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Gracias, Alsina
Echaré de menos su voz cada mañana, esa voz que me hacía pensar, dudar y replantearme mis certezas.
17 de julio 2026
Paré de correr cuando dieron las ocho y Carlos Alsina comenzó su último monólogo. Me quedé quieto en la falda del monte Naranco, con Oviedo al fondo, escuchando cada palabra que salía de su boca. Son muchos años despertándome con esa voz con la que tantas veces me fui a la cama o que me acompañó durante las horas de estudio. Se va con él una época de mi vida y de la radio, aunque no tanto, porque el año que viene estará a partir de las diez haciendo lo que más le gusta; eso que engloba la cultura y la frivolité de la sociedad. Esa parte del programa que hay quienes menosprecian y que a otros nos hace tan felices.
Por deformación profesional y filia periodística, escucho casi todos los sermones matinales de las principales radios, pero con Alsina era diferente. Me levantaba sintonizando Onda Cero y muchas veces me daba mi primer baño de actualidad, ponía atención en las reflexiones de CA y era incapaz de perderme un segundo de sus entrevistas. Teniendo en cuenta que el sesgo siempre está presente, él fue el mejor y mayor fiscalizador de todos los que se asoman a las ondas. Un hombre temido por los políticos y adorado por los artistas es digno de admiración; es alguien que tiene claras sus prioridades y conoce qué es lo importante.
No pontifica como Àngels, no habla como Herrera ni tiene esa gracia intelectual y verborreica de Federico. Es un tipo genial y solvente que se toma su trabajo como una cosa seria, trata de hacerlo lo mejor posible y es capaz de contagiar su pasión por la radio a todos los que estamos al otro lado.
Creador de La Cultureta, renovador de las radionovelas, scout tremendo y visionario, entrevistador acérrimo y rocoso desde la solidez de una sonrisa. Controlador de los silencios y las pausas cual director de orquesta, aunque en ocasiones tuviera que tirar de la maza porque el gallinero de la tertulia se le descontrolaba.
Un maestro del que aprender cada día, incluso a distancia, impulsor de una manera de hacer radio de la que han salido grandes nombres. Empezando por Rafa Latorre —le toma el relevo y estarán mano a mano en Más de uno— y Marta García Aller —La Brújula queda bajo su batuta: todo controlado— y terminando por cualquiera que haya formado parte de ese equipo.
Echaré de menos la voz de Carlos Alsina cada mañana, esa voz que me hacía pensar, dudar y replantearme mis certezas. Va a ser verdad eso de que crecer es ir perdiendo cosas, pero no pensaba que eso también fuese aplicable a la radio.
Disfruta, Alsina, que el descanso es merecido.
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