sus imágenes brillantes y por lo visto apetecibles producen reyertas, altercados e intentos de asalto con tenedores y cuchillos en mano como si lo que allí aparecía fuera real. Tras los visionados, aparecen marcas de mordiscos por las paredes, pero ni rastro de los sabrosos pavos gigantes ni de las sopas de tamaño casi piscinesco.
Hay, también, un músico de jazz judío al que contratan para tocar en un campamento de ultraderecha pero que, en realidad, es un espía con la misión de salvar a los judíos que encuentre por allí. Hay una larguísima carrera de extrañas motocicletas a lo largo de centroeuropa. Hay un personaje que viaja en autogiro. Aparece un Al Capone del queso que, cuando conoce a Al Capone de verdad le pregunta de qué es exactamente el Al capone.
Hace ya muchos años (Pynchon es bien viejo) apareció un prólogo2 en el que aseguraba que los textos de ficción no podían empezar a pensarse o escribirse desde ideas abstractas. Que tenía que aparecer, primero, un conflicto humano. ¿Hay conflicto humano en A Oscuras? Hicks, el protagonista, se dedicaba a una profesión que podría parecer ciertamente cercana al fascismo: reventar huelgas. Pero también parece que, al contrario de la corriente general de la novela, su movimiento es de alejamiento de la violencia, incluso de arrepentimiento por el daño que podría haber infligido de no ser porque su arma desapareció en un momento muy oportuno. Hicks parece ser un espectador de las violentas corrientes electromagnéticas, fascistas y quizás sobrenaturales, pero muy serias, que conectan EEUU y Europa. Él mismo es otro elemento que aparece y desaparece del mapa sin tener un especial impacto en la historia. Es sorprendente que, a pesar de todos nuestros esfuerzos por no implicarnos demasiado, sigan apareciendo en el mundo cosas terribles.
1 https://drunkpynchon.com/shadow-ticket/
2 Thomas Pynchon, Un lento aprendizaje, trad. de Jordi Fibla, Barcelona, Tusquets Editores, 2014
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