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Los mazapanes de mi tío
Regalar siempre es la mayor muestra de afecto
12 de diciembre 2025
Diciembre comienza siempre con el alivio de la rutina que supone el puente de la Purísima, anunciando la cercanía de las fiestas navideñas. La Navidad, más que una época del año, es esa quinta estación que vertebra el calendario y nuestras vidas. Esos cielos despejados y azules, en los que el sol trata de vencer al frío e ilumina cada mañana, son el recordatorio de que siempre hay que celebrar, incluso aunque duela.
En estas vísperas navideñas, desde hace tantos años que no puedo recordar, mi tío Pepe se encierra en su cocina a preparar mazapanes para sus amigos, familia y demás conocidos que él tenga a bien. Amasa, moldea, hornea y coloca en cajas estos manjares con sumo cuidado, cariño y toda la gratitud del mundo. Por encima del qué, el acto de regalar siempre es la mayor muestra de afecto, porque significa acordarse de aquellos que están en nuestra vida y a los cuales queremos y tenemos en cuenta. Mucho más aún si lo que se regala está hecho por las manos propias —en este caso, las de mi tío— y se puede comer y compartir.
Lo que empezaron siendo unos pocos, cada vez va a más. Se ha corrido la voz de lo buenos que están y ya no nos contentamos con un detalle: queremos más. Son muchos los que preguntan, prueban y entran a formar parte de este selecto grupo. Así es que, a principios de diciembre, Pepe casi convierte su cocina en un obrador para satisfacer, con pleno gusto y entrega, a todos aquellos que esperamos con gozo sus mazapanes. Es más, hubo algún año en que me enfundé el delantal y fui a echarle una mano. Viendo el mimo y la pulcritud con que trata esta pasta de almendra molida y azúcar, uno entiende su carácter y su forma de presentarse ante el mundo.
Buenas materias primas, maestría y años de oficio; dilección, empeño y ganas de hacer felices a los demás. Por todo esto no es de extrañar que estemos hablando de unos de los mejores mazapanes del mundo. No tengo ninguna duda y lo defiendo donde y frente a quien haga falta.
Unos dulces sencillos y exquisitos que demuestran la importancia de las pequeñas cosas, de las tradiciones, de los amigos y de la familia. Es decir, de la Navidad.
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