De matadero a factoría
BENFER, el matadero de Tineo, ha tenido que cambiar el nombre de su negocio, siendo las presiones animalistas la razón de dicho cambio.
29 de noviembre 2024
Por Álvaro Boro
29 de noviembre 2024BENFER, el matadero de Tineo, ha tenido que cambiar el nombre de su negocio, siendo las presiones animalistas la razón de dicho cambio.
Yo pensaba que lo que iba a escribir en BORACIDADES iba a ser todo hedonismo, francachela y felicidad, pues eso es lo que genera la buena gastronomía; y me sorprendo, les sorprendo, otra semana más mostrándoles mi indignación y mis quejas. Pero es que como dice Lluis Nel Estrada: “La gastronomía es la ciencia que estudia el vínculo de la persona, su entorno y la cultura alimentaria que la rodea”. Así que por ende debo meterme en ciertos fregaos, porque las pasiones se contagian y se defienden.
Es imposible que no estalle ante ciertas absurdeces que algunos quieren hacer pasar como normales y signo del avance de los tiempos, siendo en realidad auténticos disparates de ‘pisapraos’ y ‘soplamargaritas’. BENFER, el matadero de Tineo, ha tenido que cambiar el término ‘matadero’ por ‘factoría’, siendo las presiones animalistas la razón de dicho cambio. Resignados y hartos, han accedido ante algunas protestas insistentes que defienden que ‘matadero’ es malsonante y les causa sufrimiento. La banalización del significado de las palabras, también del sufrimiento, es una de las argucias a las que recurren aquellos que defienden ideologías que no se sustentan en la razón.
Daniel Berdasco, co-gerente, afirma que ha tomado esta decisión porque no le quedaba otra, así se lo han recomendado sus asesores y tiene claro que “hay gente que va ciega con esto del animalismo”. Lo que yo pongo muy en duda es que este cambio interpele a sus compradores, y creo que es algo inútil, puesto que las quejas animalistas no van a cesar mientras no lo haga su actividad, que sigue siendo la misma: sacrificio de vacuno para consumo humano. Es una concesión gratuita de la que no se obtiene ningún beneficio, es dar alas a aquellos que quieren forzar que no se coman animales.
Estos seguidores de la iglesia del tofu y del “¿a quién eliges entre tu madre y tu perro”? representan una muestra exigua de la sociedad -miren los pocos votos que saca PACMA- y así deberían de ser: insignificantes. Pero desde un tiempo a esta parte, se les ha concedido una relevancia y altavoz que no deberían tener. Se ve que a la izquierda dejó de importarle tanto el defender los intereses de los trabajadores y del pueblo y prefiere centrarse en pijadas.
Este cambio de término no demuestra más que la infantilización de gran parte de nuestra sociedad: como el niño que se tapa los ojos y cree que todo a su alrededor se extingue. Es la imagen perfecta de cómo los animalistas consiguen con presiones y malas formas -las naves de BENFER han sido atacadas con actos vandálicos- su credo y sus ideales, tan faltos de ideas como sobrados de doctrina falseada.
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