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Feliz aniversario del silencio

i: QUE ESTAS CANCIONES NO SON PARA NADIE

25 de septiembre 2026


Llevo un año sin publicar nada aquí. Feliz aniversario de no encontrar las palabras.


Seis horas de coche me separaban la semana pasada de unas vacaciones en Huelva y le escribí a mi amiga Maite.

 

Maite, MaiteQuiero, Maite Gallardo Alba, mi Maite, es una de mis mejores amigas. Hace música, hace letras de canciones -alguna incluso hemos hecho juntas- y luego las enseña, no todas lógicamente, pero sí que expone lo escrito, da un grito, lanza una voz. Hace poco, sentadas con vino en una terraza me enseñaba todo lo nuevo que estuvo cocinando en una residencia artística en Matadero y en el salón de su casa. Salió un single la semana pasada, -Montauk- y me pareció idóneo preguntar:

  


i: llevo un año sin publicar en sustrato

m: hostia, cómo pasa el tiempo, y eso?

i: por el tú de las canciones, por el destinatario de las cartas

m: por miedo a que a alguien le duela?

i: también

m: hay que escribir para una misma

i: yo creo que hay que mojarse

m: puedes mojarte o no, pero escribir siempre, para una misma, para quien sea

i: me gusta mucho ese tema de joder juan, ‘’canciones para nadie’’

m: sí!!!! que ella grita “que estas canciones no son para nadie jaime ni siquiera para ti

i: QUE ESTAS CANCIONES NO SON PARA NADIE


Esperamos ser leídos a todas horas del día, frecuencia minutal en el envío de mensajes. 


otra vez más en leído

si quieres borro y lo olvido

estoy fría con lo vivido


Bad Gyal ha venido a salvarme otra vez más. ¿A quién escribes, Alba? No, no, no digo por Whatsapp, digo en tus canciones. ¿Tú también has tenido un año movido? Ojalá me respondiera. 


ni una vez más yo te escribo. 


Tenemos una especie de relación rara con el lector, el oyente, el público que establece las bases mismas de la comunicación al poner a un interlocutor al otro lado, aunque no haya respuesta. Pienso en ese conjunto de caras de desconocidos frente a la pantalla como un ente en sí mismo, como las gradas de un circo a oscuras: vosotros, ellos, un pronombre lejano. Pero yo siento que, muchas veces, cuando escribimos textos o reflexiones hay una dimensión más epistolar, una relación de cartas sin dueño, un “tú” al otro lado. El ‘’tú’’. El “tú de las canciones”. Ese es mi imperio romano. 


i: tú las escribes para alguien?

m: digamos que escribí un disco en su día para un claro “tú”, pero ahora hay muchas cosas que podrían no tener dueño

i: la dueña eres tú (?)

m: tía, hay bandas que se inventan la movida, se imaginan toda una historia, un lugar, una noche, un desamor

i: sin implicarse?

m: nadie lo sabe, puede ser secreto o completamente cierto, lo bueno es que se puede elegir

i: pffff siempre me ha dado miedo la interpretación de lo que se escribe

m: más miedo debería darnos no escribir


Lo cierto es que sí que he estado escribiendo, mucho, bastante, en notas del móvil, en cuadernos, en folios en blanco, en el Drive. He escrito desde poesía a ceremonias de boda para amigos a los que casar después; el principio de una novela, canciones, dramaturgias. Pero a veces ese “tú” me persigue, no lo publico, no lo saco. Podría ser autoexigencia por no resultar interesante, original, suficientemente creativa, creativamente exacta. Pienso: “si quieres mandar una carta, hazlo, ten huevos, manda ese mensaje, échala al buzón.”  

 

Quiero volver a publicar aquí porque tengo cosas que decir. Porque un artículo es el espacio perfecto para vomitar lo que sea o darle vueltas a un asunto; pero también tengo un miedo enorme como un camión de la basura que recoge los restos en borrador de mis textos y se los lleva de noche a la planta de residuos, un miedo que no viene de ninguna parte y no tiene destino fijo. 


Lo cierto es que no me pasa cuando escribo teatro. He publicado mi segunda obra en coautoría propia junto a mi socia Levenfeld, Sirena, y a ojos de la SGAE todo perfecto, nadie ha muerto, la vamos a estrenar ya. Ella dice que es normal, que en el teatro hacemos trampa porque la ficción nos protege y en la creación de personajes nos escondemos detrás de sus nombres. En el teatro todo es mentira solo que todo es verdad. Hay una historia, una trama, una muerte, un amor y nada es cierto, entonces nadie sale herido, no hablamos de ti en concreto, querido, este texto no es un dardo, esta escena nunca ocurrió. O sí. ¿Puedo separarme de lo que escribo?


i: podría ser todo ficción, pero a quién no le gusta pensar que le han escrito una canción?

m: podría ser todo ficción

i: entonces podría publicar lo que quisiera y nadie saldría herido

m: touché

i: yo creo que hay que mojarse 

m: puede ser divertido no hacerlo

i: pero y el tú?

m: el primer tú eres tú

 


Estoy en mi casa de Madrid y suena de fondo la nueva de Maite. Yo no sé si lo que va a sacar tiene un “tú” directo y claro. No importa en el fondo. Tampoco sé que cojones estoy diciendo con todo esto, a lo mejor solo quería que todos pesáramos por un momento en nuestro “tú” de las canciones. A lo mejor alguien en la otra punta del país nos ha escrito una y la tiene guardada en un cajón junto a los lápices y los sacapuntas. A lo mejor tampoco se atreve a sacarla de ahí.


X En Línea. 

X escribiendo…


He vuelto zorras. Viva Bad Gyal.  

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