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SM 26: Consumiciones como puñaladas
Las fiestas tienen que vivirse por la calle, con cierto caos y afluencia torrencial.
12 de septiembre 2026
No acabo de entender la querencia por la terraza –con su mesa de plástico patrocinada por alguna marca de cerveza– y tenernos a todos bien estabulados. Las fiestas tienen que vivirse por la calle, con cierto caos y afluencia torrencial. El estar sentados no hace más que darnos la medida de una ciudad que parece que quieren que sea Vetusta.
Todo ha cambiado, el primero yo y mis años, pero apenas quedan reminiscencias de aquellas noches inacabables en torno a los chiringuitos. Veo un San Mateo más apocado y tibio.
Lo mejor de ayer fue tener a Alberto & García y a Rita poniendo ritmo a la noche, el único problema es que tocaran a la vez o casi. Que la Ería esté tan lejos y de pereza subir hace que muchos descubran grupos maravillosos mientras jalan un bocata o dan un paseo en busca de cerveza.
En la primera noche triunfal mateína, puedo asegurar que estuvo bien, pero siempre sin cumplir las expectativas de unos vecinos que imaginamos la ciudad a reventar. Existe el problema de las colas al pedir en las casetas, sobre todo en el Bombé, pero es más culpa de la ineptitud y falta de pericia de los camareros que de las hordas de seres sedientos que se lanzan a la barra. Con los precios al alza y las cantidades medidas, ya que nos meten la puñalada, al menos que lo haga gente profesional y que sepa, por lo de no dejar muchas manchas de sangre.
Primeros mojitos y primeras decepciones, ron mal echado, mucho azúcar y algo de hierbabuena, de tal manera que cuando bebes te sientes como un conejo. Al no infusionarse ni mezclarse todo bien, el alcohol cae como un ácido por el gaznate. Probaré alguno más, pero cuando me canse de experimentos iré a MALA-SAÑA que tienen el mejor.
Empezamos el fin de semana con ganas e ilusión, espero que perduren para todo lo que viene por delante, que es mucho y queremos que sea bueno.
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