Deportes

El Chupinazo de Merino

Entre los ocho mejores por las piernas y la cabeza de un tipo feliz, familiar y que no olvida a los suyos.

7 de julio 2026


Nadie mejor que Mikel Merino, un notas de Pamplona -ahora el centro del mundo-, para precisar que España en este Mundial tiene clara su prioridad y es ganarlo. Con el temor a la prórroga y los penaltis arrasando el país, fue capaz de empezar una jugada rápida, uno, dos, tres toques, dos compañeros y gol: 1-0. Todo por los aires, como poco tiempo antes lo hacía el Chupinazo en el cielo del paraíso. El pase a cuartos gracias a una acción de un pamplonica listo, gracias a ese fútbol del que llevan diciendo años que va a desaparecer por la aparición de las academias, escuelas de fútbol y la desaparición de aquellas tardes con un balón en la calle, unos colegas y dos jerséis haciendo de portería, no obstante, lo hace de forma tan lenta que vuelve a florecer y dejarnos detalles de genialidad.

Dani Olmo sigue demostrando su calidad a cada minuto, ya no es que sea un perfecto director de orquesta, es que es la agrupación entera: siendo capaz de dominar el terreno y aparecer siempre, no se cansa nunca. Olmo hace brillar a los que tiene en su equipo, puede ser capaz de convertir en estrella a un cono. Y que Pedri y Rodri estén desfondados, hace que su trabajo y responsabilidad sean más protagonistas.

Nuno Mendes le cogió la medida a Lamine Yamal, y el del Barcelona no fue capaz de romper su marcaje. El recurso no puede ser la jugada personal por sistema, es muy complicado cuando tienes pegada al culo a la defensa rival, sí que ahí se crean huecos que otros pueden aprovechar, siendo Lamine capaz de tirar pases que otros pensarían fruto de una revelación divina.

Cristiano se despidió del Mundial de la manera más coherente posible: por su edad, por su juego y por las derivas que creaba en el once de Portugal. Se marcha sin ese final soñado de novela turca donde alza la copa y demuestra que el tesón y el esfuerzo se imponen. La realidad es mucho más puta y ya está haciendo la maleta para irse con la jaquesa y demás familia. CR7, al menos, ha aprendido que no se puede ser el mejor eternamente, aunque le honra no rendirse jamás.

Los cambios entraron muy tarde, pero es imposible dudar de su acierto. Merino, Fabián y Ferrán generaron todas las acciones de peligro en la agonía del segundo tiempo. Salieron a correr todos los balones, a no dar por perdida ninguna jugada y a dejar claro su superioridad física y mental tras partir desde el banquillo. Un equipo es más que los titulares, es el grupo que entrena para estar a tope en el momento que sean necesarios. Y esta España es un gran equipo.

Entre los ocho mejores por las piernas y la cabeza de un tipo feliz, familiar y que no olvida a los suyos. Hoy, en su ciudad, unos cuantos brindis caerán en su nombre. Hoy, los Sanfermines deberían rendirse a Mikel Merino; el país entero lo hace.

Sigue a Álvaro Boro

Recibe un email con todos los nuevos artículos de Álvaro Boro


¿Qué opinas?

Sin comentarios
Deja un comentario...
Cargando comentarios…

Únete a la conversación

Para comentar necesitas una suscripción activa. Accede o abónate para participar.



Abónate a sustrato.
Apoya el trabajo de Álvaro Boro

Lee a tus autores favoritos y apoya su trabajo independiente y audaz.

VER PLANES