__MESSAGE__
Andar por andar
No todos estamos hechos para caminar, al igual que tampoco lo estamos para la vida contemplativa.
18 de septiembre 2024
No todos estamos hechos para caminar, al igual que tampoco lo estamos para la vida contemplativa.
“Yo paso de hacer el Camino de Santiago, eso es andar por andar” dijo un amigo cuando le propuse durante una noche cualquiera de un año cualquiera irnos todos una semana a hacer el Camino. En aquel momento le habría mandado a quemar a la hoguera de los malos colegas, si no saben cuál es, es justo la siguiente a la derecha de la hoguera de las meigas. Porque un amigo que pretende sabotear un viaje en grupo sigue siendo tu amigo, pero eso se queda grabado para siempre. “Perdona a tus enemigos, pero nunca olvides sus nombres” escuché una vez jugando el modo campaña del Call of Duty Black Ops. Desde entonces me guardé esa frase para siempre.
Ahora que lo vuelvo a pensar, entiendo al bueno de J, no todos estamos hechos para caminar, al igual que tampoco lo estamos para la vida contemplativa. Lo dijo Fernán Gómez en su día: “Estoy muy capacitado para no hacer nada”, yo también, Fernando, yo también. Por eso me gusta pasear.
Puede que esto de caminar sin rumbo -o con menos prisa de lo habitual- lo heredé del lugar del que soy, ese que no tiene prisa y que te permite el lujo de llegar a cualquier lado rodeando la ciudad junto al mar. El mismo que te hace parar para observar cómo está el agua y si hay pescado. Porque ya llegaré a mi destino, lo prometo, pero, por favor, no quieran quitarme ese salado placer de ver cómo comen las lisas en la Alameda ni esa pregunta de cortesía al señor que pesca con aquello de “¿Cómo está hoy la cosa?”.
Yo creía que únicamente me gustaba pasear por Cádiz, ponerme cualquier episodio de Cowboys de Medianoche o alguna playlist digna de ser utilizada por Woody Allen en una de sus películas como banda sonora y contemplar la belleza del sitio del que soy, pero no. Estos días, aprovechando que han bajado las temperaturas, disfruto paseando por Sevilla, mi nueva ciudad. Arranco en la Avenida de la Palmera y tiro millas hasta que me canse o hasta que la hora de la cena lo indique.
Dicen que Sevilla se parece a Roma, pero creo que solo lo dicen porque en ambas hay muchas iglesias. No recuerdo quién dijo aquello de que Roma es tan bonita como decadente, pero Sevilla, puestos a comparar, es más bien tan antigua como moderna. Lo mismo puedes encontrarte a un cura moviéndose en patinete eléctrico que a dos tipos vestidos de la misma guisa que Bellerín santiguándose mientras el Baratillo -su Baratillo- pasa por la puerta de la Maestranza.
Y de este minúsculo y ridículo resumen de una ciudad en la que llevo nada más que tres semanas, la única conclusión que puedo sacar es la siguiente: da igual la ciudad que sea en la que esté que siempre disfruto caminando por ella. Adoro conocer lugares a través de esa vida lenta que nos permite andar a un paso tranquilo y confiado con las manos tras la espalda. Porque paseando por Roma pude entender por qué Alberti tituló así su libro “Roma, peligro para caminantes" con aquellos pasos de cebras que más que una tregua en las calles eran un símbolo de debilidad para quien pasea. Y pateándome Manhattan de cabo a rabo sentí en mis carnes que el ritmo de Nueva York es adictivo, que esa jungla de sirenas y cemento con olor a pizza de dólar y pretzels, una vez la caminas, estás tachando los días que faltan para volver a escuchar los ruidos de esa selva civilizada construída por el hombre.
La cuestión es que pasear me hace pensar que vivimos en un mundo en el que parece que caminar debe ser la última opción. Las ciudades se llenan de patinetes de alquiler, Google nos dice antes cuánto se tarda en llegar a los sitios en coche o en transporte público que andando. Hasta nos calcula el trayecto más corto y la ruta con menos tráfico. Así es imposible, ¿no? Nunca me había fijado en que andar rima con pensar. Y puede que estemos perdiendo el tiempo para el pensamiento por culpa de querer llegar antes a los sitios. De verdad que no quiero ponerme existencialista con esto del paseo, para eso hay un episodio del Hotel Jorge Juan que trata el tema a la perfección. Lo que pasa es que gracias a salir a pasear me acuerdo de que tengo que descongelar la comida para el día siguiente, llamo a mi abuela por teléfono y fantaseo con el número de páginas que debería tener ese libro perfecto que nunca escribiré.
Sigue a Álvaro González
Recibe un email con todos los nuevos artículos de Álvaro González
¿Qué opinas?
Sin comentariosPepe "el Marlboro"
Por Álvaro González
En un mundo cada vez más homogéneo, en el que todas las ciudades abrazan a las mismas franquicias y quienes las habitamos vestimos con cuatro colores contados, hay un reducto de personalidad en cada uno de nosotros que traspasa nuestro nombre y nuestro apellido (qué divertido era encontrar a alguien en tuenti con tu mismo nombre y dos apellidos, ¿eh?): los motes.
¿Qué querrán los guapos?
Por Álvaro González
No sé si es verdad que la belleza siempre gana, aunque sí tengo claro que desempata.
El preverano
Por Álvaro González
¿Pero qué hacemos mientras esperamos a la última tormenta antes del verano?
Muslos de mujer
Por Estrella Alonso
En los últimos días me he dado cuenta de que tengo muslos de mujer. No de chica, de adolescente, de chavala, mucho menos de niña. El muslo de mujer se caracteriza por la celulitis, por los hip dips, por los love handles
No sex #61: La regla y el amor
Por Carla Mouriño
[pre-menstruación] Querido cualquier hombre a mi alrededor: cuando tengo el síndrome pre-menstrual a veces me vuelvo completamente loca. No sigue una lógica exacta: unos días me da por llorar y otros mi susceptibilidad está disparada.
Brotes: Alicia Población
Por Brotes
Alicia Población lleva media vida orbitando entre escenarios, atriles, libros y charlas de sobremesa. Comunicadora por naturaleza, creó RECORDIS para quienes se atreven a dudar sin miedo y con la lentitud impropia de nuestros días.
Abónate a sustrato.
Apoya el trabajo de Álvaro González
Lee a tus autores favoritos y apoya su trabajo independiente y audaz.
VER PLANES