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Vivir desnudo
No estaría mal que los nombres y los motes llegaran y se fueran sin avisar. Como lo hacen las personas.
19 de diciembre 2024
No estaría mal que los nombres y los motes llegaran y se fueran sin avisar. Como lo hacen las personas.
«Voy por la calle tan contenta y no llevo encima nada más que tu nombre». Gloria Fuertes nos regalaba así su desnudez y bautizó (paradójicamente) el amor sin nombre.
El insondable mundo de los nombres. El poder de una sola palabra y todo lo que en ella se alberga. Un nombre es, al fin, una etiqueta. Algo que te define y te limita. Una carta de presentación. Algo a través de lo que nos representamos. Un nombre es el espacio que ocupamos. Un mundo de significado basto e intangible. A la vez es un destello fugaz, un breve resumen. Incluso puede llegar a ser un sello carente de significado.
En la gran mayoría de los casos, llevamos encima un nombre no elegido. Lo propio sería tener opción a revisión, a reformulación, incluso a cambio. De una forma fácil, sin trámites, indoloro.
A veces somos nuestro nombre. Muchas otras no. Su significado probablemente esté solamente en la mirada de quien nos observa. De quien elige lo que quiere ver.
Luego existen los motes. En ocasiones, fáciles y ligeros. En otras, menos acertados o convincentes. Pseudo-nombres elegidos que funcionan como salvavidas. O armas de doble filo que se arrastran desde el día en el que se impusieron.
No estaría mal que los nombres y los motes llegaran y se fueran sin avisar. Como lo hacen las personas. Pero la realidad es que permanecen con nosotros. Nos abrazan como un abrigo, como una segunda piel.
Por suerte, somos mucho más que nuestro nombre. Trascendemos su significado. O quizás somos quienes somos gracias a él.
Sea como sea, podemos ser quien queramos. Sin importar esa palabra escrita en el DNI, en la partida de nacimiento, en el encabezado de un examen, en el vaso de café para llevar del bar de la esquina o en el último paquete entregado por Correos.
Maya Angelou me conquistó con sus palabras. Sin duda, las elijo a ellas.
“Cuando la gente te diga quién es, créele. Pero es igualmente importante que no le creas cuando la gente intente decirte quién eres. Tú eres el único custodio de tu propia integridad , y las suposiciones que hacen quienes no entienden quién eres y lo que representas revelan mucho sobre ellos y absolutamente nada sobre ti.”
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