__MESSAGE__
A veces pasa
Pero hay días inconscientes, espídicos, reveladores. No cae uno en las expectativas ni en la deontología. La música callejera suena bien. No se teme haber dejado las puertas del coche abiertas. La estabilidad del ritmo cardíaco se da por hecha. El problema es que esos momentos son muy frágiles.
15 de abril 2025
Pero hay días inconscientes, espídicos, reveladores. No cae uno en las expectativas ni en la deontología. La música callejera suena bien. No se teme haber dejado las puertas del coche abiertas. La estabilidad del ritmo cardíaco se da por hecha. El problema es que esos momentos son muy frágiles.
A veces todo funciona. Se trata de un chispazo. Luego vuelven las nubes negras progresivamente o como un huracán, depende de la suerte que tenga ese día, y no tardo en volver a pisar las mismas minas de siempre. Pronto me digo que casi nunca afirmo nada con rotundidad, que no pienso en Dios ni en la actualidad política, que desperdicio mi tiempo y estoy condenado a desperdiciarlo y que pierdo tontamente los trenes. Aun así, a veces, cada cierto tiempo, me dejo llevar a pesar de las consecuencias, de los remordimientos, del día siguiente. A veces se suspende la rumia y no dudo porque no tengo nada sobre lo que dudar. Bebo solo un poco más de la cuenta, alcanzo la medida perfecta de forma inconsciente, y todo es claridad e ímpetu. Entonces hablo apasionadamente, bromeo. Los de la mesa de al lado piden fuego con camaradería. Dejo de ser transparente para los camareros. Y estamos solos y concentrados. Nos movemos en un limbo edénico. Somos extranjeros amnésicos. A veces solo pido que espere un poco más el próximo susto, la próxima llamada de desconcierto, la aclaración de que no bromeo. Durante esas tardes que terminan de noche no existen los kilómetros de carretera ni los domingos ni los ruegos de una pizca de piedad escuchando canciones de Nick Cave. Todo se ha acabado ya; lo que no ha empezado, también. Pero hay días inconscientes, espídicos, reveladores. No cae uno en las expectativas ni en la deontología. La música callejera suena bien. No se teme haber dejado las puertas del coche abiertas. La estabilidad del ritmo cardíaco se da por hecha. El problema es que esos momentos son muy frágiles. Es difícil mantener la serenidad exaltada sin que vuelvan las ganas de darle un tirón al collarín del tiempo. Siempre vuelven las preguntas, las confesiones frustradas. Pero por unos instantes, ciertamente, todo eso da igual. Si Jack Kerouac no es una referencia elevada, da igual. Se atrevió a escribir del tirón. Tuvo arrojo. No pensaba en el catedrático de la barba perfilada ni en los que dicen que se publica demasiado. En esos momentos no se piensa. Se sintetiza la realidad. No se tiene miedo ni se pierde el tiempo. Se bebe más y se fuma más y durante un puñado de horas no asoma el arrepentimiento. No se repara en el esnobismo. Nadie se toma en serio. Se bailan y se gritan las canciones que todos conocemos. Estallan los hallazgos efímeros. El viento sopla a favor. Se olvidan el paso del tiempo, las pastillas, las citas médicas postergadas. Si alguien pregunta si juega el Madrid, no se entiende la pregunta. La nostalgia, esos días, solo es un trampolín.
Sigue a Álvaro Gálvez Medina
Recibe un email con todos los nuevos artículos de Álvaro Gálvez Medina
¿Qué opinas?
Sin comentariosDías de sol y piedra, de Pepe Pérez-Muelas
Por Álvaro Gálvez Medina
Pepe Pérez-Muelas ha escrito un libro que anima a leer y a viajar, un libro repleto de hallazgos, que alcanza la cima partiendo de un estilo sobrio, sencillo y poético.
Cosas que me invento, una estampa carcelaria
Por Álvaro Gálvez Medina
Se sentó en su litera, la de arriba, y abrió el sobre. Centró su atención en la fotografía antes que en la carta. Ella aparecía desnuda
Tu área de servicio favorita
Por Álvaro Gálvez Medina
Los momentos importantes en la vida son obvios y lejanos. Luego están los pequeños momentos importantes en la vida, que son engranajes de nuestro presente. Hace poco viví uno de los segundos, que consistió en encontrar mi área de servicio favorita.
Brotes: Alicia Población
Por Brotes
Alicia Población lleva media vida orbitando entre escenarios, atriles, libros y charlas de sobremesa. Comunicadora por naturaleza, creó RECORDIS para quienes se atreven a dudar sin miedo y con la lentitud impropia de nuestros días.
Pepe "el Marlboro"
Por Álvaro González
En un mundo cada vez más homogéneo, en el que todas las ciudades abrazan a las mismas franquicias y quienes las habitamos vestimos con cuatro colores contados, hay un reducto de personalidad en cada uno de nosotros que traspasa nuestro nombre y nuestro apellido (qué divertido era encontrar a alguien en tuenti con tu mismo nombre y dos apellidos, ¿eh?): los motes.
Despedida de soltero
Por Luis Alonso Agúndez
Este fin de semana ha sido el mejor de mi vida.
Abónate a sustrato.
Apoya el trabajo de Álvaro Gálvez Medina
Lee a tus autores favoritos y apoya su trabajo independiente y audaz.
VER PLANES