__MESSAGE__
El comité de investigación está investigando
La verdad sobre el apagón seguirá ahí, hundiéndose poco a poco como nuestra dignidad, nuestro futuro y nuestro país entero.
8 de mayo 2025
La verdad sobre el apagón seguirá ahí, hundiéndose poco a poco como nuestra dignidad, nuestro futuro y nuestro país entero.
Diez días después del apagón que dejó a la península ibérica desconectada durante varias horas seguimos sin respuestas oficiales, aunque la narrativa va dibujando un cuadro cada vez más enmarañado. Mientras tanto, la verdad de lo que sucedió se va hundiendo en las arenas movedizas de una espesa colección de investigaciones que, adornadas con sospechas de sabotaje y conspiraciones, nos indica que tenemos que esperar a que el Gobierno de España sentencie. Mínimo seis meses, con suerte.
Esperar a la sentencia oficial como a Míster Marshall y, mientras tanto, cautela máxima frente a cualquier narrativa, especialmente si puede apuntar a algún tipo de responsabilidad por parte del Gobierno.
De forma no oficial va cobrando fuerza una explicación que parece bastante plausible: la transición hacia energías verdes —una decisión en principio loable— no se ha hecho bien y el desastre podría tener su origen en ese ambicioso proyecto ejecutado sin las precauciones necesarias. Al ser una explicación que pone en mal lugar al Gobierno, es importante —dice el Gobierno— no descartar otras vías, sembrar la duda, dejar que los expertos —los expertos que el Gobierno decida— aclaren la situación.
¿Y cómo piensan aclararla? Enfangando, confundiendo y añadiendo datos, dudas, dilemas.
Una semana después del apagón, dicen que alguien robó cobre y los trenes fallaron. Al mismo tiempo, los túneles de la M-40 empezaron a caerse a cachos y la palabra sabotaje entró en escena. Y así, con este decorado cochambroso, arrancó la obra de teatro. Para darle emoción a la función, los medios afines al Gobierno se pusieron a fabricar el relato de un presidente que parecía Bill Pullman en Independence Day, sudando en un gabinete de crisis con la camisa arremangada y la corbata aflojada, pidiendo explicaciones para resolver el incidente cuanto antes. En palabras de Esther Palomera para elDiario.es:
«A las 12.40 del lunes 28 de abril España y Portugal se fueron a negro y en El ala oeste de La Moncloa aseguran que nadie perdió los nervios durante las horas críticas. El Gobierno de Pedro Sánchez está entrenado en crisis sobrevenidas.»
Qué suerte la nuestra, contar con un presidente que parece un héroe de acción si nos ceñimos a la versión oficial y por tanto correcta, veraz del relato. Mientras nuestro aguerrido presidente —curtido en crisis explosivas— exige explicaciones a las malvadas empresas que gestionan la cosa eléctrica, nos olvidamos de que una de sus máximas responsables es una exministra socialista sin la más mínima formación técnica.
Una semana después, se exigen responsabilidades en la cámara baja y la bancada socialista habla de Mazón, del Prestige y la madre que los parió mientras escurre el bulto y tilda de nosequé a la oposición. La realidad: estuvimos sin luz durante muchas horas, en un apagón total digno de república bananera o Estado en guerra. Ninguna responsabilidad, ninguna culpa por parte de quienes nos gobiernan. Sólo una investigación que se dilatará en el tiempo hasta que a nadie le importe.
Mientras tanto, los españoles nos dedicamos a salir a las terrazas a cervecear, a hacer el gilipollas dando palmas porque así somos, qué divertido ver que la gente vuelve a escuchar la radio arracimada en torno a quien la tenga como si fuesen los años treinta. Démonos una palmadita en la espalda por ser tan simpáticos. La verdad seguirá ahí, hundiéndose poco a poco como nuestra dignidad, nuestro futuro y nuestro país entero mientras el comité de investigación investiga, investiga, investiga hasta que nos quedemos todos dormidos y pasemos al siguiente escándalo, que será convenientemente ocultado con el siguiente y así hasta que nos orinen en la cara todas las veces que así lo merezcamos, que serán muchas.
¿Qué opinas?
Sin comentariosVender la moto
Por Adrián Grant
El avión, un pequeño ATR72 que nos ha llevado desde Helsinki, ha cruzado en veinte minutos el golfo de Finlandia —un charco constelado de pequeñas islas como sarpullidos en la mar— y me he preguntado cuántos barcos rusos lo surcarán, si habrá una base militar en las inmediaciones de San Petersburgo monitorizando mi vuelo y todo el tráfico de la región.
Las dos Españas: bañador o traje de baño
Por Adrián Grant
Si uno estudia —es un decir— ciencias políticas aprenderá sobre la teoría de los clivajes (cleavages en inglés), que consiste en algo tan sencillo como que la población de cualquier territorio tiende a dividirse entre dos alternativas, y que esta dicotomía sirve para explicar multitud de fricciones políticas: la división izquierda-derecha, la tensión campo-ciudad, la lucha entre obreros y capitalistas…
La IA como muñeca hinchable
Por Adrián Grant
Quién sabe si los tiranos de oficina estarán más tranquilos ahora que pueden colmar sus fantasías dictatoriales con un esclavo digital.
Tu nombre es una puerta por cerrar
Por Paula Melchor
Paula: Pere, creo que debo empezar esto diciendo tu nombre, para traerte hasta aquí. Eres el primer Pere que conozco, el único que conozco en realidad. Creo que eso le da cierta magia a tu nombre, ¿no?
Ganas de trabajar
Por Miguel Gómez Garrido
El presidente, Pedro Sánchez, declaró “estar del lado de quienes madrugan, trabajan y merecen protección cuando la salud les falla”. Fijaos en la formulación, porque no hay nada gratuito en ella. Para defender el derecho a acogerse a la baja, Sánchez tiene que empezar reivindicando el madrugón y el trabajo. Después, convocar a su primo de zumosol, el concepto mágico: el mérito, el merecimiento. Y, finalmente, condicionar la baja a que la salud falle. Con defensas así no se necesitan delanteros. Alguien dirá: bueno, ya sabes, you have been psoed.
Tragarse el librito
Por Paula Amo
Mecidas por la resaca atenuada tras la visita papal que colapsó una ciudad que ya de por sí invita a la sobreestimulación sensorial, parece que aún hay cosas que decir. En sustrato nos leímos la Magnifica Humanitas en su momento y ahora, a toro pasado, queremos volver a ella. Sin pretender decir nada nada nada nada nuevo al respecto, sí que me gustaría hacer una invitación a pensar una cosa por un momento.
Abónate a sustrato.
Apoya el trabajo de Adrián Grant
Lee a tus autores favoritos y apoya su trabajo independiente y audaz.
VER PLANES