Atentamente. 01 ; Martin Parr. Todo puede ser extraordinario.

«No nos damos cuenta de lo interesante que es el interior de un supermercado. Damos por descontada la belleza del día a día»

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Humanos, tenemos un problema, creemos que lo hemos visto todo porque alguna vez lo hemos mirado. La sorpresa actúa en nosotros una vez y se esfuma, es una bengala. Zas. Sin novedad no hay asombro. Ya conoces la esquina de debajo de tu casa. Ya dejas de mirar con curiosidad al vecino. Ya te crees que lo has visto todo, que lo has conocido todo, que el único universo interesante que puede reactivar tu mirada es ese que desconoces por completo. Ese viaje en el que de repente te disfrazas de extranjero y miras - ahora sí - con suma curiosidad, otro paisaje, un rostro distinto, un mundo inédito para ti. Muy pocos son los que se salvan. Muy pocos, desde luego, los que consiguen asombrarse en la misma medida por lo nuevo que por lo habitual. Entre esos pocos estuvo, haciendo extraordinario lo ordinario, el fotógrafo británico Martin Parr. 

 New Brighton, Reino Unido (“Last Resort” 1983-85)

La reina Isabel II falleció el 8 de septiembre de 2022 a las 15:10 del mediodía, hora británica. En Andalucía, eran poco más de las cuatro de la tarde, hora en la que, en las playas malagueñas, los visitantes hacían la digestión del bocadillo de tortilla e inundaban sus torsos, brazos y espaldas de crema solar antes de disfrutar de los últimos rayos de sol del verano. La noticia hizo arder sus teléfonos, que ya ardían de por sí apoyados en las hamacas del Terrace, del Hotel Marbella y del Beach Club. En cuestión de segundos un “ohhhh” de british accent, dramático y sorprendido, se pudo escuchar al unísono en todas  y cada una de las playas de la costa.

Allí, con su Canon al cuello, estaba Martin. Atento a la rojez de las pieles quemadas, el bañador estampado en animal print y el sandwich de nata que se derretía progresivamente en las manos del niño. Entre todos los teléfonos que ardían de la zona, quizás el que más era el suyo. Periodistas, periódicos y reconocidas revistas de todo Reino Unido se peleaban por contratarle para cubrir los acontecimientos próximos al fallecimiento de la reina, un encargo histórico que habría hecho relucir los ojos y el futuro de cualquier fotógrafo medio. Pero No, dijo Martin. Acababa de llegar a la Costa del Sol y no iba a permitirse abandonar su proyecto en el sur (MálagaEXPRESS) ¹  por nada del mundo.  Hay ciertas cosas que puedes permitirte cuando no eres un fotógrafo medio. Hay ciertas cosas que puedes permitirte cuando eres Martin Parr. 

De The Last Resort, New Brighton, Inglaterra

Nació en Epson, Inglaterra, y supo a los 14 años que quería ser fotógrafo documental. Retrató la clase obrera en Reino Unido, la cultura del consumo en Japón o la cultura vacacional europea, entre otras. Nos avisó de lo que venía cuando todavía no sabíamos verlo, del ocio y del consumo desbordado que iba a entrar como un torbellino en nuestras ciudades y en nuestras casas. Entre comida fast food británica y masas de turistas, Martin disparaba mientras nosotros buscábamos un hueco en la arena donde cavar nuestra sombrilla. Su mundo saturado de colores puso patas arribas a los clásicos de Magnum cuando entró por las puertas de la agencia con su mirada satírica y lúcida, alejada de las convenciones técnicas de siempre. Sin pretensiones, sentó las bases del nuevo documentalismo y partió en dos la idea preconcebida de que en la fotografía importaba más la estética que la verdad. 

En casi 50 años de dedicación, no sólo practicó la comedia hacia fuera, sino también hacia dentro.  En la serie Autoportraits, un libro editado como si fuese un labyrinth puzzle, fue él quien se puso delante de la cámara y proyectó todo ese humor sobre sí mismo, jugando con la comedia del Yo a través de souvenirs intervenidos que compraba en sus viajes. Pero no confundamos la ironía con la falta de seriedad, ya que catalogar la obra de Parr únicamente como - divertida-  significaría no haber entendido absolutamente ninguna de las reglas de su juego. Hay una cantidad importante de subtexto más allá del chiste visual, una inteligencia capaz de abordar por igual la iglesia metodista local que la vida de pacientes en un hospital mental en Prestwich. Hay que ser muy ingenioso para estar tan cerca de la realidad social y no perder en ningún momento el interés por lo absurdo. “El humor hace que el trabajo sea accesible. Quiero que la gente saque lo que quiera de lo que ve en mis fotos.” ²  

Del documental I Am Martin Parr (Lee Shulman)

En una entrevista para El Mundo’, Parr comentó que su intención eraHacer la vida diaria más interesante y que dejemos de ser perezosos. No nos damos cuenta de lo interesante que es el interior de un supermercado. Damos por descontada la belleza del día a día.” Para él, un pasillo de supermercado era su línea del frente y no había nada de valentía en las imágenes de guerra que retrataban crisis humanitarias o rostros con los cuales el fotógrafo no había tenido más contacto que el de hacer la foto e irse. Acércate más era su consejo para aficionados y expertos. Acércate más. Metete en el meollo del asunto y captura todo lo que se te presenta como vivo. Martin Parr no buscaba la épica, pero la encontraba en las personas que actúan como si nadie las estuviera mirando cuando devoran sin temor una hamburguesa o se quedan dormidos y boquiabiertos en la sillita de playa. La imagen atravesada por la experiencia humana. La imagen atravesada por el interés hacia todo lo que ocurre cuando todo lo que ocurre lo hace fuera de uno mismo. 

Parr falleció el 6 de diciembre de 2025, dejándonos un archivo visual de más de cincuenta años de obsesión y visión punzante. El punto clave de su obra, es que nunca se nombró ajeno a su propia mirada crítica. Se sabía como parte del problema del consumismo, el ocio y el turismo de masas. Intento fotografiar mi propia hipocresía y la de la sociedad⁴. Él también era un bañista en la playa, uno más en la cola del pub, a toda costa, un viajero. Sin embargo, Parr atendía a las rarezas y a lo incoherente de lo mundano, no dejaba de observar la sociedad como si la estuviese mirando por primera vez. Participaba del juego del mundo con otras reglas ;  mirarlo desde todas sus esquinas, sacarle brillo, afilarlo y recordar, para quien lo hubiera podido olvidar, cuál era la parte verdaderamente interesante. 

 De The Last Resort, New Brighton, Inglaterra

Pienso en todos los que caímos en la idea de que para alcanzar la imagen ideal debíamos cruzar el charco, comprar la cámara más cara del mercado y conocer a la perfección la regla de los tercios. Pienso en cómo nos dejamos engañar. En todas las imágenes que perdimos por pensar demasiado en las imágenes mientras tú, descarado y veloz, obedecías al impulso y encontrabas el mismo valor en el otro extremo del continente que en el pasillo de los congelados de la esquina. ¿Qué encuadres estarás buscando ahora, qué colores, qué rostros, qué visiones del mundo, todavía desconocidas para nosotros, estarás mirando desde donde quiera que estés?  I just show things as I find them. It’s not a journalistic statement. It’s a personal statement⁵. Me descubro riendo en el museo frente a tus fotografías. Alguien me dice que baje la voz y no lo hago. Hay un gran peligro en dejar de sorprenderse.

____

¹    Proyecto Málaga Express, durante la estancia de Martin Parr en la Costa del Sol. Diciembre de 2023, Museo de Málaga.
²    Entrevista en El País. Martin Parr, photographer: ‘When the absurdity of the world presents itself, I take the shot’

³    Entrevista en El Mundo, por Gonzalo Suárez.

⁴  ⁵  Fragmentos de una entrevista a Martin en Photoquotes.

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Atentamente. 01 ; Martin Parr. Todo puede ser extraordinario.
«No nos damos cuenta de lo interesante que es el interior de un supermercado. Damos por descontada la belleza del día a día»
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Humanos, tenemos un problema, creemos que lo hemos visto todo porque alguna vez lo hemos mirado. La sorpresa actúa en nosotros una vez y se esfuma, es una bengala. Zas. Sin novedad no hay asombro. Ya conoces la esquina de debajo de tu casa. Ya dejas de mirar con curiosidad al vecino. Ya te crees que lo has visto todo, que lo has conocido todo, que el único universo interesante que puede reactivar tu mirada es ese que desconoces por completo. Ese viaje en el que de repente te disfrazas de extranjero y miras - ahora sí - con suma curiosidad, otro paisaje, un rostro distinto, un mundo inédito para ti. Muy pocos son los que se salvan. Muy pocos, desde luego, los que consiguen asombrarse en la misma medida por lo nuevo que por lo habitual. Entre esos pocos estuvo, haciendo extraordinario lo ordinario, el fotógrafo británico Martin Parr. 

 New Brighton, Reino Unido (“Last Resort” 1983-85)

La reina Isabel II falleció el 8 de septiembre de 2022 a las 15:10 del mediodía, hora británica. En Andalucía, eran poco más de las cuatro de la tarde, hora en la que, en las playas malagueñas, los visitantes hacían la digestión del bocadillo de tortilla e inundaban sus torsos, brazos y espaldas de crema solar antes de disfrutar de los últimos rayos de sol del verano. La noticia hizo arder sus teléfonos, que ya ardían de por sí apoyados en las hamacas del Terrace, del Hotel Marbella y del Beach Club. En cuestión de segundos un “ohhhh” de british accent, dramático y sorprendido, se pudo escuchar al unísono en todas  y cada una de las playas de la costa.

Allí, con su Canon al cuello, estaba Martin. Atento a la rojez de las pieles quemadas, el bañador estampado en animal print y el sandwich de nata que se derretía progresivamente en las manos del niño. Entre todos los teléfonos que ardían de la zona, quizás el que más era el suyo. Periodistas, periódicos y reconocidas revistas de todo Reino Unido se peleaban por contratarle para cubrir los acontecimientos próximos al fallecimiento de la reina, un encargo histórico que habría hecho relucir los ojos y el futuro de cualquier fotógrafo medio. Pero No, dijo Martin. Acababa de llegar a la Costa del Sol y no iba a permitirse abandonar su proyecto en el sur (MálagaEXPRESS) ¹  por nada del mundo.  Hay ciertas cosas que puedes permitirte cuando no eres un fotógrafo medio. Hay ciertas cosas que puedes permitirte cuando eres Martin Parr. 

De The Last Resort, New Brighton, Inglaterra

Nació en Epson, Inglaterra, y supo a los 14 años que quería ser fotógrafo documental. Retrató la clase obrera en Reino Unido, la cultura del consumo en Japón o la cultura vacacional europea, entre otras. Nos avisó de lo que venía cuando todavía no sabíamos verlo, del ocio y del consumo desbordado que iba a entrar como un torbellino en nuestras ciudades y en nuestras casas. Entre comida fast food británica y masas de turistas, Martin disparaba mientras nosotros buscábamos un hueco en la arena donde cavar nuestra sombrilla. Su mundo saturado de colores puso patas arribas a los clásicos de Magnum cuando entró por las puertas de la agencia con su mirada satírica y lúcida, alejada de las convenciones técnicas de siempre. Sin pretensiones, sentó las bases del nuevo documentalismo y partió en dos la idea preconcebida de que en la fotografía importaba más la estética que la verdad. 

En casi 50 años de dedicación, no sólo practicó la comedia hacia fuera, sino también hacia dentro.  En la serie Autoportraits, un libro editado como si fuese un labyrinth puzzle, fue él quien se puso delante de la cámara y proyectó todo ese humor sobre sí mismo, jugando con la comedia del Yo a través de souvenirs intervenidos que compraba en sus viajes. Pero no confundamos la ironía con la falta de seriedad, ya que catalogar la obra de Parr únicamente como - divertida-  significaría no haber entendido absolutamente ninguna de las reglas de su juego. Hay una cantidad importante de subtexto más allá del chiste visual, una inteligencia capaz de abordar por igual la iglesia metodista local que la vida de pacientes en un hospital mental en Prestwich. Hay que ser muy ingenioso para estar tan cerca de la realidad social y no perder en ningún momento el interés por lo absurdo. “El humor hace que el trabajo sea accesible. Quiero que la gente saque lo que quiera de lo que ve en mis fotos.” ²  

Del documental I Am Martin Parr (Lee Shulman)

En una entrevista para El Mundo’, Parr comentó que su intención eraHacer la vida diaria más interesante y que dejemos de ser perezosos. No nos damos cuenta de lo interesante que es el interior de un supermercado. Damos por descontada la belleza del día a día.” Para él, un pasillo de supermercado era su línea del frente y no había nada de valentía en las imágenes de guerra que retrataban crisis humanitarias o rostros con los cuales el fotógrafo no había tenido más contacto que el de hacer la foto e irse. Acércate más era su consejo para aficionados y expertos. Acércate más. Metete en el meollo del asunto y captura todo lo que se te presenta como vivo. Martin Parr no buscaba la épica, pero la encontraba en las personas que actúan como si nadie las estuviera mirando cuando devoran sin temor una hamburguesa o se quedan dormidos y boquiabiertos en la sillita de playa. La imagen atravesada por la experiencia humana. La imagen atravesada por el interés hacia todo lo que ocurre cuando todo lo que ocurre lo hace fuera de uno mismo. 

Parr falleció el 6 de diciembre de 2025, dejándonos un archivo visual de más de cincuenta años de obsesión y visión punzante. El punto clave de su obra, es que nunca se nombró ajeno a su propia mirada crítica. Se sabía como parte del problema del consumismo, el ocio y el turismo de masas. Intento fotografiar mi propia hipocresía y la de la sociedad⁴. Él también era un bañista en la playa, uno más en la cola del pub, a toda costa, un viajero. Sin embargo, Parr atendía a las rarezas y a lo incoherente de lo mundano, no dejaba de observar la sociedad como si la estuviese mirando por primera vez. Participaba del juego del mundo con otras reglas ;  mirarlo desde todas sus esquinas, sacarle brillo, afilarlo y recordar, para quien lo hubiera podido olvidar, cuál era la parte verdaderamente interesante. 

 De The Last Resort, New Brighton, Inglaterra

Pienso en todos los que caímos en la idea de que para alcanzar la imagen ideal debíamos cruzar el charco, comprar la cámara más cara del mercado y conocer a la perfección la regla de los tercios. Pienso en cómo nos dejamos engañar. En todas las imágenes que perdimos por pensar demasiado en las imágenes mientras tú, descarado y veloz, obedecías al impulso y encontrabas el mismo valor en el otro extremo del continente que en el pasillo de los congelados de la esquina. ¿Qué encuadres estarás buscando ahora, qué colores, qué rostros, qué visiones del mundo, todavía desconocidas para nosotros, estarás mirando desde donde quiera que estés?  I just show things as I find them. It’s not a journalistic statement. It’s a personal statement⁵. Me descubro riendo en el museo frente a tus fotografías. Alguien me dice que baje la voz y no lo hago. Hay un gran peligro en dejar de sorprenderse.

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¹    Proyecto Málaga Express, durante la estancia de Martin Parr en la Costa del Sol. Diciembre de 2023, Museo de Málaga.
²    Entrevista en El País. Martin Parr, photographer: ‘When the absurdity of the world presents itself, I take the shot’

³    Entrevista en El Mundo, por Gonzalo Suárez.

⁴  ⁵  Fragmentos de una entrevista a Martin en Photoquotes.

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