__MESSAGE__
Un verano te romperán el corazón
Aparecen formas nuevas, te invade la alteración. Escuchas letras que ahora comprende
16 de junio 2026 · 2 comentarios
Aparecen formas nuevas, te invade la alteración. Escuchas letras que ahora comprende
Para Gema del Castillo y Luis Maínez,
y para todos los que volverán a proyectar Fallen Angels (perfecto)
Es verano y eres joven, pero tienes el corazón roto, de modo que no te sirven ni el verano ni ser joven ni todas sus consecuencias; hacer lo que te dé la gana, compartir planes con gente magnética o haber adelgazado sin darte cuenta. No esperabas que las circunstancias afectaran a tu cuerpo, pero te dio una pena tan absorbente que todo se te cae. Las lágrimas y los vaqueros. Tu tía lo valora: “Qué guapa”. Y tu padre se asusta, porque estás de copiloto con un llanto atávico: “No te quiere y ya”. Para que tu padre te diga “no te quiere y ya”, has tenido que soplar mucha pena.
Te han dejado en el peor momento (siempre es el peor momento). Tú esperabas una temporada de hedonismo y se te cruzó él. Ya no pudiste dedicarte al tonteo con cualquiera ni al escapismo en las noches con amigas; tampoco pensaste en disparar tu ambición. Te mantuvo al hilo de sus palabras, en sus movimientos, en su manera sutil de imponerse. Lo eclipsó todo, se zampó al resto de chicos. ¿Era tan guapo? Ocurrió algo peor: su cara te era familiar sin haberla visto antes. No te resultaba extraño, lo sentiste tuyo. Cediste a una ficción.
Te viene constantemente lo que te dijo, que no te quería —tú le retorciste para que lo pronunciara, sabías que solo así le soltarías; y él lo hizo, cobarde—. Imaginas que estará borracho en un banco con su mejor amigo, celebrando que vuelven a ser dos, y que terminará la noche con una maratón de una serie hasta el amanecer. Estará aliviado por deshacerse de tu amor intenso, urgente y en asterisco*. Había mucho oculto, mucho que aclarar. Tenías que contener tus sentimientos para que no se asustara, pero se asustó de todos modos. Al fin eres ¿libre? Al menos puedes desatarte en la pérdida.
***
“Eres demasiado para él”, te dice una amiga en una terraza. Aplasta el cigarro en el cenicero y quieres que te lo aplaste a ti en la cabeza para sentir algo que no sea este desconsuelo ampuloso. “Era muy triste, te iba a convertir a ti en una triste”, insiste otro colega que ha venido en moto de madrugada para consolarte. Te dan ganas de decirle: “Lo consiguió”. Estás como Vilariño, “lejos de todas las almas,/ de todo lo tierno, de todo lo suave”.
Desde que te rompieron el corazón la vida tiene otros trazos, aparecen formas nuevas, te invade la alteración. Escuchas letras que ahora comprendes. Tu amiga te hizo una playlist que se llama el despecho. Con los primeros acordes de Llorando en la limo (Cariño) te subes al coche de unos desconocidos para que te acerquen a casa, no te da miedo el secuestro. It's a possibility (Lykke Li). Vas en bici, te cruzas con un guapo del barrio, se te cae el teléfono y tienes que bajarte. Estabas sollozando y te quedas muda frente a él. Ojalá habérselo dicho, contárselo a todo el mundo: “Me dejaron”. Vuelves a subirte, a pedalear. Getz, Gilberto y Jobim te aconsejan en Pra machucar meu coração: “Quem sabe, não foi bem melhor assim”. Quieres aprender la ciencia de vivir para no sufrir.
Te enseñó una canción y te secuestró un artista, un grupo, un género. Lo tendrás en cuarentena (pero luego volverás a todo, con seguridad y reconocimiento). Hay lugares de la ciudad vetados, caminos intransitables. RESTRINGIDO SOLO A PERSONAL AUTORIZADO. Tienes que esquivar lo que te hiere, que es casi todo. Lo peor es que quizás no te recuerda a él, sino a ti misma, a la radiante emoción de entonces. “Y cuanto de mi amor puedas, memoria, cuanto puedas, tráemelo de nuevo esta noche”, pidió Kaváfis. Pasas por todas las fases: No lo entiendo/ No era para mí/ Era para mí y se dará cuenta/ Volverá/ No quiero que vuelva/ No volverá nunca/ ¿Por qué no vuelve?/ ¿Cómo es posible que yo no le guste a alguien?/ ¿Cómo le voy a gustar?
La actriz francesa rubia de Cuento de verano dice: “Algunos días, me gustaría ser estúpida y fea. Solo conozco tíos que quieren acostarse conmigo”. Ella se queja, pero te das cuenta: tú deberías besarte con otra persona. Lo antes posible. Te invade la desesperación porque las últimas manos fueron sus manos. La obsesión pasa a ser que te despeguen la pátina del pecho, que venga alguien y te la arranque. Quieres que se derrita todo y venga lo siguiente; el cuerpo pide invierno.
***
Jeff Buckley logró lo imposible: ser amigo de Rebeca Moore después de su ruptura. Lo dejaron por la fama de él, pero siguió dedicándole canciones. La llamaba —la había apodado cuando eran amantes— mariposa. “Nuestro sufrimiento muda de piel y revela una piel nueva, una fuerza nueva. El amor cura todas las heridas; el tiempo, por sí solo, no basta”, escribió sobre ella en su diario en 1997. La metamorfosis, del romance a la amistad. Meses después, a los 30 años, mientras se bañaba en el río Wolf, un barco formó una corriente violenta y lo ahogó. Sweet lover, you, you should've come over/ How long will I wait for you? ¿Hasta cuándo?
El desamor te incita, te conmueve. Pasas por instantes de euforia, piensas que sanas, que te acompañan, que se preocupan por ti… Pero cualquier detalle te devuelve a los infiernos del desánimo. Quieres distraerte, sales, paseas, viajas. Empiezas El Amante de Marguerite Duras, un libro que encontraste en la casa de veraneo. Maldita la hora.
— Olvidaremos.
— No.
—Haremos el amor con otra gente.
—Sí.
El llanto. Lloran, muy bajo.
— Y luego un día querremos a otra gente.
— Es verdad.
Silencio. Lloran.
Lloras. Pero comprendes que algún día habrás cumplido lo que dice Duras, habrás querido a otra gente. O solo a una persona. Eres tan inexperta que no te imaginas que dentro de una vida caben muchas viditas. Que mantendrás cierta nostalgia, incluso de épocas inhóspitas. El pasado siempre está iluminado. El presente siempre está sin asfaltar. Las siguientes personas que te conozcan no verán el desencanto que te atraviesa, que ahora parece la totalidad de tu ser. Solo cuando eres tan joven y no tienes nada puedes alcanzarlo todo y puedes perderlo todo y puedes desajustarlo todo y puedes armarlo todo de nuevo. Vas liviana.
Ha pasado un tiempo y algunas circunstancias han empeorado (no te imaginas la tragedia), otras han florecido (ni en tu fantasía invocabas tanta suerte). Tenían razón, nadie se amarra al desamor. Solo los vagos, solo los aburridos. Tú te libras porque tienes ganas de participar, de divertirte, de mantener otros pulsos. Años después podrás escribir estas palabras. Y, cuando a una amiga le rompan el corazón, te chispearán los ojos. No hará falta que indague, le dirás sin rodeos: “Te entiendo”. Compartiréis la ruina. Le dirás que la esperas al otro lado, en la esperanza. Tranquila, no te impacientes, llegará pronto.
Sigue a Claudia Vila
Recibe un email con todos los nuevos artículos de Claudia Vila
¿Qué opinas?
2 comentariosTe veo poco, te miro mucho
Por Claudia Vila
Estoy bien, ¿tú estás bien? Yo genial, porque no lo pienso.
Jacob Elordi, he pensado en ti
Por Claudia Vila
Tienes que taparte la boca de la emoción, sueltas una carcajada tímida, el cuerpo serpentea en la butaca del cine.
Mi casa es una habitación
Por Claudia Vila
Dios hizo el mundo en seis días, mi hogar lo encuentro en 30. Un mes de preaviso para dejar el piso y al mismo tiempo para buscar el siguiente; que me cautive, que encaje en mi partida presupuestaria y que yo deslumbre entre el casting de interesados.
Levantar cabeza
Por Patricia Conor
El día que empecé a pensar este texto yo cruzaba los antiguos Callejones de El Perchel, de camino a la manifestación por la vivienda del 9 de noviembre de 2024. Caminaba hacia delante cuando el sonido de una grúa de demolición me sacó de mi ensimismamiento. Alcé la cabeza y observé atónita cómo una bola de derribo impactaba contra el muro de piedra que hasta entonces las vecinas, que miraban conmigo, habían llamado barrio, habían llamado casa.
a cuerpo triste.
Por carlotta cosials
me mudé hace unos años y (estúpida ambiciosa) decidí comprarme una cama gigante porque pensé (me prometí) que nunca volvería a vivir en una habitación tan pequeña como para que mi nueva cama gigante no cupiese.
Mi corazón es un call center
Por Nadia Risueño
me gustaría tener un novio sólo para textearle que viviese muy lejos y que nunca quisiera verme, sólo mantenerme entregada al texting, soltarme las mayores burradas, las mejores poesías, tenerme online todo el día, tenerme caliente todo el día que me pague por escribirle, que haga de mis chats mi trabajo full time con seguridad social incluida cotizando por escribirle entre las preguntas abismales y el sexting más asqueroso
Abónate a sustrato.
Apoya el trabajo de Claudia Vila
Lee a tus autores favoritos y apoya su trabajo independiente y audaz.
VER PLANES